Solo queda la prueba documental antes de comenzar con las declaraciones de los procesados en el caso Kitchen. Los nueve encausados se sentarán a declarar con un preámbulo demoledor para sus coartadas: los audios que grabó el excomisario José Manuel Villarejo, el encargado de orquestar toda la operación de espionaje al extesorero del Partido Popular, Luis Bárcenas. Unos audios que debieron escucharse la semana pasada, pero el proceso va con retraso.
Artículo14 ha tenido acceso a parte de esos audios. Uno de ellos es una reunión entre Villarejo y Sergio Ríos, entonces chofer de Bárcenas, la persona que pasó información sobre la familia del extesorero a la policía patriótica a cambio de fondos reservados. Ríos recibió 25 pagos de 2.000 euros entre los meses de julio de 2013 y septiembre de 2015 por su labor de confidente. Ascendieron a un total 53.266 euros con dietas.

De hecho, en la reunión que mantienen ambos Villarejo le entrega un sobre con dinero: “Lo del mes, que yo soy señor cumplidor como Dios manda”, decía el excomisario. Y aprovechaba para felicitar a Ríos por sus servicios: “Tengo la mejor opinión de ti aprendes rápido. Yo achucho poco”, le decía.
La conversación de casi una hora se produce mientras el chófer espera a que la mujer de Bárcenas, Rosalía Iglesias, saliera del médico. Datos que también le traslada Ríos al excomisario: “Voy a volver a recogerle que está en el medico. Va a la psiquiatra y últimamente se hace muchas revisiones”, le informaba. Incluso le especificaba la medicación que estaba tomando.
En un momento dado, Ríos advertía a Villarejo las intenciones de la familia: “Se van a presentar contratos de compraventa de cuadros para justificar dinero”. Y le comentaba que iba a llevar a los abogados “poderes notariales donde salen las firmas de Lapuerta y cuentas para el peritaje de la firma”.
Además, le comentaba que Bárcenas le daba órdenes desde Soto del Real para que cuidara a su mujer: “Ahora la recojo y la llevo al estudio, el señor me ha mandado un mensaje de que tengo que llevarla al gimnasio”, decía.

En la conversación, además, hablan de que a Bárcenas le han engañado los abogados y que tiene que empezar a asumir que va a cargar con la culpa: “No es ningún santo pero se está comiendo una comilona en la que ha habido más comensales”, aseveraba el chófer, en referencia a que no era el único responsable de la caja B del Partido Popular.
También comentaban lo “meticuloso” que era Bárcenas para que no le grabaran ninguna conversación: “Él siempre llevaba inhibidores en el maletín”, aseguraba Ríos.
Ese era el modus operandi de la trama. Ríos recababa información que recogía Villarejo y después trasladaba a la denominada Policía Patriótica con el objetivo de frenar cualquier intento de Luis Bárcenas de destapar información comprometedora para el partido.
Otra conversación con Pino
De hecho, en otro de los audios, Villarejo le dice a Eugenio Pino, entonces Director Adjunto Operativo de la Policía Nacional: “Me dice el cocinero que la señora lleva varios días reuniéndose con mucha gente ahí en el despacho del abogado”. En referencia a que Ríos (el cocinero) había detectado movimientos de la mujer de Bárcenas sospechosos.

En ese momento, Villarejo propone que Enrique García Castaño, otro comisario conocido como ‘El Gordo’ del que este periódico también ha ofrecido en exclusiva parte de su testimonio, se ponga a indagar: “¿Te parece que le diga al Gordo que mire unos diitas el despacho de este pavo?”, le proponía a Pino.
Por estas maniobras, la Fiscalía Anticorrupción pide para Pino 15 años de prisión por delitos de malversación, contra la intimidad y encubrimiento.
Para Sergio Ríos y García Castaño, Anticorrupción solicita 12 años y medio. Aunque Castaño quedó fuera de la causa al sufrir un ictus. Por último, para el comisario José Manuel Villarejo el ministerio público pide hasta 19 años por cohecho y los delitos anteriores.
