Los servicios de Inteligencia dicen que avisaron. Los Guardias Civiles dicen que avisaron. Hasta el propio Marruecos dice que avisó, lo que es aún más sangrante porque significa que no hizo nada por evitar la masiva llegada de inmigrantes.
Pero Fernando Grande-Marlaska lo ha vuelto a hacer. Y ante sus homólogos europeos. Desautorizaró a los servicios de inteligencia españoles y defendió a Marruecos después de permitir que entraran 70.000 inmigrantes en nuestro país, con la consecuencia de la muerte de un centenar de personas y una comunidad española devastada. Por su parte, Europa ha resuelto reforzar las fronteras y sistemas de alerta temprana tras la crisis y así el Ejecutivo de Sánchez busca vender el mensaje de que cuenta con el apoyo de la Europa que vale, no la “reaccionaria”, en palabras del ministro Albares, pese a que 22 países de los 27 hayan firmado una carta señalando a España por su política migratoria.

Mientras el Gobierno no da ninguna explicación más allá de culpar a las mafias, obviar que las autoridades marroquíes no impidieron la salida de sus ciudadanos o poner el foco en el efecto llamada de las redes sociales tras la sentencia del Tribunal Supremo que impide devolver a quienes crucen la frontera en caliente, la ministra de Defensa se mantiene en una difícil encrucijada.
Por un lado, defender a los suyos, por otro lado, no desautorizar a Sánchez, que analiza la situación desde la residencia oficial de La Mareta en Lanzarote. Muy alentador no es el despido fulminante de la directora de comunicación de Seguridad Nacional, Loreto Gutiérrez Hurtado, por aportar la cifra de los inmigrantes que llegaron a Ceuta el pasado 30 de julio.
Defensa se remite a las declaraciones de la ministra el lunes
Este medio ha consultado al ministerio de Defensa la posición de la ministra tras las declaraciones de Marlaska este martes, pero desde el equipo de Robles se zanja el asunto y se afirma que no habrá más declaraciones que las del pasado lunes desde el Cuarto Batallón de Intervención en Emergencias (BIEM IV), en la Base Aérea de Zaragoza. Aseguró que “realizan un trabajo excepcional”, refiriéndose a los hombres y mujeres que integran el Centro Nacional de Inteligencia, en el Cifas, las comisarías de información de la Policía y de la Guardia Civil, y añadió: “No voy a entrar en ningún otro debate”. Así contestó la ministra, sin responder de forma directa a la pregunta, planteada dos veces, respecto a si el CNI informó a Interior de la avalancha de inmigrantes que llegaría a España.

A diferencia de su colega de Gobierno, Robles sí señaló a Marruecos en su llamada a buscar responsabilidades y abrir investigaciones y fue tajante en la pretensión del reino alauí de arrogarse la soberanía sobre las comunidades españolas: “La soberanía sobre Ceuta y Melilla no se toca”, afirmó.
Los desencuentros entre Robles y Marlaska en el Gobierno
Robles y Marlaska, dos jueces reconvertidos en ministros desde 2018, comparten Consejo de Ministros pero arrastran un largo historial de choques. El primero de calado fue el cese, en mayo de 2020, del coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos, apartado por Marlaska tras negarse a informar sobre una investigación judicial secreta ligada a las manifestaciones del 8-M, decisión que el Tribunal Supremo acabaría declarando ilegal.
Otros casos fueron la nevada de 2020, bautizada como Filomena, que generó tensión entre ambos ministros, ya que el despliegue de la UME a petición del alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, no sentó bien al titular del Interior, al considerar que no había sido consultado. Meses antes, durante la gestión de la pandemia, la operación Balmis también generó desencuentros entre ambos ministros por las competencias en la gestión del Ejército y de la Guardia Civil respecto a la crisis.

El enfrentamiento más directo llegó con el caso Pegasus, en 2022. Robles quedó en el punto de mira al apuntarse al CNI como responsable del espionaje a políticos independentistas. El Gobierno acabó cesando a la directora de los servicios de Inteligencia, Paz Esteban, en lo que la oposición calificó como un sacrificio para calmar a ERC. La tensión no cesó ahí: fuentes de Defensa y del propio CNI llegaron a señalar a órganos policiales dependientes de Marlaska como posibles usuarios del software espía, devolviendo la pelota a Interior.
Robles, la ministra más independiente del Ejecutivo
Si por algo se ha caracterizado la ministra durante el Gobierno de Sánchez es por su independencia a la hora de mostrar su opinión. Robles no dudó en tildar de dictadura a Venezuela, tras las elecciones en septiembre de 2024. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, rebajó rápidamente las declaraciones de la ministra en una entrevista.
“Pájara” le llamó el presidente del Gobierno, tal y como se refirió a ella a través de unos whatsapps dirigidos al entonces ministro Ábalos, ahora en prisión, en 2020. Ahora, tras la crisis migratoria, mientras Sánchez y Marlaska muestran sintonía respecto a Marruecos, Robles vuelve a distanciarse.

