El Gobierno quiere trasladar la imagen de que el Estado no deja de lado a Ceuta. Y de ahí la escalonada presencia de ministros en la ciudad autónoma desde la avalancha migratoria, el pasado 30 de julio. Este mismo jueves, se desplazó hasta allí el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. El titular de Interior se reunió con el presidente Juan Jesús Vivas, en la que fue su segunda visita en menos de dos semanas. En el transcurso de la misma recibió abucheos y críticas por parte de varios ciudadanos.
Marlaska no ha sido el único ministro en visitar Ceuta. Solo esta semana ya han pasado por la ciudad autónoma el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres; el titular de Exteriores, José Manuel Albares; y la ministra de Defensa, Margarita Robles. Cuatro ministros en cuatro días. Del lado de Sumar, la pasada semana también se desplazó a la ciudad autónoma Sira Reglo, que es la responsable de la cartera de Juventud e Infancia.
La visita de Robles dejó una de las imágenes de la semana. La ministra, que en algunos momentos también fue criticada por vecinos, llegó a romper el protocolo para hablar con varios ceutíes congregados a las puertas de la alcaldía y consoló a una mujer que sufrió un ataque de ansiedad. Una acción que ha molestado a sectores de la Moncloa y del PSOE por su “afán de protagonismo”, según las fuentes consultadas por este periódico.
“Ceuta y Melilla son españolísimas y no se las toca. Esto no puede volver a pasar“, destacó Robles ante los medios de comunicación, en el que ha sido el aviso más claro del Ejecutivo a Marruecos.
Así, en Moncloa se afanan en evidenciar una presencia del Ejecutivo en Ceuta mientras Pedro Sánchez sigue sin interrumpir sus vacaciones, pese a la exigencia de explicaciones en el Congreso por parte de la oposición. Desde Lanzarote, el presidente del Gobierno ha seguido presidiendo reuniones telemáticas de coordinación, pero no ha vuelto a visitar Ceuta. Su única visita física se produjo el viernes 31 de julio, en un desplazamiento de apenas unas horas: llegó al helipuerto sobre el mediodía y compareció ante los medios esa misma tarde, antes de partir.
PP y Vox también han tenido una presencia destacada en Ceuta. Alberto Núñez Feijóo viajó a la ciudad el sábado 1 de agosto y encadenó una agenda de varias horas: concedió una entrevista a Telecinco, se reunió con los cinco principales sindicatos policiales de Ceuta (AUGC, JUPOL, SUP, CEP y UFP) y se comprometió ante ellos a impulsar un mando único que integre a Guardia Civil y Policía Nacional. También han acudido varios vicesecretarios como Juan Bravo o Carmen Fúnez. Por parte de Vox, estuvo en la ciudad autónoma su presidente, Santiago Abascal.
El primer paso al reparto de menores acaba en enfrentamiento
Todo ello después de que este jueves también se produjera la reunión técnica entre el Gobierno y todas las comunidades autónomas excepto Aragón, Castilla y León y Extremadura, que ya anunciaron su plantón también a esta primera conferencia.
La siguiente es la más importante. Se votará el 27 de agosto el reparto de hasta 25 millones por parte del Gobierno a Ceuta los menores migrantes que permanecen en Ceuta. La medida, criticada por el Partido Popular y Vox ha provocado ya el choque abierto entre Infancia y la oposición.
Rego ha cargado contra el PP por negarse a debatir la situación de los menores extranjeros no acompañados y ha criticado la actitud de Abascal, que ya tachó de “vergonzosa” la idea del Gobierno.
A través de sus redes sociales y a menos de dos semanas de reunirse, la ministra ha pedido altura a los gobiernos autonómicos, y ha asegurado que el Estado “protegerá a estos niños y niñas”. Lo contrario, asegura la ministra, es “despreciar a la infancia y despreciar a Ceuta”.
La repatriación es prioritaria, pero complicada
Tal y como informó Artículo14, pese a las promesas de repatriación a Marruecos, fuentes del ministerio de Sira Rego aseguran que ese el paso más complicado. Para poder materializarse, tienen que cumplirse una serie de condiciones que desde Infancia, admiten, “es muy complicado que se den”.
Así, mientras el Gobierno sabe que la vuelta de estos menores con sus familias sería la situación idónea, también reconoce que la mayor parte de ellos tendrán que ser repartidos entre las distintas comunidades autónomas.

