Juanma Moreno fue a no arriesgar en el debate electoral de este lunes. “Ganar es no perder”, dijo a los suyos, según las fuentes consultadas. Su objetivo de principio a fin fue “no cometer errores” y orillar aquellas cuestiones que más le podían perjudicar, como el principio de unidad de Vox o las críticas de la izquierda por la crisis de los cribados de mama. “Objetivo conseguido”, concluyeron. “Hicimos el debate que nos interesaba”.
De fondo, había más riesgos que beneficios en el debate electoral a cinco celebrado en RTVE este lunes, aunque rechazar su asistencia “no” era una opción. De ahí que evitar el tono bronco y adoptar un perfil bajo fue la estrategia diseñada por el equipo de campaña de Moreno. “Hay que huir de la bronca”, repiten estos días sus colaboradores.

Un debate al que Moreno acudía sabiendo que sería un “cuatro contra uno”, y en el que la oposición trató de atacar las bases de lo que el PP llama el “milagro andaluz”. Sanidad y Vivienda fueron los dos flancos por los que buscaron herir al candidato del PP. Y ante esta estrategia de la oposición, la respuesta de Moreno fue la de esquivar todos los golpes. También la crisis de los cribados, lo que le valió las quejas de que “eludía dar explicaciones”.
También esquivó el choque con Vox durante todo el debate. Incluso no quiso ni confrontar la “prioridad nacional” que el candidato de Santiago Abascal sacó a relucir con insistencia, y puso como medida a aplicar en caso de Gobierno de coalición. “Se hizo el debate que nos interesaba, no queríamos confrontar con Vox”, corroboran las fuentes consultadas.

Las únicas críticas de Moreno fueron hacia María Jesús Montero, a quien buscó desgastar vinculándola con Pedro Sánchez o recordándole su pasado en la Junta. Así, Moreno no se salió del guion, y ello fue aplaudido por los suyos. “No perdió su moderación ni la centralidad”, valoraron al término del formato televisivo.
Quejas en privado
A pesar de que Moreno gustó entre los suyos, algunas críticas a vuelapluma se escucharon ante la percepción de que el candidato se “olvidó de colocar su mensaje” al priorizar dar respuesta a la oposición con datos. “Ni frío ni calor”, en palabras de un importante dirigente autonómico, en la resaca televisiva. Este sector del PP reclama a Moreno que haga cambios de cara al segundo y último debate, el once de mayo.
“Moreno podría no tener más votos tras el debate pero tampoco menos, ni gana ni pierde”, expuso un alto cargo de la dirección nacional. En cambio, en Génova sí que creen que la izquierda alternativa podría “rascar votos” del PSOE tras el papel de María Jesús Montero.

Justo horas después, el CIS andaluz corroboró que Moreno roza la mayoría absoluta pero no la tiene atada, y de ahí que el candidato insistiera en la necesidad de no dar nada por ganado. Tal y como publicó este periódico, teme que una “abstención blanda” juegue en contra de su intereses.
De hecho, Moreno no quiso dar la batalla por ganada. Tras conocer las nuevas encuestas que indican que podría revalidar su mayoría absoluta, aseguró que será “duro” conseguirla y que dependerá de “cuatro escaños” que están “bailando”.
Según sus datos, la “mayoría de estabilidad” está entre “20.000, 25.000 votos o 15.000 votos”, dependiendo de cada provincia. “Hay cuatro diputados que están bailando y si esos diputados entran hacia un lado o entran hacia otro, o bien tendremos una mayoría suficiente o bien nos quedaremos sin esa mayoría suficiente a pesar de estar muy cerca de ella”. Granada, la provincia que visitó ayer, es una de las que podría subir un escaño, hasta los siete.
