Hace un mes, un ceutí podía bajar a la playa, celebrar las fiestas patronales, sentarse en una terraza o volver de noche a casa sin miedo. Treinta días después, la ciudad contabiliza pérdidas económicas cercanas a los 28 millones de euros, los juzgados trabajan bajo una presión extraordinaria, la sanidad mantiene dispositivos especiales y las protestas han desembocado incluso en enfrentamientos.
Uno de los últimos sucesos ocurrió en la madrugada del jueves. Un grupo de entre 30 y 40 personas rodeó en Benzú un vehículo del Ejército y comenzó a lanzarle piedras de grandes dimensiones. Sus cuatro ocupantes tuvieron que abandonar el vehículo y alejarse a pie mientras continuaban siendo atacados. Los militares resultaron heridos y la intervención posterior de Policía Nacional y Guardia Civil terminó con 12 migrantes marroquíes detenidos. La investigación continúa abierta para identificar al resto de participantes. Es un episodio más de un agosto que Ceuta no olvidará. Y en medio de ese paisaje, el ministro Ángel Víctor Torres pide una convivencia pacífica. El llamamiento sería indiscutible si no llegara después de semanas durante las cuales los ceutíes han perdido su normalidad.
De 20 denuncias diarias a 200
Antonio Pastor, titular del Juzgado de Instrucción número 5 de Ceuta, explicó esta semana que antes de la crisis podían registrarse 20 o 30 denuncias diarias y que ahora algunas jornadas alcanzan las 200. Habló de un aumento de robos con violencia, robos con fuerza, delitos contra el orden público y delitos sexuales.

El jueves el ministro de Justicia, Félix Bolaños, comunicó en el Congreso que entre el 1 y el 27 de agosto los asuntos ingresados en los juzgados ceutíes han aumentado un 4,2% respecto al mismo periodo de 2025. El Gobierno utiliza esa cifra para rechazar la imagen de un colapso generalizado de la Justicia, aunque el propio Bolaños ha reconocido que no puede hablarse de normalidad.
Lo indiscutible es que la presión ha obligado a movilizar recursos. El Gobierno financiará dos nuevos jueces de refuerzo y ha reforzado el Instituto de Medicina Legal. Desde el comienzo de la crisis se han practicado, según Bolaños, 82 autopsias y 62 inhumaciones. También han aumentado los delitos sexuales investigados. Las cifras difundidas esta semana se situaban ya en torno a la quincena desde el 30 de julio. No todas esas agresiones pueden atribuirse a migrantes ni todas las víctimas son mujeres ceutíes. Algunas víctimas son también migrantes.
Sí existen casos concretos investigados en los que los detenidos son personas llegadas durante la crisis, igual que existen robos, agresiones y altercados atribuidos policialmente a algunos de ellos. El ataque de Benzú es uno de los episodios más graves y recientes.
La ciudad empieza a protegerse a sí misma
El ataque a los militares llegó además después de otra noche especialmente tensa. Tras una manifestación multitudinaria frente a la Delegación del Gobierno, alrededor de 400 personas se desplazaron hacia las playas del Trampolín y Benítez, donde se produjeron intentos de enfrentamiento con migrantes instalados en la zona. Las fuerzas de seguridad tuvieron que formar cordones y emplearon salvas y botes de humo para impedir agresiones y separar a los grupos. También se registraron incidentes en Zurrón y en la carretera del Sardinero. La violencia, por tanto, ya no tiene una única dirección.
Hay miedo. En Loma Colmenar, los vecinos llevan días movilizándose contra el asentamiento instalado en el Embolsamiento. Sus representantes denuncian peleas, robos y alteraciones de la convivencia y reclaman más presencia policial. Una de esas protestas terminó incluso con un vecino con la nariz rota y tres puntos de sutura.
