La mañana del 27 de mayo Montse Mínguez cruzó a buena velocidad el patio del Congreso de los Diputados poco después de que comenzara el pleno. Acostumbrada a ser abordada por los medios de comunicación casi con sólo hacer acto de presencia, la portavoz federal del PSOE no pudo aportar información sobre la entrada de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil en la sede de Ferraz. Escasos minutos después, algún medio publicó que Mínguez se había escabullido para no dar explicaciones.
La realidad es que, pese al desconcierto en sus filas, la también secretaria general del grupo parlamentario socialista corría a una entrevista en Cataluña Radio. Se limitó a pedir tranquilidad y afirmó no tener más información sobre la personación de la UCO en el cuartel general de la formación de Pedro Sánchez.
Pocos minutos después, ya precisaba que no se trataba de una entrada y registro, sino de un requerimiento de información. Que no tenía que ver con la financiación del PSOE, sino con el caso Leire Díez. Y así, ante el estallido de otros tantos escándalos que salpican o afectan a su partido, durante algo más de un año.
Licenciada en administración y dirección de empresas, con un máster en contabilidad, auditoría y control financiero, la exprimera teniente de Alcalde del Ayuntamiento de Lleida lleva la mitad de sus 5o años afiliada al PSC. En julio de 2025, un día antes del accidentado Comité Federal marcado por la defenestración de Francisco Salazar, Sánchez anunció que Mínguez relevaría a Esther Peña.
La excepcionalidad del momento quedó reflejada en que el propio líder socialista había usado el atril que heredaría Mínguez sólo tres semanas antes de desginarla, cuando explotó el caso Santos Cerdán. Llevaba años sin dejarse ver en la sala de prensa, habitual escaparate de los portavoces federales.
Entonces, la flamante portavoz no sabía que el caso Salazar colearía durante meses; que la causa de la exfontanera socialista cobraría mayor relevancia, o que el otrora tótem moral, político y electoral del partido, José Luis Rodríguez Zapatero, sería citado como investigado en dos causas distintas.
Dar la cara incluso cuando no hay información
A menudo le ha tocado ser la primera en dar la cara ante las múltiples crisis que han azotado al PSOE este año. Con el plus de peligrosidad de tener que hacerlo mientras sus propios compañeros de partido se quejaban de que no tenían información alguna para valorar los acontecimientos. Para defender a capa y espada a Zapatero, Begoña Gómez o David Sánchez.
La secretaria de Organización y gobernanta de facto del partido, Rebeca Torró, le ha dado relevo para responder preguntas en la sala de prensa en apenas un par de ocasiones. En diciembre, cuando compareció para informar de la resolución adoptada por el partido ante el caso Salazar. Y al inicio de junio de este año, antes del Comité Nacional (27 de junio), para vender los esfuerzos del PSOE en materia de transparencia y lucha contra la corrupción. También en las intervenciones sin preguntas como primera valoración de las respectivas noches electorales.
Sin embargo, es Mínguez quien ha generado titulares al reaccionar a los múltiples frentes abiertos. Como cuando defendió en Al Rojo Vivo (La Sexta) a la directora de la guardia civil, Mercedes González, imputada en el caso Leire, que tuvo que reconocer que sí se había visto con la exfontanera, en contra de lo defendido anteriomente. “Se está imputando a la directora de la Guardia Civil, ella ha dicho por hacer unos cafés, que es muy diferente que reunirse y hacer una trama como la que hemos visto, que es la Kitchen”, dijo al inicio de julio.
“En lugar de llorar hay que administrar”, espetó a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, un día después de sus lágrimas por los gravísimos incendios en la Comunidad y en Ávila. El 13 de junio, la portavoz federal socialista deslizó que el calendario judicial de las causas que afectan al PSOE se está acelerando para que el Gobierno “caiga antes del verano”.
“Se nos está poniendo un calendario judicial como con muchas prisas para que este Gobierno caiga antes del verano”, afirmó en Radio Nacional de España. Sin pronunciar la palabra ‘lawfare’, Mínguez dejaba este balón botando. Poco más de diez días después defendió la intervención de Sánchez ante el Congreso sobre las presuntas causas de corrupción, criticada incluso por su socios de Sumar y sus aliados parlamentarios. “Dio todas las explicaciones que se tienen que dar”.
La voz de Ferraz tras las derrotas electorales
Entre otras tareas ingratas, a Mínguez le ha tocado comparecer en las ruedas de prensa posteriores a las tres derrotas del último ciclo electoral (en Extremadura, Aragón y Andalucía). En Castilla y León también fueron segunda fuerza tras el PP, pero al menos mejoraron sus resultados.
En estas ruedas de prensa, la portavoz federal plasmó la estrategia de la cúpula de su formación, que siempre ha pasado por dar patada hacia adelante, no identificar errores propios y poner los focos en cómo se acrecentaba la dependencia del PP con respecto a Vox. A pesar de que los conservadores ganaron en todas estas convocatorias y después lograron formar gobierno.
“El Partido Popular no es nadie sin Vox y el señor Feijóo no tiene futuro sin Abascal” (22 de diciembre, sobre los resultados en Extremadura). “Convocar elecciones para acabar perdiendo, cayendo en escaños y dependiendo más de Vox es un fracaso absoluto del PP” (9 de febrero, Aragón).
“El PP sin Vox no gobierna, pero con Vox tampoco gobierna”, aseguró la dirigente socialista sobre los resultados en Castilla y León. “Esto nos lleva a la conclusión de que hoy votar al PP es votar bloqueo” (16 de marzo). Tras los comicios andaluces, vendió “el gran fracaso de Feijóo”: “Prometió moderación y neutralidad, y ahora tenemos más dependencia de la ultraderecha que nunca” (18 de mayo).
La “todoterreno” con el calendario parlamentario del PSOE en la cabeza
Mínguez aterrizó en la Cámara Baja hace 7 años, estrenándose durante la legislatura muerta (XIII, mayo de 2019- diciembre de 2019). Acostumbra a echar mano del humor en las conversaciones informales, le gusta correr y jugar al pádel. Y tiene en su cabeza el calendario de actuación del PSOE en el Congreso. También es de las dirigentes que más presumen de las 74 normas aprobadas en la Cámara Baja durante estos tres años.
Pese a la complejidad de la legislatura, su partido y Sumar ostentan el control de la Mesa del Congreso, y la secretaria general del grupo, junto con el portavoz, Patxi López, está entre las figuras del partido con mayor conocimiento sobre sus estrategias parlamentarias -sin contar a Sánchez, Félix Bolaños o Rafa Simancas-. Entre sus filas hay diputados que alaban tanto su sentido del humor como su capacidad de trabajo.
“Es una mujer todoterreno”, que sirve tanto “para negociar unos Presupuestos”, como para “hacer intervenciones brillantes en el pleno”. Y hasta para “organizar y distribuir los trabajos dentro del grupo”. “Demuestra que se puede mantener el orden también con una sonrisa”, afirma uno de los socialistas a sus órdenes. En el PP, y a pesar de los enfrentamientos con ella en la red social X, dicen considerala “irrelevante”. Una “agitadora en redes” al servicio de Ferraz.

