Óscar Puente ha vuelto a convertir su cuenta de X en escenario de una nueva confrontación política, esta vez no con el PP o Vox, sino con dirigentes situados a la izquierda del PSOE y con socios del propio Gobierno. El detonante ha sido el desahucio de Maricarmen, la mujer de 87 años expulsada esta semana de la vivienda de Madrid en la que había vivido durante más de siete décadas.
El ministro de Transportes respondió a las críticas dirigidas contra el PSOE reivindicando su propia posición ideológica y asegurando que nunca aceptará convertirse en lo que definió como un “tonto útil de la derecha”.
“A mí a izquierdista no me gana nadie. Y eso incluye no ponerme jamás en la posición de hacer de tonto útil de la derecha. Jamás. Por eso me odian más que a nadie. Yo jamás les seré útil”, escribió Óscar Puente.
El mensaje continuaba con una declaración igualmente explícita: “Ni por activa, ni por pasiva, ni por perifrástica. Podré acertar más o menos. No soy perfecto. Pero útil a la derecha jamás”.
El desahucio de Maricarmen abre otra grieta en el Gobierno
El enfrentamiento político comenzó después del desalojo de Maricarmen Abascal, de 87 años, de su vivienda del distrito madrileño de Retiro.
La mujer llevaba 71 años viviendo allí y afrontaba desde hacía años un conflicto judicial después de que desapareciera la protección de su antiguo contrato de renta antigua. La empresa propietaria reclamaba un alquiler de 2.650 euros mensuales frente a los aproximadamente 500 que venía pagando, una cantidad muy superior a su pensión.
Su desahucio terminó convertido en un símbolo del debate sobre la vivienda y provocó críticas tanto contra las administraciones madrileñas como contra el Gobierno central.
Sumar aprovechó el caso para exigir al PSOE que lleve al próximo Consejo de Ministros un nuevo real decreto de vivienda con medidas como una moratoria antidesahucios, límites sobre determinadas modalidades de alquiler y mayor protección frente a operaciones especulativas.
La formación también ha planteado la posibilidad de expropiar la vivienda de Maricarmen.
Óscar Puente responde a Sumar: “No ir bajo 20 siglas”
A mi a izquierdista no me gana nadie. Y eso incluye no ponerme jamás en la posición de hacer de tonto útil de la derecha. Jamás. Por eso me odian más que a nadie. Yo jamás les seré útil. Ni por activa, ni por pasiva, ni por perifrástica. Podré acertar más o menos. No soy…
— Óscar Puente (@oscar_puente_) September 24, 2026
Óscar Puente reaccionó a esas críticas cuestionando la estrategia política de los partidos situados a la izquierda del PSOE.
“A ver si toda esta movida sirve al menos para que los que resolverían el problema de la vivienda en un pispás resuelvan uno que debería ser más sencillo: el suyo”, escribió el ministro.
Puente les pidió después “ponerse de acuerdo y no ir bajo 20 siglas” para evitar, según su argumentación, que la fragmentación electoral termine facilitando gobiernos de derechas.
Diez minutos después publicó el mensaje en el que reivindicó su condición de izquierdista y afirmó que precisamente su negativa a ser “útil a la derecha” explicaría que sus adversarios le tengan una especial animadversión.
“Las cosas se cambian sobre todo gobernando y casi nunca todo lo que uno querría. Pero esta reflexión es para adultos, no para niños”, añadió.
El choque había empezado antes con Ada Colau
La discusión venía calentándose desde horas antes. La exalcaldesa de Barcelona Ada Colau había pedido a los partidos situados a la izquierda del PSOE que no fueran “cómplices” de los socialistas en materia de vivienda.
Óscar Puente respondió recordando su etapa como alcalde de Valladolid y asegurando estar “bastante cansado” de recibir lecciones de izquierdismo.
“Yo remunicipalicé el agua en Valladolid mientras ella se perdía en excusas en Barcelona”, afirmó, antes de añadir: “A mí a izquierdista y a valiente no me gana ni Colau ni nadie”.
La respuesta provocó incluso diferencias dentro del Consejo de Ministros.
Mónica García, titular de Sanidad y dirigente de Más Madrid, pidió públicamente a Puente que no confundiera al adversario. Su mensaje defendía concentrar los esfuerzos en el problema de la vivienda y reclamaba que el decreto impulsado por Sumar llegue al Consejo de Ministros.
Sumar acusa a Puente de recurrir a las “bravuconadas”

Las palabras de Óscar Puente tampoco pasaron inadvertidas entre los diputados de Sumar.
Gerardo Pisarello respondió directamente al ministro acusándolo de insistir en las “bravuconadas” y sostuvo que lo que puede favorecer electoralmente a la derecha es, en su opinión, la falta de respuesta ante la emergencia habitacional.
La portavoz parlamentaria de Sumar, Verónica Barbero, reclamó por su parte “un poco de seriedad” y pidió dejar de lado los “orgullos masculinos” para centrarse en las personas que están siendo expulsadas de sus viviendas.
La diputada Tesh Sidi ironizó incluso con la posibilidad de “expropiarle el teléfono a Óscar Puente”, mientras el enfrentamiento se extendía durante horas por las redes sociales.
Las redes, el terreno político habitual del ministro
No es la primera vez que Óscar Puente utiliza X para enfrentarse directamente con adversarios políticos, periodistas o incluso dirigentes pertenecientes al espacio parlamentario que sostiene al Gobierno.
El ministro ha hecho de las redes una herramienta política propia, con mensajes breves, respuestas directas y un lenguaje mucho menos institucional que el utilizado habitualmente desde los canales oficiales de un ministerio.
Ese estilo le ha permitido mantener una fuerte presencia en la conversación pública, pero también ha generado controversias recurrentes. Sus críticos consideran que utiliza un tono excesivamente agresivo; Puente, en cambio, defiende habitualmente que responde sin complejos a ataques que otros políticos prefieren dejar pasar.
Esta vez, sin embargo, la controversia tiene una particularidad: la discusión no enfrenta principalmente al Gobierno con la oposición, sino a distintas sensibilidades dentro de la propia mayoría de investidura.
La vivienda vuelve a tensar las relaciones entre PSOE y Sumar

Detrás de los mensajes existe un desacuerdo político de fondo. Sumar reclama medidas inmediatas más intervencionistas frente a los desahucios y los precios del alquiler, mientras el sector socialista del Ejecutivo busca reunir primero los apoyos parlamentarios necesarios para aprobar cualquier nuevo decreto.
El Ministerio de Vivienda asegura que está trabajando para alcanzar un acuerdo antes del próximo Consejo de Ministros. Sumar, por su parte, sostiene que el decreto debe aprobarse “sí o sí”.
El desahucio de Maricarmen ha terminado así desencadenando otra disputa pública entre los socios del Ejecutivo. Y Óscar Puente, fiel al estilo que mantiene desde hace años en las redes sociales, ha elegido intervenir sin rebajar el tono: “Podré acertar más o menos. No soy perfecto. Pero útil a la derecha jamás”.

