El auto del juez José Luis Calama deja un hilo muy completo de las conversaciones mantenidas entre los directivos de la compañía Plus Ultra que evidencian la intervención del expresidente, José Luis Rodríguez Zapatero, en el rescate de la compañía aérea después del parón de la pandemia. Estas interlocuciones son, en parte, la base de la imputación de Zapatero y sobre ellas tendrá que responder el próximo 2 de junio en sede judicial.
Ya en marzo de 2020, en lo peor de la pandemia del COVID, los directivos de la compañía evidencian su interés por sacar beneficio de la situación y alcanzar las ayudas que estaba dando el Gobierno de Pedro Sánchez para paliar los efectos económicos de la crisis sanitaria. Así, un exconsejero de Plus Ultra, Rodolfo Reyes, escribía a un abogado con contactos llamado Miguel Palomero: “Necesitamos llegar a las ayudas (…) A ver que se te ocurre a nivel político. Donde tocar puertas”. A lo que contestaba: “Tocamos a Abalos”.

Días después, Reyes tantea a una persona cercana a Zapatero, Ramon Gordils, Viceministro de economía en Venezuela: “¿Tú crees que podamos pedir ayuda a Zapatero… tema lobby politico Plus Ultra Líneas Aereas. Ayudas publicas y/o financiamiento?”. A lo que contesta Gordils: “Vayan recorriendo la ruta formal. Y yo busco como llegarle a ZP”.
En ese momento, Reyes le habla de los movimientos al presidente de Plus Ultra, Julio Martínez Sola, que pone encima de la mesa desde el primer momento la posibilidad de pagar una mordida con un lenguaje muy tosco: “Como dice un amigo, vamos a follar aunque tengamos que pagar un poquitin”.

Un mes después, en marzo del 2020 Reyes le confirma que ya está hecho “el puente con Zapatero” y Sola le contesta “aunque sea pagando un poquitín”. El puente es Manuel Fajardo, hombre cercano al expresidente en Venezuela que pone en contacto al presidente de Plus Ultra con Zapatero, según confirman las conversaciones: “Julio habló con ZP. 1 min. Le explico todo “, avisó Reyes a Gordilis.
Además, la trama también intentó acceder al rescate por la vía del ministerio de transportes entonces liderado por José Luis Ábalos. De ahí que llegaran a su exasesor Koldo García: “Rodo, hemos hecho un approach a la mano derecha de ministro”, le decía Palomero.
La siguiente fase fue empezar a informar a Julio Martínez Martínez, amigo íntimo de Zapatero, sobre los problemas económicos que presenta la aerolínea y que “precisan de financiación por un importe de 15 millones de euros”. Este contacto lo realiza otro directivo Robero Roselli que habla del amigo de Zapatero como “lacayo”.

En ese acercamiento, el amigo de Zapatero ya le describe que hay una estructura financiera creada para poder canalizar la comisión que iban a cobrar después: “Ya le dijo a Julio que montaron su finance boutique. Así que por ahí vendrá la mordida”, explicaba Roselli.
A partir de ese momento se refieren a Julio Martínez Martínez como “la boutique financiera”: “La boutique financiera te hablo de costos?”, preguntaba Reyes a lo que Roselli contestaba: “Todavía no pero ya nos habló de ella jajajajajaja. Pues si saca algo merece el pago”.
Se llega a producir una reunión con el secretario de Estado de Transportes, Pedro Saura, en septiembre de 2020. El objetivo es que el ministerio hable bien de las compañías optantes a la ayuda pública. Reyes está tranquilo sabe que está detrás Zapatero: “Acabamos de terminar la reunión con Pedro Saura y su jefe de gabinete, Francisco Ferrer. Reunión agradable, distendida. Lógicamente, se notaba que nos han recibido por “altas” recomendaciones”, informa.
Para conseguir la documentación necesaria que requería la SEPI, la institución encargada de gestionar el rescate, la trama recurre a Indra y se empiezan a poner nerviosos: “Tenemos que hablar con el tocayo. Primero nos dice que no peguemos por ese informe y ahora nos lanza a Indra”, se quejan.
Roselli advierte: “A las 19.30 vamos a hablar con él. Y se lo vamos a decir claro. Que si quiere comer que nos mueva el expediente dentro de la sepi y ahí sí”, dice en referencia a la comisión. A lo que contesta otro directivo: “Correcto una vez que llegue la ayuda le pagamos”.
Los trámites se paralizan en septiembre de 2020 la trama apremia a Julio Martínez Martínez y se plantea volver a contactar directamente con Zapatero: “No sé si será bueno que le hagan un toque técnico desde arriba o que Zapatero hable con alguien en la SEPI“.

Otra de las evidencias de la intervención de Zapatero es que la trama sabe que la ayuda se va a conceder antes de que, finalmente, suceda. De hecho, el amigo de Zapatero lo celebra con los directivos. “Sin duda muchas gracias por el apoyo. Tiempos difíciles que solo se sortean con el apoyo de los amigos y de las buenas relaciones”, dice Reyes.
En una conversación con la ayuda ya aprobada, Roselli le confirma al amigo de Zapatero la comisión: “Tranquilo eso sale del 1%”. Y Julio Martínez Martínez concluye diciendo: “entonces, aprobado”. De ahí que el juez concluya que: “Esta manifestación guarda perfecta correlación con el contrato suscrito entre Plus Ultra e Idella Consulenza Stratégica”, a razón de 530.000 euros, el 1% de los 53 millones que otorgó el Estado a la compañía. Una mordida que se habría canalizado a través de una sociedad creada en Dubai.
Pese a lo explícito de las conversaciones Calama refleja en su auto que el amigo de Zapatero “elimina de manera sistemática algunos de los mensajes que escribe a José Luis Rodríguez Zapatero”, apuntando a que se cuidaban de dejar constancia de sus tejemanejes.