En la playa del Trampolín, donde permanece un asentamiento improvisado de aproximadamente medio millar de personas, algunos residentes han llegado a colocar obstáculos y elementos defensivos en sus propiedades por temor a intrusiones. Y el malestar se ha extendido a otras barriadas. Vecinos de La Libertad se movilizaron esta semana contra la utilización de instalaciones próximas a colegios como espacios de acogida. La sensación de inseguridad ha obligado a modificar los horarios, recorridos y costumbres tanto de las familias como de los comerciantes.
45.000 vacunas (si llegan)
Mónica García compareció el jueves en el Congreso para negar nuevamente que el Hospital Universitario haya colapsado. Según la ministra, no se han suspendido consultas ni quirófanos, se han creado circuitos diferenciados y el dispositivo hospitalario no ha superado el nivel 1 de contingencia. Sí ha reconocido un incremento de la presión en Urgencias.

El riesgo epidemiológico, ha precisado, es moderado para los propios migrantes y bajo para la población ceutí, a pesar de los casos detectados de tuberculosis, varicela, gastroenteritis, sarna y otras enfermedades infectocontagiosas. Las 45.000 vacunas acordadas el lunes (15.000 de triple vírica y 10.000 respectivamente de difteria-tétanos, varicela y polio) no comenzarán a administrarse hasta la próxima semana, si la logística lo permite, según anunció la ministra.
Es decir, la crisis comenzó el 30 de julio y la campaña extraordinaria de vacunación arrancará previsiblemente ya en septiembre. Las vacunas, además, no proporcionan inmunidad instantánea. Algunas necesitan varias dosis y la respuesta inmunitaria puede tardar días o semanas. Los sindicatos sanitarios llevan semanas denunciando sobrecarga y carencias de plantilla. La crisis no creó los problemas estructurales de la sanidad ceutí, pero los sometió a una prueba de estrés extraordinaria.
Casi 30 millones perdidos
Las pérdidas económicas provocadas por la crisis migratoria en Ceuta superarán los 30 millones de euros, después de que la situación se haya prolongado durante todo el mes de agosto. La Cámara de Comercio de Ceuta trabaja actualmente en una revisión al alza de su primera estimación, que situaba el impacto económico en 27,7 millones de euros y que, según la propia institución, se ha quedado corta ante la evolución de la crisis.
La Cámara reclama ya al Gobierno ayudas directas para autónomos, microempresas y pymes, ERTE simplificados, exenciones en cotizaciones y recuperación o ampliación de bonificaciones empresariales. Son muchos los establecimientos que han dado prácticamente por perdida la temporada. Terrazas vacías, cancelaciones hoteleras y negocios costeros cuyo periodo fundamental de facturación es precisamente julio y agosto. En general, la ciudad ha perdido su verano.
La normalidad tardará en volver
El jueves Torres actualizó el número de menores que acoge Ceuta: 1.475 menores distribuidos en 15 espacios, aunque todavía quedan personas pendientes de identificación. Las cifras que aportan las organizaciones que trabajan sobre el terreno son superiores. El Gobierno admite que la solución no será inmediata. Torres reconoció en el Congreso que no será posible devolver de forma inmediata a todas las personas que entraron irregularmente y que recuperar la normalidad requerirá meses de trabajo.
El Gobierno ha declarado Ceuta situación de interés para la Seguridad Nacional mediante el Real Decreto 681/2026 y ha colocado a Torres al frente de un mecanismo de coordinación que involucra a once ministerios. La declaración estará vigente inicialmente hasta el 31 de diciembre. 26 días después del comienzo de la crisis, el propio Ejecutivo consideró necesario elevar su respuesta al máximo nivel de coordinación previsto por la legislación de Seguridad Nacional.
Torres pide convivencia pacífica, una petición difícil cuando no acompaña la normalidad y cuando doce personas son detenidas por atacar una patrulla militar o cuando centenares de ciudadanos tienen que ser contenidos por la Policía para impedir enfrentamientos. No existe cuando el Gobierno reconoce que recuperar la situación anterior llevará meses. Tampoco cuando una economía pierde cerca de 28 millones en unas semanas.

