Hasta dos veces ha rechazado ya el Ministerio del Interior el despliegue de Frontex en Ceuta. Han pasado 18 días desde que la ciudad autónoma se viera colapsada por una avalancha de migrantes de los que aún miles deambulan por las calles. Sin embargo, Fernando Grande-Marlaska considera que la ayuda que ofrece la Unión Europea sobre el terreno “no es práctico” desde el punto de vista operativo.
El rechazo reiterado llega a pesar de que el comisario europeo de Interior y Migración, Magnus Brunner, ha vuelto a poner a disposición de España los recursos de Frontex, Europol y la Agencia de Asilo de la Unión Europea. Bruselas insiste en que España está realizando un trabajo “importante y necesario” para proteger las fronteras exteriores de la Unión, especialmente tras la entrada masiva de 72.000 personas registrada en julio y que dejó al menos 140 fallecidos. Por ello, desde la Comisión Europea insisten en su “plena disponibilidad” para desplegar apoyo sobre el terreno “en la máxima medida posible”, como adelantó la Cadena Ser.

Pero la situación en Ceuta sigue siendo caótica y guardias civiles desplegados sobre el terreno cargan contra este rechazo.
Desde Independientes de la Guardia Civil (IGC) tildan de “incomprensible” renunciar al apoyo europeo en plena crisis migratoria y recuerda que en los dispositivos de Frontex también participan guardias civiles. “Toda ayuda destinada a reforzar la seguridad fronteriza y aliviar la carga de trabajo debe ser bienvenida”, explica a Artículo 14.
Y es que, para los agentes sobre el terreno “resulta difícil de comprender que España pueda prescindir del apoyo de las instituciones comunitarias mientras agentes desplegados en Ceuta soportan una elevada presión operativa, trabajan al límite de sus capacidades”, denuncian.
A esa crítica se suman las voces de guardias civiles sobre el terreno, que aseguran que no han recibido ninguna comunicación oficial sobre el rechazo de Interior a recibir más medios. “Aquí no se nos ha informado de nada. Nos enteramos por la prensa, como todo el mundo”, lamentan.

Los agentes describen una situación de tensión constante: turnos prolongados, refuerzos insuficientes y una frontera que exige una capacidad de respuesta que, según denuncian, no se corresponde con los medios disponibles. “Necesitamos más recursos, más personal y más margen para actuar en frontera. No podemos seguir así”, afirman.
Los guardias civiles consultados detallan que la presión operativa ya está afectando al disfrute de vacaciones, permisos y licencias. La falta de efectivos obliga a reorganizar turnos, cancelar descansos y cubrir servicios críticos sin rotación suficiente.

IGC rechaza también que la falta de planificación se compense “restringiendo derechos laborales y advierte de que el agotamiento de los agentes compromete la eficacia del servicio y la seguridad en la frontera”.
Asimismo, la asociación recuerda que Ceuta es una de las fronteras exteriores de la Unión Europea y que su protección exige una respuesta “coordinada”. Por ello reclaman al Ministerio del Interior refuerzos suficientes, una planificación estable y el recurso a los mecanismos de cooperación europeos cuando sea necesario. “Si existen recursos comunitarios capaces de aportar efectivos, medios y apoyo operativo, deben aprovecharse”, insisten.

