Montero, la “reina de corazones” que nunca supo “decir que no” a Sánchez

Quienes han compartido gobierno con ella la consideran “trabajadora”, “con cintura política” y con “un punto de soberbia". Este domingo ha marcado un nuevo suelo electoral para su partido en Andalucía, 28 escaños

María Jesús Montero.
María Jesús Montero.
KiloyCuarto

“No tiene el despacho personalizado. Tiene la maleta hecha desde la moción de censura”. Así se referían a su marcha a Andalucía desde el núcleo duro de María Jesús Montero a finales de marzo, cuando la aún vicepresidenta primera y ministra de Hacienda acaba de despedirse del Consejo de Ministros.

Montero (Sevilla, 1966) se llevó varias espinitas clavadas, entre ellas que durante meses el PP afirmara que había pactado “un cupo catalán”, en referencia al nuevo sistema de financiación autonómica. “No lo hubiera aceptado jamás”. También su frustración por no haber podido presentar unos nuevos Presupuestos Generales del Estado.

La mujer con más poder del sanchismo -exnúmero dos del Gobierno y del partido-, es una figura y una personalidad indispensable para entender el funcionamiento del Ejecutivo de Pedro Sánchez. En los últimos 8 años, Montero ha sido ministra de Hacienda, portavoz, vicepresidenta cuarta y hasta primera. Negociadora jefa a la interna de la coalición, pero también con los grupos políticos más duros de roer. Y principal espada mediática del presidente.

Se jactaba de haber sabido encajar cada crítica de los medios de comunicación, cada información imprecisa, sin haber arremetido nunca contra un periodista. Solía atender cada pregunta de los medios, intercalando el argumentario y sus interpretaciones con algunas pistas sobre las intenciones del presidente, siempre exhibiendo su desparpajo. “Es tan buena contando chistes como fiera cuando se enfada”, afirma una de las personas que ha gobernado con ella.

Este domingo, el PSOE no estaba para chistes. Montero pulverizó su suelo electoral histórico, 30 escaños. Se dejó dos diputados -logró 28-, tras una campaña muy cuestionada por propios y extraños. Nunca había deseado batirse en esa plaza. Sabía que partía hacia “el matadero”, en palabras de alguno de sus compañeros de filas.

“Nunca” supo decir que no a las nuevas responsabilidades

Durante años, cuando se especulaba sobre su posible retorno a la tierra en la que ya fue consejera de Sanidad y de Hacienda, Montero negó la mayor. Hasta enero de 2025, cuando confirmó que había accedido a la petición de su secretario general.

Una dirigente andaluza señala que la exvicepresidenta “nunca” ha sabido “decir que no” a ostentar nuevas responsabilidades. En el entorno de la aludida, sin embargo, daban otro diagnóstico. “Cuando su partido no tiene un liderazgo claro, te dicen que tiene que ser ella… Para ella es muy difícil, un servicio que le pidan, decir que no”. Cedió. Y renunció a su enorme poder en Moncloa para volver a su tierra.

La herida está aún en carne viva, y las piezas del tablero socialista andaluz deben recolocarse, pero algunos ya aventuran que éste no será su final político. Una dirigente aventura que se quedará “para hacer las listas de las municipales”. Y luego podría “tener pactado” con el presidente volver a concurrir en las listas al Congreso. Es una interpretación.

Otro dirigente de distinto signo, con experiencia en la gestión y acostumbrado a negociar con ella, no cree que alguien “con ese potencial” se pueda dar por liquidado por una derrota. Siquiera por una de estas dimensiones. “Es de las personas con más sentido común del PSOE y con más capacidad de reinventarse en el post de pedro Sánchez”.

CÁRTAMA (MÁLAGA), 01/05/2026.- El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y la candidata socialista a la Junta, María Jesús Montero (d), durante un acto de campaña celebrado este viernes en la Ciudad Deportiva de Cártama. EFE/ Jorge Zapata
Pedro Sánchez y María Jesús Montero, durante un acto de campaña.
EFE/ Jorge Zapata

El poder la convirtió en “reina de corazones”

Quienes han coincidido con ella en el Ejecutivo, con o sin carnet socialista, le reconocen importantes virtudes. “Tiene una enorme inteligencia política, es muy trabajadora y tiene una gran capacidad de negociación”. “Es tenaz hasta el punto de ser demasiado cabezota en ocasiones, pero tiene la capacidad de adaptarse y cambiar de opinión cuando la realidad le demuestra que debe hacerlo”, abunda uno de ellos.

Otro de los interlocutores afirma que en varias ocasiones “el poder” se le ha subido a la cabeza: Estaba a “demasiados” frentes, sumando sus responsabilidades en el Ejecutivo con su tarea como número dos del PSOE. A veces se comportaba como la “reina de corazones”. Es obstinada, “con un punto soberbio”, apunta.

