Crisis sanitaria

Las primeras vacunas no llegarán a Ceuta hasta dentro de dos semanas

Casi cuatro semanas después del comienzo de la crisis migratoria, Sanidad activa el envío extraordinario de 45.000 vacunas a Ceuta

La crisis comenzó el 30 de julio y las 45.000 dosis de vacunas se anunciaron ayer. Entre una fecha y otra han transcurrido casi cuatro semanas durante las cuales Ceuta ha tenido que absorber la llegada de unas 80.000 personas con un sistema sanitario que ya arrastraba problemas de plantilla, dificultades para cubrir determinadas especialidades y una presión asistencial denunciada desde hace tiempo por los profesionales.

El lunes, la Comisión de Salud Pública decidió finalmente activar el mecanismo de solidaridad entre el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas. Ceuta recibirá hasta 15.000 dosis de triple vírica, 10.000 de difteria-tétanos, 10.000 de varicela y otras 10.000 de polio.

La medida es preventiva y los especialistas coinciden en que resulta aconsejable. Pero ¿por qué ha habido que esperar casi un mes desde el comienzo de una situación extraordinaria para movilizar uno de los principales instrumentos de prevención? Las vacunas tampoco proporcionan protección inmediata. La respuesta inmunitaria puede tardar una o dos semanas y algunas pautas requieren varias dosis. Sanidad insiste en que Ceuta no atraviesa una emergencia de salud pública y que los datos conocidos obligan a evitar alarmismos. No existe evidencia de una epidemia ni considera que la población general esté sometida a un riesgo elevado.

Vacunas de la gripe en España - Salud
Vacunación
EFE/Manuel Bruque

Lo que sí existe es una presión asistencial extraordinaria. El lunes llegó a Ceuta el secretario de Estado de Sanidad y presidente del Ingesa, Javier Padilla. Durante estos días mantendrá reuniones para evaluar sobre el terreno cómo están respondiendo tanto la Atención Primaria como el Hospital Universitario. Su desplazamiento se produce una semana después de la visita de la ministra Mónica García. Dos altos responsables del Ministerio en ocho días y ahora 45.000 vacunas movilizadas con ayuda de las comunidades. La cuestión es por qué buena parte de esa respuesta ha tenido que desplegarse cuando la crisis llevaba ya semanas desarrollándose.

Para quienes trabajan allí la situación es bastante menos tranquilizadora que la ofrecida por la Administración. Abdelghani El Amrani El Marini, secretario general del Sindicato Médico de Ceuta, asegura que siguen atendiendo a “cientos” de migrantes cada día durante determinados turnos y denuncia “cero coordinación” por parte del Ministerio. Médicos y enfermeras llevan semanas alertando de sobrecarga, guardias y turnos extraordinarios y falta de recursos suficientes para responder a una presión que se añadió de golpe a la actividad sanitaria ordinaria.

Dos versiones

El Ingesa ofrece una imagen diferente. El organismo dependiente del Ministerio de Sanidad defiende que la asistencia habitual a los residentes de Ceuta se ha mantenido, que no se han suspendido las citas programadas y que se han creado circuitos específicos para atender a la población migrante sin interferir en la atención ordinaria. También asegura haber reforzado el dispositivo con más de 50 profesionales y haber desplazado parte de la asistencia a puntos sanitarios habilitados fuera del hospital, de manera que al Universitario lleguen fundamentalmente quienes necesitan atención especializada.

Si el sistema funciona con normalidad, ¿por qué los profesionales hablan de una presión sin precedentes? Y si ha sido necesario contratar decenas de sanitarios, desplegar dispositivos extraordinarios y recurrir ahora a reservas de vacunas de otras comunidades, ¿cuánto margen tenía realmente la sanidad ceutí antes del 30 de julio?

Ceuta lleva años sufriendo dificultades para atraer y retener profesionales sanitarios. Su condición extrapeninsular, el reducido tamaño de determinadas plantillas y los problemas para cubrir algunas especialidades han convertido los recursos humanos en uno de los grandes problemas históricos de su sanidad. La llegada de miles de personas puso a prueba su propia fragilidad.

CEUTA, 24/08/2026.- Varios migrantes permanecen este lunes acampados en la playa de El Trampolín de Ceuta. La situación en Ceuta tras la entrada masiva de migrantes del 30 de julio sigue acaparando el foco en una jornada en la que el Ministerio de Sanidad reúne a las comunidades autónomas para activar el mecanismo de solidaridad que facilitará la donación de vacunas, mientras el secretario de Estado de Sanidad viaja a la ciudad autónoma para analizar la situación sanitaria. EFE/ Reduan
Varios migrantes permanecen este lunes acampados en la playa de El Trampolín de Ceuta.
EFE/ Reduan

No obstante, según el virólogo José Antonio López, la situación epidemiológica conocida no justifica hablar de una invasión de enfermedades exóticas. “Los casos que están preocupando son fundamentalmente patologías conocidas y tratables cuya propagación puede verse favorecida por el hacinamiento y unas condiciones higiénicas deficientes: gastroenteritis, sarna, impétigo, varicela o tuberculosis”, nos explica.

Hasta este lunes se habían comunicado, entre otras enfermedades, tres casos de tuberculosis y 55 de gastroenteritis, además de casos de sarna que no han sido cuantificados. Los especialistas consultados durante estos días coinciden en que el principal riesgo sanitario recae sobre los propios migrantes obligados a convivir en espacios saturados, no sobre el conjunto de la población ceutí.

Por eso las vacunas son únicamente una parte de la respuesta. María del Mar Tomás, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica, considera prioritarios el acceso rápido a la asistencia, el diagnóstico precoz, el tratamiento, el estudio de contactos y el aislamiento individual cuando esté médicamente indicado.

Por otra parte, no existe documentación fiable sobre las vacunas recibidas previamente por las personas migrantes. Marruecos cuenta con un calendario de inmunización, pero entre quienes proceden de otros países puede resultar más difícil conocer sus antecedentes vacunales. En caso de duda, la práctica habitual es vacunar.

Alberto Núñez Feijóo ha planteado el confinamiento de migrantes afectados por enfermedades transmisibles. Los especialistas ven complicado aplicarse una medida colectiva de ese tipo con carácter general. Cada enfermedad requiere una actuación diferente. En la tuberculosis puede ser necesario aislar a una persona contagiosa; en la sarna hay que tratar al afectado y a sus contactos estrechos. Reunir indiscriminadamente a personas en espacios cerrados podría incluso aumentar la transmisión de determinadas patologías.

Las 45.000 vacunas ayudarán a prevenir enfermedades y los nuevos profesionales aliviarán determinadas cargas, pero el problema de fondo persiste. Las dificultades para cubrir plazas, atraer especialistas y mantener plantillas suficientes existían mucho antes de que miles de personas atravesaran la frontera. Una sanidad con escaso margen de maniobra no podía absorber de repente una presión tan insólita.

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