La comparación lleva semanas circulando entre los policías nacionales desplegados en Ceuta y ha terminado por convertirse en el símbolo de un malestar que no deja de crecer. El sindicato mayoritario Jupol, ha denunciado con dos imágenes la situación en la que duermen los agentes que velan por la seguridad de los ceutíes: colchones sucios, deteriorados, algunos directamente sobre el suelo. Mientras en el campamento habilitado por el Ministerio del Interior para los inmigrantes que entraron masivamente el 30 de julio se han instalado literas nuevas y módulos recién acondicionados.
“¿Quién cuida de quienes nos protegen?”, se preguntan los agentes que recuerdan que “una imagen vale más que mil palabras” definiendo así el menosprecio que desde Interior se muestra por los que velan por la seguridad de los ceutíes.

Y es que, esta no es la primera denuncia que realizan sindicatos policiales pero, a pesar de ello, las condiciones de los agentes no ha mejorado y muchos continúan durmiendo en instalaciones improvisadas y en condiciones que consideran impropias de un despliegue extraordinario. “Es absolutamente inaceptable. Es tercermundista la imagen que estamos dando”, lamentó el portavoz de Jupol, Ibón Domínguez, recordando que los policías ya alertaron desde el primer momento de que los inmigrantes estaban siendo alojados en mejores condiciones que los propios agentes.
Domínguez explica que los policías llegaron a descansar en un cuartel de reemplazo “a la espera de ser derribado”, habilitado de forma apresurada para absorber la llegada de refuerzos. “No es digno, no es seguro y no es aceptable para un dispositivo así”, señala.

Un problema que viene de lejos
La denuncia de Jupol se suma a las advertencias que ya hizo la Confederación Española de Policía (CEP) semanas atrás sobre el estado de las instalaciones. La CEP describió habitaciones saturadas, colchones deteriorados y un nivel de hacinamiento que comprometía el descanso y la salud de los agentes.
En una de las plantas del Regimiento Mixto de Artillería nº 30, hasta 70 policías dependían de un único inodoro, con duchas que funcionaban por intervalos y agua caliente irregular. Las ventanas rotas y la climatización deficiente agravaban la situación en pleno mes de agosto, con temperaturas superiores a los 30 grados y humedad constante.
La alimentación tampoco ayudó en los primeros días: raciones compuestas por pan, una lata de conserva, unos gramos de mortadela y una pequeña botella de agua para jornadas de 12 o 14 horas.

Interior, en el punto de mira
Jupol recuerda que mantiene procedimientos judiciales abiertos contra la Administración por incumplimientos de la Prevención de Riesgos Laborales y reclama “condiciones dignas” para los policías nacionales desplazados. El sindicato exige explicaciones sobre quién decidió habilitar estas instalaciones, qué evaluación preventiva se realizó y quién asumirá responsabilidades por las condiciones denunciadas.
Numerosos policías hacen la comparativa con las condiciones de alojamiento de los los inmigrantes alojados en el CETI y en Loma Colmenar o Loma Margarita. “¿Cómo puede ser que estemos peor que ellos?”, se preguntan.
La crisis migratoria ha puesto a prueba la capacidad de Ceuta para absorber despliegues extraordinarios. La Jefatura Superior, ubicada en una antigua estación de autobuses de apenas 1.700 metros cuadrados, ya estaba saturada antes de la llegada masiva de inmigrantes. El edificio de San Juan de Dios, construido en 1930, tampoco ofrece capacidad suficiente.
Mientras tanto, las imágenes siguen circulando entre los agentes y en grupos internos de Policía Nacional. Para muchos, la comparación entre ambas realidades no es solo una fotografía: es el reflejo de un problema que, según denuncian, lleva demasiado tiempo sin resolverse.

