Caso Zapatero

La carrera por ‘marcarse un Aldama’: Julio contra Julio

Tras el premio judicial a Víctor de Aldama, Julio Martínez Martínez y Julio Martínez Sola muestran, con apenas una hora de diferencia, su disposición a colaborar con la Justicia en la investigación del rescate de Plus Ultra

Caso Plus Ultra, Julio Martínez, Julio Martínez Sola y Roberto Roselli
Julio Martínez Martínez (primero izda.), Julio Martínez Sola y Roberto Roselli (tercero y cuarto).

El rédito conseguido por el empresario Víctor de Aldama, a quien el Tribunal Supremo eximió de entrar en prisión por su colaboración “eficaz” en la investigación del caso Koldo propició ayer un vuelco en la investigación del rescate a Plus Ultra. Una operación de 53 millones de euros por la que el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama investiga, entre otros, al expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero como “presunto líder de una trama de tráfico de influencias y blanqueo” en Plus Ultra. El magistrado considera que el exdirigente socialista habría liderado una “estructura estable y jerarquizada de tráfico de influencias”.

Así, un día antes de su declaración en la Audiencia Nacional, Julio Martínez Martínez remitió un escrito al juez Calama en el que reconoció que José Luis Rodríguez Zapatero medió y cobró de Plus Ultra. En un breve escrito de seis páginas, su amigo ‘Julito’, y su presunto testaferro en España, ratificó que el expresidente fue quien marcó todos los pasos a seguir en el rescate de la aerolínea, además de liderar y decidir “todas aquellas cuestiones de la estrategia y captación de clientes” en Análisis Relevante. Esta empresa controlada por Julio Martínez Martínez cobraba de la aerolínea y a través de un entramado societario transfería fondos a Zapatero.

Una posición que contrasta con la manifestada por el expresidente, quien trató de eximirle de cualquier responsabilidad en su declaración ante el juez: “Es un amigo y luego he tenido una relación profesional con él. Por cierto, que jamás me pidió ni me insinuó nada que tuviera que ver con una situación de ilegalidad, jamás“.

Colaboración con la justicia

Extracto del escrito remitido por ‘Julio’ al juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama.

Aunque José Luis Rodríguez Zapatero podría haber intentado negociar con su hombre en España antes de su declaración ante el juez José Luis Calama del pasado miércoles 17 de junio, Julio Martínez Martínez dejó ayer clara su posición al “marcarse un Aldama”, como coloquialmente comienza a señalarse a quienes deciden colaborar con la Justicia. Cabe recordar que el propio Víctor de Aldama afirmó tras el fallo del Tribunal Supremo: “Espero que los que vienen detrás colaboren”.

Con este precedente, en medios jurídicos la decisión de ‘Julito’ era cuestión de tiempo y no pilló de sorpresa. En su escrito al juez, Martínez Martínez manifestó su decisión de “colaborar y contribuir al esclarecimiento de los hechos que se investigan”. Un documento firmado por su abogada María Dolores Márquez de Prado a las 12:39 horas del 20 de julio. 

Julio Martínez Sola, también confidente

Los escritos se presentaron con una hora de diferencia.
Artículo14.

Con apenas una hora de diferencia, el presidente de Plus Ultra, Julio Martínez Sola optó por la misma estrategia y remitió su escrito al juez de la Audiencia Nacional. Con la premisa de contribuir a la “ampliación de las informaciones obrantes en la causa, y en aras de coadyuvar a la acción de la Justicia”, en un documento de 56 páginas admitió que Plus Ultra pagó “elevadas cantidades” al empresario Julio Martínez Martínez, socio del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.

El directivo, que presenta a Plus Ultra y a sí mismo como una víctima, afirma que la aerolínea es una “compañía en funcionamiento que cometió errores fruto de una coyuntura económica adversa y guiada por una cúpula que ya no está en la corporación”, y sitúa la responsabilidad en ‘Julito’. En este sentido, manifiesta que se le indicó que Rodríguez Zapatero haría las gestiones oportunas y que “en adelante las comunicaciones las mantendrían con una persona de su confianza, Julio Martínez Martínez. Este, posteriormente explicitó que por llevar a cabo el plan de viabilidad se les iban a cobrar unos honorarios a través de una “finance boutique”.

Los Julios no fueron los únicos en trasladar al juez su voluntad de colaboración: el consejero delegado de Plus Ultra, Roberto Roselli, suscribió un escrito calcado al del presidente.

Roberto Roselli, consejero delegado de Plus Ultra.
Plus Ultra

Carrera de confidentes

¿Casualidad? El hecho de que en menos de dos horas de diferencia, tres investigados corrieran a presentarse ante la Justicia como colaboradores no es casualidad. Según explica a Artículo14, Víctor Sunkel, abogado penalista y fundador de Sunkel & Paz, un factor fundamental para beneficiarse penalmente como confidente es que la colaboración haya sido fundamental para el esclarecimiento de los hechos.

En este sentido, el ser el primero da ventaja. Dado que se parte de la premisa de que la colaboración sea “eficaz” el último en “cantar” pierde su oportunidad, como le ocurrió al extesorero del PP Luis Bárcenas. En su caso, el reconocimiento de los hechos en 2021 no le valió una rebaja de la condena, pues como señaló en su momento el Ministerio Fiscal, su propuesta aportaba “escasas novedades, ninguna sustancial”.

El empresario Víctor de Aldama en su declaración en la sede del Tribunal Supremo. EFE

María de la Torre, socia de penal en GovCom Abogados, explica que “la sentencia del Tribunal Supremo marca una senda muy clara, socialmente correctiva, en el sentido de que quienes han mantenido su posición y no han expresado remordimiento ni reconversión ven caer el peso de la ley. Es una especie de libro de buen hacer: al malo le castigo y al confidente arrepentido le beneficio”. En el caso de Víctor de Aldama, el Alto Tribunal rebajó dos grados las penas. “El Tribunal Supremo está lanzando un aviso a navegantes y no solo se puede interpretar así en este caso, sino en general. Cuando colaboras con la Justicia, evidentemente, tiene un beneficio”, concluye

Quién gana la mano

Partiendo de la premisa, como recuerda María de la Torre, de que “es imposible destruir una organización criminal si no se cuenta con alguien dentro”, ser el primero es una ventaja pero no la única. El alcance de la información y lo determinante que pueda ser para avanzar en la investigación es aún más relevante.

De los primeros escritos de los investigados presentados ayer, será el juez Calama quien valore hasta que punto fueron determinantes para el caso.

En el ámbito del rescate de Plus Ultra y los negocios que los Julios mantenían, trascendió una fotografía de una comida amistosa entre ambos junto a Roberto Roselli. Años después, cuando lo que se juega en la partida es una sustancial rebaja de la pena, la necesidad de ganar la mano sitúa no solo a Julio contra Julio, sino también a Rodríguez Zapatero en uno de sus peores escenarios: que quienes en su día fueron de su confianza ahora terminen siendo los confidentes de la Justicia.

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