Los militares sufren en Ceuta al menos una agresión por cada dos días en el último mes

Militares destinados en Ceuta padecen ataques por parte de los inmigrantes sin que se haya regularizado su situación jurídica. "No hemos contado los empujones o insultos constantes"

CEUTA (ESPAÑA), 31/07/2026.- El ejército desplegando en la frontera del Tarajal en Ceuta ante la atenta mirada de los inmigrantes este viernes, donde se han registrado violentos enfrentamientos en los perímetros fronterizos durante su intento de acceder desde Marruecos hacia Ceuta y Melilla. EFE/ Reduan Dris
Imagen del Ejército desplegado en la frontera del Tarajal en Ceuta, ante la mirada de los inmigrantes
Efe

Desde finales de agosto, la ciudad autónoma de Ceuta vive una escalada de violencia contra los militares que patrullan su perímetro fronterizo. Piedras, botellas con líquido corrosivo, cócteles molotov, sprays de pimienta, cuchillos. El arsenal improvisado con el que  inmigrantes llegados a la ciudad autónoma han atacado a efectivos españoles dibuja un mapa de agresiones que, según denuncia la Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME), no ha merecido hasta ahora una respuesta institucional a la altura del riesgo que corren estos hombres y mujeres uniformados.

Según la cronología que ha elaborado la ATME, se desprende que los militares sufren al menos una  agresión cada dos días. Una media que, aclaran, responde a una recopilación de hechos recogidos por la propia Asociación, ya que no hay registrada  una cifra institucional.

Ejército en Ceuta - Defensa
Militares españoles en la frontera del Tarajal en Ceuta.
EFE/Reduan

El primer episodio grave se registró el 27 de agosto. Una patrulla de cuatro militares fue emboscada y apedreada en la zona de Benzú, y sus integrantes resultaron heridos. Al día siguiente, un sindicato policial denunció el lanzamiento de un artefacto incendiario tipo cóctel molotov contra otra patrulla militar. La violencia, lejos de amainar, se intensificó.

El 29 de agosto, durante una identificación rutinaria a un grupo de inmigrantes en estado de embriaguez, uno de ellos empujó a un militar, que cayó sobre unas rocas. El resultado: fractura de peroné y lesiones en un hombro que requirieron asistencia médica urgente. Un día después, la Guardia Civil detuvo a tres ciudadanos marroquíes por lanzar botellas con líquido corrosivo contra efectivos en San Amaro, una imagen que anticipaba lo que vendría.

CEUTA, 31/07/2026.- Varios migrantes en la costa española de Ceuta, este viernes. El número de cadáveres encontrados en las últimas horas en la costa de la ciudad española de Ceuta tras la entrada masiva de personas procedentes de Marruecos asciende ya a 43, informaron a EFE fuentes policiales. Las fuerzas de seguridad y los servicios de emergencia siguen localizando algunos cuerpos de las miles de personas, sobre todo marroquíes y argelinos, que se lanzaron al mar desde las costas marroquíes de Castillejos para intentar alcanzar la costa ceutí a nado en los últimos días; y no se descarta que la cifra continúe aumentando. EFE/ Reduan Dris
Inmigrantes llegan a la costa de Ceuta
Efe

Septiembre no trajo tregua. El día 3, un inmigrante intentó apuñalar a un soldado del Grupo de Regulares, mientras otro fue detenido tras apedrear a militares que le habían sorprendido asaltando una vivienda. El 5, nueva pedrada contra una patrulla en la playa del Trampolín, cerca de Benzú. El 6, un militar de Regulares sufrió una luxación de codo al intentar identificar a un inmigrante irregular junto a la Comandancia de la Guardia Civil. El 7, un legionario fue rociado con spray de pimienta durante su patrulla en la zona del Príncipe. El 8, otro ataque con arma blanca contra un militar, de nuevo en el Trampolín.

Seis heridos ingresados

El punto álgido llegó el 9 de septiembre, cuando una patrulla intervino tras el robo de un bolso a la salida de un supermercado. Uno de los agresores arremetió a patadas contra un militar, que sufrió una dislocación de rodilla. Los autores huyeron sin ser identificados. Días después, el 16, otra patrulla fue objeto de amenazas por parte de varios migrantes, lo que obligó a alertar a la Policía Nacional, que detuvo a tres de ellos. El último incidente documentado data del 20 de septiembre: un migrante amenazó de muerte con un cuchillo a varios militares de madrugada y se resistió a su detención, un episodio que terminó con cargos por atentado, amenazas graves, lesiones en grado de tentativa y resistencia a los agentes.

Un grupo de personas, convocadas por la federación provincial de asociaciones de vecinos de Ceuta
Un grupo de personas  para una marcha protesta hasta la frontera del Tarajal por la crisis migratoria de Ceuta.
EFE

El balance, según la propia ATME, arroja ya seis heridos hospitalizados, fruto de los incidentes del 27 y 29 de agosto y del 9 de septiembre. Una cifra que la asociación considera provisional, porque —advierten— no existe todavía una relación oficial y pública de los ataques sufridos por los militares desplegados en la ciudad autónoma. Toda la información disponible procede de comunicaciones directas de los propios afectados y de noticias publicadas por distintos medios.

Detrás de cada fecha hay un nombre sin difundir, una familia en vilo y un uniforme que, en la frontera sur de Europa, se ha convertido en blanco de una violencia que los propios militares denuncian como cada vez más frecuente y más grave.

Por este motivo, el pasado día 16 de este mes, militares y ceutíes se manifestaron en las calles de la ciudad para ser reconocidos  agentes de la autoridad y como profesión de riesgo.

Miedo a las consecuencias jurídicas

Pero, según esta fuente, el problema que más inquieta a los militares no es el material, sino el jurídico, un aspecto que rara vez se aborda públicamente. “Hay un aspecto que nos preocupa muchísimo, y no te hablaban ellos: el aspecto legal”, advierten. El temor tiene precedentes concretos: “Ya ha habido denuncias en anteriores saltos masivos, donde luego los militares les han denunciado por críticas como estas: usted no hizo, usted no dio auxilio a una persona que se estaba ahogando, usted no le ayudó, usted le pegó, usted le agarró…”. Esa experiencia previa ha dejado una huella de desconfianza entre la tropa. “Nuestros militares tienen miedo por unas consecuencias legales que luego uno dice ‘oiga yo cumplía órdenes”, señala la fuente, en referencia a la posición de vulnerabilidad en la que quedan los efectivos cuando sus actuaciones sobre el terreno son cuestionadas después, pese a haber actuado siguiendo instrucciones superiores.

Fotos sin pruebas

Los efectivos allí destinados denuncian, además, la publicación de unas imágenes, difundidas en algunos medios, en las que los inmigrantes aparecen con heridas a causa de golpes. “Si existieran conductas constitutivas de infracción disciplinaria o delito, estas deberían ser investigadas con el máximo rigor y, en caso de acreditarse, sancionadas conforme a la legalidad vigente”, afirman desde ATME. Sin embargo, resulta igualmente llamativo que, en una época en la que prácticamente cualquier incidente puede ser grabado y difundido de forma inmediata mediante teléfonos móviles, no hayan trascendido públicamente imágenes o vídeos que acrediten de manera directa la participación de militares en las presuntas agresiones denunciadas. Hasta el momento, las informaciones conocidas se sustentan fundamentalmente en testimonios, declaraciones y fotografías de lesiones posteriores a los hechos.

 

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