Los socios abandonan a Sánchez pero el PP no ve aún margen para la moción de censura

El presidente renuncia a convencer a sus aliados de su gestión en Ceuta y aduce que ya están en modo electoral. Sumar habla de “punto de inflexión” de la legislatura

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres

El Gobierno pudo comprobar este jueves, en el primer pleno del curso político, que está completamente solo. La crisis en Ceuta ha acabado por dinamitar los pocos apoyos parlamentarios que le quedaban en la Cámara. Uno por uno, todos fueron criticando la acción del Gobierno aunque esto no signifique que se avance de cara a una moción de censura en esta recta final de la legislatura. “No” hay cambios, corroboran fuentes oficiales del PP.

Era la primera vez que Pedro Sánchez daba explicaciones en el Congreso sobre la avalancha de hasta 80.000 migrantes en Ceuta hace ya más de un mes. Formaciones como el PP le emplazaron a que interrumpiera sus vacaciones pero se resistió. Y la imagen de aislamiento del presidente fue absoluta este jueves. Sánchez llegó a renunciar a cerrar el debate parlamentario para sorpresa de muchos en el hemiciclo.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la ministra de Defensa, Margarita Robles.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la ministra de Defensa, Margarita Robles
EFE

Los socios fueron tajantes y constataron la soledad del presidente. Fueron casi seis horas de reproches continuos por parte de aliados y de una contundente oposición. “Más preocupados al salir que al entrar”, resumía un un socio habitual del Gobierno, tras la comparecencia de Sánchez. Incluso Sumar, que forma parte del Gobierno, fue muy duro en su diagnóstico.

El partido de Yolanda Díaz habló de “punto de inflexión” en la legislatura tras escuchar al presidente. “No ha dado las explicaciones ni las soluciones que la situación requiere”, denunciaron. “España ha sufrido un ataque de Marruecos utilizando a personas vulnerables”, denunció el portavoz de IU, Enrique Santiago. “Defender otra hipótesis no es creíble”, denunció. Todos hemos visto las imágenes, Marruecos debe dar explicaciones. La política de apaciguamiento ha fracasado”, avisó la portavoz de los comunes, Aina Vidal.

Pedro Sánchez en el Congreso el jueves 3 de septiembre de 2026 - Política
Pedro Sánchez, este jueves en el Congreso de los Diputados.
EFE/Sergio Pérez

Para Gabriel Rufián, portavoz de ERC, la reacción del Gobierno es “pusilánime”. Acusó incluso a Sánchez de “ocultar” y “tapar” las pruebas que involucrarían al país vecino. Incluso llamó “asesino” al Rey de Marruecos. Incluso se atrevió a comparar la postura del Gobierno ante la crisis en Ceuta con la del PP ante los atentados del 11-M. Un mismo recurso que utilizó la líder de Podemos, Ione Belarra, que recordó los “brotes verdes” de Zapatero en La Moncloa.

Junts concluyó que Sánchez tendría que quedar “inhabilitado” tras su gestión en la crisis migratoria. “Traspasa todas las líneas aceptables”, denunció la portavoz Miriam Nogueras. Bildu evocó a un “Estado que no ha estado a la altura”, en palabras de Mertxe Aizpirua, y exigió “recalibrar las relaciones” con Rabat. Pese a ser el socio más leal admitió que “nadie es tan ingenuo de pensar que Marruecos no tuviera nada que ver con lo ocurrido”. Para el PNV ha habido “abandono”. “No han sabido dimensionar la realidad”, diagnosticó la portavoz Maribel Vaquero.

En privado, estos grupos no dudaron en calificar el actual como el peor momento político para Sánchez, por encima incluso de los casos de corrupción. “No ha habido gestión. Y no se han dado argumentos sólidos sobre Marruecos”, enfatizan las fuentes consultadas. Y eso que el presidente si se vio obligado a matizar su respaldo cerrado al país vecino, anticipando cambios en la relación con Rabat y actuación con “total contundencia” si se demuestra su implicación en el asalto.

Sin los números para la moción

Pese al rapapolvo general, Alberto Núñez Feijóo sigue sin detectar gestos en los escaños de los aliados de Sánchez de cara a una posible moción de censura. Al menos de inmediato. “Más motivos que nunca y los votos de siempre”, resumían fuentes de la dirección del PP tras testar el ánimo de los aliados.

El presidente el PP, Alberto Núñez Feijóo
El presidente el PP, Alberto Núñez Feijóo
David Mudarra

Mientras, en el Gobierno son conscientes de que Sánchez no salió bien parado en el debate, más allá de la ya simbólica fotografía de Margarita Robles evitando el aplauso. “Han creado un argumento colectivo falso de que somos unos vendidos a Marruecos”, se revuelven en Moncloa, en respuesta a sus teóricos socios.

Sin embargo, lejos de ahondar en la autocrítica ante la gestión en la crisis, atribuyen las quejas estas quejas al tiempo de descuento de la legislatura. “Estamos en año electoral, es normal que los socios se vayan descolgando y muestren sus diferencias y en un asunto como éste, se desmarquen”, concluyen en el equipo del presidente.

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