Un tercero pone como ejemplo de esta “soberbia” la caída del real decreto ley de superávit municipal, en septiembre de 2020. Fue la primera gran derrota parlamentaria del Ejecutivo, que entonces tenía una mayoría estable, no como la del actual Parlamento. “Esa soberbia ha conllevado derrotas parlamentarias innecesarias”, apostilla

Sin embargo, incluso quienes han discutido con ella durante negociaciones encendidas –“A hostia pura”-, le reconocen una “cintura política” de la que pocos pueden presumir. “Cuando se equivoca no suele reconocerlo, pero rectifica y reconduce su posición”, abundan.

“Es muy valiosa”. “Es resolutiva, pragmática. Busca soluciones a los problemas”, alaba una veterana dirigente socialista. La misma que la describe como “una política de raza”, que brilló desde su aterrizaje en el Ejecutivo. Entonces era casi una desconocida para Sánchez. “El presidente ha ido confiando en ella hasta convertirse en un puntal importante”.

Una legislatura entera sin Presupuestos

Montero dejó su puesto sin lograr su objetivo de presentar un solo proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado. Poco antes de su marcha, el Gobierno empezó a justificar un nuevo retraso para aprobar las cuentas para 2026, aludiendo al impacto económico de la guerra en Irán. La Constitución establece que cada ejecutivo debe presentar sus cuentas públicas el último día de septiembre, a más tardar.

La exvicepresidenta amagó con llevarlas a la Cámara, sin tener los apoyos garantizados, en diciembre. Después pospuso su desembarco hasta marzo. Y, hoy por hoy, el Ejecutivo ni siquiera garantiza que vaya a llevar al Congreso unos Presupuestos para 2026, dejando la puerta abierta a hacerlo con unas cuentas diseñadas ya para 2027.

En la anterior legislatura, la entonces ministra de Hacienda logró aprobar tres Presupuestos: 2021, 2022 y 2023. Cada ejercicio se antojó más difícil que el anterior. No ha vuelto a lograr los votos necesarios, y durante más de dos años y medio han gobernado con las cuentas de un Parlamento que ya no existe. Montero ha llevado los objetivos de estabilidad al Congreso en dos ocasiones, para ver cómo la primera piedra de unas cuentas públicas se estrellaba contra el “no” de Junts per Catalunya. Tampoco ha conseguido recoser las relaciones con los de Carles Puigdemont.

LA LÍNEA DE LA CONCEPCIÓN (CÁDIZ), 10/05/2026.- La candidata a la presidencia de la Junta de Andalucía, María Jesús Montero, interviene en un mitin celebrado este domingo en el Campo de Gibraltar, donde ha estado acompañada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. EFE/Román RíosMaría Jesús Montero, en el Campo de Gibraltar.

“Si hubiera sido más ambiciosa no estaríamos en manos de Junts”

En las filas del socio minoritario del Gobierno evocan un sabor agridulce al hablar de Montero. Por un lado, reconocen que les dejó “espacio” para desplegar sus propias recetas políticas. Ocurrió afirman, “con diversas medidas impulsadas por los Ministerios de Podemos y Sumar: dentro del Gobierno las discutió, oponiéndose en muchas ocasiones, pero luego cuando se aprobaron terminó asumiéndolas como propias”.

“Hemos tenido profundas diferencias por su falta ambición en planteamientos presupuestarios. Pero ha tenido el buen criterio de dejarnos un carril para trabajar a las fuerzas más pequeñas”, sostiene un segundo dirigente bregado en negociaciones con Montero.

El mismo interlocutor reconoce a la exvicepresidenta que “leyó bien los tiempos” en 2020, cuando la pandemia de COVID 19 azotó al mundo. Montero pasó “de la ortodoxia económica” a apostar por un techo de gasto “60.000 millones más alto” en cuestión de unos meses. “Supo ponerse del lado del viento”.

Y critica que no fuera “más ambiciosa” a la hora reformar la fiscalidad en la línea pactada entre el PSOE y su socio minoritario. Que no se atreviera a hacer unos Presupuestos aún más expansivos, cuando aún tenía los votos. “Si hubiera sido más ambiciosa, a lo mejor no estaríamos en manos de Junts en el Congreso”. “Tendríamos más capacidad de acción política y no una legislatura tan compleja”.

Con el resultado aún por digerir, el futuro político de Montero se antoja un enigma. Alguien que ha compartido Consejo de Ministros con ella justifica que la exvicepresidenta tuviera que disputar esta batalla, con el viento en contra.

“El líder del equipo tiene que ir determinando en qué posición pone a cada jugador”. “Si te proponen, tienes que decir que sí, liarte la manta a la cabeza”. Y otro veterano de los que han compartido horas de negociación con ella insisten en que su carrera no concluirá en Andalucía: “La vida es muy larga. Es de las que no tiraría por el desagüe”.

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