El PP tenía un objetivo cuando registró la moción que instaba a Pedro Sánchez a dimitir o a someterse a una cuestión de confianza: comprobar si el pegamento que une al PSOE con los socios seguía siendo sólido o no.
¿El resultado? El PP ha detectado una señal de la que “toma nota” en palabras de Alberto Núñez Feijóo, después de que Junts votara a favor de su iniciativa. “Espero que cada uno siga tomando la coherencia de esta votación”, avisó. Así, el PP echa el cierre a una semana sin enterrar la moción de censura. Esto no implica que el líder del PP vaya a pedir fecha a la presidenta del Congreso, Francina Armengol, de inmediato, para debatirla en Pleno. Porque, aseguran fuentes del comité de dirección de Feijóo que, en estos momentos, que Junts haya votado una cuestión de confianza “no significa que los socios quieran investir a otro presidente”.

Pero, el voto de los independentistas, hace mantener todas las vías abiertas de cara a los próximos meses: “No podemos descartarla”, aseguran fuentes de la dirección nacional sin querer confirmar cuál sería el “hito” que haría a Feijóo activar la moción. Aunque sí se reconocen “motivos” que harían al PP replantear la estrategia como una posible imputación del PSOE por financiación ilegal.
En público, Génova asegura que hoy todavía no se presentará. El propio portavoz nacional, Borja Sémper, se encargó de ello. “Somos conscientes de que hoy no tenemos la mayoría suficiente como para sacarla adelante, con lo cual sería un error”, avisó en una entrevista en Catalunya Ràdio.

Pero, señaló una fecha a partir de la cual retomar el debate de la moción. Otoño. “Todavía no hemos conocido todo el recorrido judicial de los casos de corrupción que afectan al presidente del Gobierno, al Partido Socialista y a su entorno, y conviene ser prudentes y esperar. Veremos en otoño cuáles son las circunstancias en las cuales se mueve la política española”.
De momento, en el ánimo de Feijóo solo opera presentar la moción si cuenta con los votos para sacarla adelante. “Haré lo que convenga a España y no a Pedro Sánchez”, repetía el líder popular tras ganar la votación.

El PP mantiene, a día de hoy, esa línea roja porque, de fondo, no se fía del todo de Junts. Partido que en el Senado ha pasado de permitir hace un mes una moción que reclamaba elecciones a no votarla y después a pedir la dimisión de Sánchez y una cuestión de confianza. “No sabemos cuál es su estrategia”, reconocen, pese a que los contactos entre PP y Junts se han estrechado en las últimas semanas. Los populares aseguran, eso sí, que “sí ven” un “retroceso” en el apoyo a Sánchez, pero, ello no implicaría acercarse a Feijóo: “Le están pidiendo otro candidato”, recuerdan.
Así, el PP se muestra satisfecho tras haber conseguido con su moción infligir un golpe al Gobierno. En el partido eran conscientes de que se trataba de una operación de alto riesgo. De hecho, fuentes parlamentarias reconocen que si finalmente Junts hubiera votado en contra de la moción habría significado de facto un punto para Moncloa. “Si perdemos, Sánchez coge oxígeno”, valoraban antes de la votación.
La imagen que se ofrecía era la de un Congreso que le retiraba el apoyo –pese a que no es una votación vinculante-. Y servía de colofón a una semana horribilis para el Gobierno. Fuentes gubernamentales niegan la mayor y aseguran que la moción tiene “efecto político cero”. De ahí que el propio Pedro Sánchez escenificara tranquilidad e incluso trasladara victoria aplaudiendo el resultado de la votación. El PP ubica así al PSOE en la “insumisión” por negarse a debatir una cuestión de confianza.

