Una de las mayores características de los militares es su labor de acatar órdenes, incluso cuando el fin de estas sea desconocido e imponente para aquellos que las reciben. Eso es lo que le ocurrió a la cabo Estefanía Pilo Martínez, de la Unidad Militar de Emergencias (UME), durante la operación Balmis contra el COVID-19.
La componente de las Fuerzas Armadas explica que aquella intervención, en la que participó con su compañía especializada en medioambiente y descontaminación, se desarrolló durante los inicios de la pandemia. “A nosotros nos lanzaron a las calles cuando no se conocía realmente lo que era el COVID. Era en la época en la que había mucho miedo porque no se sabía realmente lo que nos podía pasar. Solo sabíamos que mucha gente lo cogía y fallecía“, expresa la cabo Pilo al respecto.
En el transcurso de aquella operación, detalla, su misión y la de sus compañeros fue la de descontaminar los lugares públicos sin saber realmente a qué se enfrentaban: “Obviamente hicimos lo que se nos mandó, para eso estamos, pero sí es verdad que lo llevamos a cabo sin pensar a lo que nos estábamos exponiendo y lo que le podía pasar a nuestras familias”. Sin embargo, añade, la necesidad por ayudar a la sociedad civil fue un combustible para efectuar su labor. “Lo que pasa es que quieres asistir al ciudadano sin pararte a pensar lo que te va a pasar”, agrega.
Además, y al igual que ha ocurrido al preguntar a algunas de sus compañeras de la UME en otras entrevistas en Artículo14, la cabo Pilo señala que los acontecimientos que se han ido acumulando en los últimos años, y en los que ella ha podido intervenir (COVID o a la borrasca Filomena), han servido para crear un fuerte vínculo entre la sociedad civil y los militares: “Se nos ha visto más porque desde la pandemia ha habido un cúmulo de circunstancias en las que cada dos por tres estaba la UME”.
Intervención en La Palma o tras la borrasca Filomena
Aunque la historia de la cabo Pilo no empezó y terminó con la operación Balmis. Esta militar ingresó en las Fuerzas Armadas en el 2006 y fue destinada al Grupo de Artillería de Campaña Autopropulsado XI, en Badajoz. En 2018 arribó en la Compañía de Intervención en Medioambiente y Descontaminación, perteneciente al Grupo de Intervención en Emergencias Tecnológicas y Medioambientales del Regimiento de Apoyo e Intervención en Emergencias de la UME, donde continúa prestando sus servicios. Con ella ha participado, entre otras, en las intervenciones del volcán de La Palma, contra el COVID o tras la borrasca Filomena.
Sobre su labor en la unidad creada hace ya 20 años, la militar explica que esta requiere “estar pendiente de un teléfono”, sobre todo durante las semanas en las que está de alerta. Algo que no la permite alejarse mucho de Torreón de Ardoz, localidad donde realiza su trabajo. Y al igual que otras compañeras de la UME entrevistadas por este medio, la cabo Pilo expresa que la vida personal y laboral se compagina “dentro de lo que se puede”.
