Las 244 mujeres de la UME: por qué cada vez más militares eligen la unidad de emergencias

"Es una unidad que está muy cerca de la gente y entra mucho en acción", afirman las protagonistas

Una miembro de LCIF de la UME trabajando en las labores de extinción de uno de los incendios forestales, en una imagen de archivo.
Una miembro de LCIF de la UME trabajando en las labores de extinción de uno de los incendios forestales, en una imagen de archivo.
UME

Cuando una emergencia golpea un territorio, la Unidad Militar de Emergencias (UME) suele ser la primera imagen asociada a la respuesta. Incendios forestales, inundaciones, DANAs, nevadas, terremotos o crisis sanitarias la han convertido en una de las más reconocibles de las Fuerzas Armadas y también en la que mayor contacto directo mantiene con la ciudadanía.

Esa combinación –cercanía, misión visible y operatividad constante- es lo que la ha convertido en un destino cada vez más elegido por militares de todas las escalas. Entre ellos, 244 mujeres integran ya la unidad, siendo el 7,74% de los 3.152 efectivos que forman la UME. 

Incendio en la Mierla UME
UME

Desde dentro lo resumen con una frase que explica casi todo: “Es una unidad de las Fuerzas Armadas que está muy cerca de la gente, ayudando, y que entra mucho en acción”. Y quizá es justo ese uno de los motivos que la hacen más atractiva además de otras condiciones frente al resto de unidades.

Avión 43 grupo Ejército Aire soltando agua.
Avión 43 grupo Ejército Aire soltando agua.
UME.

Nacida hace 20 años, la UME es además una unidad conjunta: está formada por personal procedente del Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire y del Espacio. Aunque la mayoría de sus integrantes provienen de Tierra, la unidad incorpora también especialistas de la Armada y del Aire en áreas técnicas, transmisiones, ingenieros, logística y mando y control. Esa mezcla de procedencias explica que la unidad funcione como un punto de encuentro entre perfiles muy distintos, todos orientados a la intervención en emergencias reales.

Imagen de un fuego "técnico" con la intervención de la UME.
Imagen de un fuego bajo la intervención de la UME.
UME

La Unidad Militar de Emergencia es, ante todo, una fuerza de intervención real. Sus batallones -BIEM I, II, III, IV y V- están distribuidos por todo el territorio nacional y cuentan con Mando y Plana Mayor, Compañías de Servicios, dos Compañías de Intervención en Emergencias Naturales (CIEN) y una Compañía de Ingenieros (CING). El BIEM II mantiene además dos destacamentos en Gran Canaria y Tenerife. A ellos se suma el Batallón de Transmisiones (BTUME), responsable de los puestos de mando fijos y desplegables.

Una miembro de la UME durante el curso
Una miembro de la UME durante el curso CRACU de aguas bravas.
UME

Esa estructura permite que la UME actúe en cualquier escenario de riesgo ya sean incendios forestales, inundaciones, temporales, derrumbes, emergencias tecnológicas, descontaminación, rescates o apoyo sanitario. Está diseñada para entrar en acción también en entornos urbanos.

Visibilidad en las distancias cortas

Son ya 244 mujeres que integran la UME y no responden a un único perfil. Proceden de unidades de ingenieros, transmisiones, paracaidistas, artillería, policía militar o brigadas de maniobra. Todas ellas comparten la búsqueda de un destino donde la vocación operativa se convierte en misión real dentro del territorio.

Alicia Moreno, teniente coronel de la UME, en una imagen de archivo.
Pepe Díaz / Defensa

Han participado en incendios, la DANA, temporales o la operación Balmis donde la UME realizó cerca de 2.700 intervenciones en residencias de ancianos. Una de las soldados lo resume “en la capacidad de ayudar directamente a la población”.

Un miembro de la UME con una de las mangueras de agua.
UME

Aseguran que la necesidad por ayudar a la sociedad civil siempre es un combustible para efectuar su labor. “Quieres asistir al ciudadano sin pararte a pensar lo que te va a pasar”, apunta otra de ellas.

En una entrevista en Artículo 14 una cabo primero   apuntaba una evidencia: “La población se siente más arropada cuando llegamos. Para ella, la unidad ha dado visibilidad a una labor que antes quedaba oculta en las Fuerzas Armadas y “si hay una emergencia hay que salir”. 

María Alejandra Meza, soldado de la UME, en una imagen de archivo.
EFE/Laura de Grado

La emergencia

La atracción por las emergencias no es exclusiva de la UME. La capitán María del Pilar Martín, piloto de Canadair del 43 Grupo, el avión que lanza 6.000 litro de agua desde el cielo en un punto de fuego aporta una visión complementaria desde el aire: “Es muy duro ver cómo todo va desapareciendo tras el paso del fuego”.  Su testimonio refuerza la idea de que las mujeres están entrando con fuerza en unidades donde la misión es operativa, exigente y socialmente relevante. En tierra o en vuelo, buscan destinos donde su trabajo protege directamente a la población.

 

UME en Torrejón de Ardoz.
Javier Cuadrado

Cuando el país se rompe por el fuego, el agua o el viento, ellos y ellas llegan a pie de calle, allí donde la emergencia no admite demora. No es que la UME sea “más” que otras unidades sino que constituye la respuesta inmediata, el gesto que la ciudadanía reconoce, la mano que aparece cuando todo lo demás falla. No buscan protagonismo sino propósito y lo encuentran en una unidad que interviene cuando la vida cotidiana se detiene y la urgencia marca el paso.

Veinte años después de su creación, ha abierto un espacio propio dentro de las Fuerzas Armadas; un lugar donde el servicio se ve, se siente y se comparte con la sociedad a la que protegen; donde la misión ocurre delante de los ojos de todos.