La emergencia nacional decretada por los incendios que asolan el suroeste de la Comunidad de Madrid y la provincia de Ávila ha obligado al Gobierno central y a el Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso a trabajar mano a mano sobre el terreno mientras, en paralelo, se activaba la batalla política con el ministro de Transportes, Óscar Puente, como principal protagonista.
El Gobierno activó a última hora del jueves el nivel 3 de emergencia nacional, a petición de la Comunidad de Madrid, ante la evolución de los fuegos originados en Villa del Prado, San Martín de Valdeiglesias y Burgohondo (Ávila). Este viernes, Pedro Sánchez presidió en Moncloa la reunión del Comité Estatal de Coordinación y Dirección del Plan Estatal de Emergencias (CECOD), a la que asistió de forma telemática el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, desplazado después al Puesto de Mando Avanzado de Cenicientos.
Desde allí, Marlaska defendió que la coordinación entre administraciones es “perfecta y absoluta” desde la activación de la emergencia nacional. “El Gobierno decidió inmediatamente elevar a nivel 3 consecuencia de las características agresivas de los incendios”, explicó junto al general jefe de la UME, Javier Marcos, antes de advertir de que las previsiones meteorológicas eran adversas: “Hoy es un día crítico”.
El despliegue es de gran magnitud: más de 1.100 efectivos de la UME y otro millar entre Guardia Civil, Protección Civil y las BRIF, además de los servicios sanitarios. A ellos se suman los medios aéreos: seis aviones anfibios FOCA del MITECO y, a través del Mecanismo Europeo de Protección Civil, dos Canadair CL-415 ofrecidos por Grecia y otros dos por Italia. El balance provisional habla de unas 9.000 hectáreas quemadas en Ávila y 3.000 en Madrid, con más de 10.000 vecinos desalojados. El foco de San Martín de Valdeiglesias, confirmó el ministro, lo originó un vehículo que salió ardiendo; el de la sierra de Ávila sigue investigándose.
Preguntado por las discrepancias surgidas la noche anterior entre la Delegación del Gobierno y la Comunidad de Madrid, Marlaska evitó el choque: “El Gobierno central en ningún momento discute, lo que hace es actuar. Si una comunidad autónoma, por las razones que sea, entiende que no tiene la capacidad operativa y de gestión necesaria y precisa, para eso está el Gobierno central para asumirla inmediatamente”. La colaboración, remachó, es “absolutamente real, efectiva y de lealtad máxima”.
Ayuso no sabe “nada” de Sánchez
En la misma línea de contención se movió, al menos en lo operativo, Isabel Díaz Ayuso. La presidenta madrileña, que habla del “peor incendio” de la historia de la región, valoró desde Cenicientos que la coordinación con el Estado “está siendo buena” y la consideró “absolutamente necesaria”, porque “estamos hablando de un mecanismo que estipula la propia ley”, porque “hablamos de tres comunidades autónomas y de riesgo para la vida” y porque hay miles de personas confinadas o desplazadas. “Todo es de todos”, resumió, recordando que Madrid también ha acudido en auxilio de Guadalajara, Ávila o Toledo cuando se le ha pedido.
Según desveló Ayuso, aún no ha recibido la llamada de Pedro Sánchez. “No sé nada de él”, contestó. El presidente, que mantuvo una reunión de coordinación en Moncloa, reconoció en redes que España vive “una situación dramática”, trasladó su “solidaridad con todas las personas que están viendo cómo el fuego calcina sus montes y amenaza sus viviendas” y garantizó que el Gobierno “estará a su lado en la emergencia y en la recuperación”.
Las críticas de Puente
El primero en abrir el capítulo de las críticas fue delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, que reprochó al Ejecutivo de Ayuso haber solicitado la emergencia nacional con “una escueta carta” convertida en “un tuit”. “Estamos hablando de una cosa muy seria como para resolverla en una carta de tres párrafos para poder poner un tuit”, criticó en la Cadena Ser.
Pero quien hizo saltar por los aires cualquier apariencia de unidad fue Óscar Puente. El ministro de Transportes cargó en la red social X contra las comunidades del PP por reclamar la ayuda de la UME “mientras reducen impuestos a los ricos”. “Tenemos todos claro que la UME es ya el nuevo servicio de extinción de incendios de las comunidades autónomas del PP”, escribió, para añadir que los populares “jibarizan los servicios públicos y luego le piden al Gobierno que les resuelva la papeleta”.
Ayuso respondió primero con desdén -aseguró que le ignora “completamente”- y después con una frase envenenada dirigida al delegado del Gobierno: “Cualquier mamarracho que se ponga por medio a calentar el ambiente, allá él, allá su conciencia y allá su historia”. Pidió, eso sí, “dejarse de estupideces” y centrarse en “salvar vidas”.
De calentar el ambiente sabes mucho. Es de lo que vives. Ahora pides ayuda a ese gobierno al que te pasas la vida insultando y descalificando. Si hay una mamarracha en España, esa eres tú. https://t.co/Rwy4ssBxbx
— Óscar Puente (@oscar_puente_) July 24, 2026
La réplica de Puente no se hizo esperar y elevó el tono hasta el insulto personal: “De calentar el ambiente sabes mucho. Es de lo que vives. Ahora pides ayuda a ese Gobierno al que te pasas la vida insultando y descalificando. Si hay una mamarracha en España, esa eres tú“. El ministro defendió incluso la oportunidad del choque: “Para los que dicen que no es el momento, les pregunto cuándo es el momento. El momento es ahora. Cuando el monte arde”.
Coordinación con Mañueco
Por su parte, el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, compareció junto al delegado del Gobierno en la comunidad, Nicanor Sen, desde el Puesto de Mando Avanzado de Navaluenga (Ávila). El presidente respaldó sin fisuras la declaración de la emergencia de interés nacional, activada por primera vez en España, y defendió la creación de un “mando global” ante la unión de dos incendios en Madrid y el “riesgo” de que se sumara el de Burgohondo. “Respaldo esa decisión”, insistió.
Mañueco aseguró que la colaboración entre administraciones está siendo “perfecta”, que se trabaja “todos unidos” contra el fuego y que la Junta aporta sus medios de extinción con independencia de quién dirija la emergencia: “Estamos coordinados perfectamente”. Tras pedir la “colaboración” de los vecinos, porque la prioridad es salvar la “vida” de las personas y del propio operativo, comprometió un plan de apoyo y recuperación y una evaluación de las edificaciones dañadas para que los afectados recuperen el estado “original lo antes posible”.

