Cuando un dron en un aula despierta un sueño: así nace el futuro femenino del sector aeroespacial

El Reto Amelia permite a las adolescentes descubrir que no solo son armas de combate sino que pueden luchar contra las avispas velutinas o ayudar a emergencias

Imagen de archivo de un dron
shutterstock

A veces, para llegar a una nueva generación, no basta con explicarles cómo funciona el futuro: hay que dejárselo tocar. En Ellas Vuelan Alto lo han comprobado con un gesto mínimo y revelador: poner un dron en las manos de una joven. Ese primer vuelo, torpe y emocionante, abre una puerta que antes ni siquiera existía. De pronto, la tecnología deja de ser un territorio ajeno y se convierte en algo que se entiende, que también puede ser suyo.

Desde ahí despega el programa que la asociación ha construido para acompañar a mujeres del sector en sus propios desafíos profesionales. Cada una elige un objetivo que la obliga a avanzar: una certificación, un proyecto que llevaba años esperando, un cambio de rol, una idea que por fin encuentra espacio. EVA llama a ese gesto “cruzar el Atlántico”, en referencia a la hazaña que convirtió a Amelia Earhart en la primera mujer en volar sola sobre ese océano. Pero lo que importa no es la distancia, sino la decisión de despegar.

Logo en recuerdo de la primera mujer piloto en cruzar el Atlántico.
EVA

Earhart es un recordatorio de que alguien tuvo que atreverse antes de que existiera un camino. Su nombre funciona como brújula, pero el movimiento real ocurre en tierra: en los institutos donde adolescentes resuelven misiones con drones y en las trayectorias de mujeres que se atreven a dar un paso más en su carrera: la de abrir espacios donde antes no los había y demostrar que el cielo también es de ellas.

El Reto Amelia parte de una constatación que EVA repite desde su fundación: las mujeres están, pero no siempre se ven.
La asociación ha decidido transformar esa evidencia en acción.

El concurso de drones para chicos y chicas de 13 y 14 años, patrocinado por Boeing, en el que los estudiantes deben superar misiones técnicas con los drones que la asociación pone a su disposición. Todo culmina en una “hackatón”, una jornada intensiva en la Escuela de Ingenieros Aeronáuticos de la Politécnica de Madrid, donde los equipos presentan sus resultados y descubren que la tecnología no es abstracta, sino útil, tangible y socialmente relevante. Y es que los drones no solo sirven para el combate sino también para eliminar nidos de avispas velutinas o ayudar en emergencias. 

El reto busca unir inspiración y práctica, y atreverse a dar un paso más.

Amelia Earthart
La pionera de la aviación Amelia Earthart
Efe

El misterio de Amelia Earth

En julio de 1937, Amelia Earhart desapareció en algún punto del Pacífico. Su avión dejó de emitir señal, la radio se apagó y, de un día para otro, su nombre pasó de los titulares a la leyenda. No hubo restos, ni rastro, ni una explicación convincente. Solo el vacío sobre un océano inmenso. Ocho décadas después, su historia sigue atrapada en ese punto ciego: la mujer que quiso dar la vuelta al mundo y cuyo rastro se esfumó cuando estaba a un paso de conseguirlo.

Pero antes de convertirse en un misterio, Earhart fue una pionera que se empeñó en ir siempre un poco más lejos. En 1932 cruzó sola el Atlántico, una hazaña que la situó entre los grandes de la aviación. También fue la primera mujer en volar de costa a costa en Estados Unidos sin escalas, y una de las primeras en alcanzar altitudes que entonces parecían imposibles. Cada vuelo suyo abrió una puerta que hasta entonces nadie había imaginado para las mujeres.

 

 

 

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