Capitán María del Pilar Martin: “Ver cómo todo va desapareciendo tras el paso del fuego es muy duro”

La piloto del 43 Grupo de Fuerzas Aéreas combatió los peores incendios del verano pasado en la península

La capitán María del Pilar Martin
La capitán María del Pilar Martin

La capitán María del Pilar Martín lleva años sobrevolando los peores incendios de España a los mandos de un Canadair, formando parte del 43 Grupo de Fuerzas Aéreas en Torrejón de Ardoz. Una unidad que ayer protagonizó el centro de todos los focos cuando el Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez presentó el dispositivo nacional contra incendios forestales para la campaña de 2026, recordando que el pasado verano dejó 350.000 hectáreas calcinadas

El lema de la unidad es “Apaga y vámonos”. ¿Cómo se siente usted al formar parte de una unidad con más de 50 años de historia donde la presencia femenina ha ido ganando terreno paso a paso?

Me siento muy orgullosa y con una gran responsabilidad de pertenecer a esta Unidad. Sin duda, en cuanto a la presencia femenina, el avance ha sido fruto del esfuerzo, la profesionalidad y la constancia de muchas compañeras que han ido abriendo camino paso a paso. La labor que realizamos está muy valorada por toda la población civil. Somos conscientes de la gran ayuda que supone nuestro trabajo en momentos difíciles, cuando el fuego no da tregua y amenaza nuestro patrimonio natural, nuestros pueblos, campos y animales.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene en la presentación de la campaña, este jueves.
EFE/Mariscal

¿Tuvo usted algún referente femenino que la impulsara a ingresar en el Ejército del Aire y, en concreto, en esta unidad tan exigente?

Antes de ingresar en las Fuerzas Armadas, no conocía a ninguna mujer piloto, por lo que no tenía ningún referente femenino que me impulsara a entrar en el Ejército del Aire y del Espacio con la especialidad de vuelo, ni en esta unidad. Desde entonces, siempre me ha gustado encontrar a otras compañeras, que han sido una fuente de inspiración para seguir trabajando y alcanzar mi sueño de ser piloto. En el 43.º Grupo de FF.AA. He tenido el placer de conocer a dos de las cuatro pilotos que han formado parte de la historia de la unidad.

¿Qué le diría a una joven que hoy ve las noticias sobre los incendios y sueña con estar a los mandos de un ‘Canadair’, pero lo percibe como un mundo mayoritariamente masculino?

Le diría que no se deje influenciar por esas creencias y que no limite sus aspiraciones. Lo importante no es si eres hombre o mujer, sino la vocación, la disciplina y las ganas de superarte a ti mismo. Le diría también que trabaje con constancia, porque el esfuerzo es lo que realmente marcará la diferencia, y que luche siempre por cumplir sus sueños.

¿Cómo gestiona usted, en tiempo real, ver desde el aire la destrucción de nuestros bosques y el peligro para los pueblos?

La verdad que es una mezcla de emociones porque es muy duro ver cómo todo va desapareciendo tras el paso del fuego y, a la vez, es muy satisfactorio poder formar parte de todo el despliegue que lucha para evitar que siga avanzando. Es gratificante sentir que tu trabajo protege directamente a las personas y a la naturaleza. Las muestras de apoyo que recibimos, muchas veces gente saludando desde los embalses, pancartas y carteles en las playas con mensajes de agradecimiento, hacen que los malos ratos queden atrás.

Aviones de el 43 grupo
Aviones del 43 grupo de Fuerzas Aéreas del Ejército del Aire y del Espacio
Artículo 14

Los pilotos dicen que la carga y la descarga son los momentos de mayor riesgo. ¿Qué pasa por su cabeza durante esos 12 segundos en los que carga 6.000 litros de agua a toda velocidad?

Durante la carga y la descarga, tenemos que mantener la máxima concentración, porque cualquier imprevisto puede resultar fatal. Durante estas maniobras no pienso en otra cosa que en la seguridad y efectividad. Todo ocurre muy rápido y tenemos que tener muchos aspectos en mente, como, por ejemplo, el sentido e intensidad del viento, la orografía del terreno, el humo, otras aeronaves, obstáculos en los alrededores como árboles o tendidos eléctricos y, por supuesto, el manejo del avión, se trata de maniobras que requieren una alta precisión.

¿Siente usted que el trabajo del personal femenino (ya sea en vuelo, en mecánica o en apoyo) todavía se percibe de manera distinta por la sociedad?

Sinceramente, creo que sí y, en parte, es algo natural, ya que se trata de un mundo mayoritariamente masculino. Entiendo que cuando se ve a una mujer realizando este tipo de trabajos, llama más la atención. Espero que llegue el día en el que haya una proporción más parecida y resulte igual de normal ver a un hombre o una mujer.

Avión del 43 grupo
Ejército del Aire y del Espacio

Los expertos dicen que los incendios ahora son “desconocidos” por su virulencia. ¿Siente que su entrenamiento debe evolucionar al mismo ritmo que el cambio climático para no quedarse atrás?

Los incendios son cada vez más complejos, rápidos e imprevisibles, lo que obliga a que nuestro entrenamiento y nuestra preparación evolucionen. No obstante, nuestra destreza requerida, así como las maniobras, siguen siendo las mismas en cuanto al manejo del avión. La verdadera evolución la vemos en la coordinación de medios aéreos y en el planeamiento y ejecución del plan de extinción de cada incendio forestal. En cuanto a la coordinación para gestionar y trabajar en los grandes incendios a los que nos hemos enfrentado en los últimos años, sí que ha tenido que evolucionar a la misma velocidad.

Tras la experiencia del devastador verano de 2025, en el que sufrimos una de las peores olas de incendios del siglo, ¿cómo vivió usted psicológicamente aquel despliegue ininterrumpido y qué lección extrajo de esa experiencia?

La pasada campaña fue una de las peores que recuerdan los compañeros con décadas de experiencia volando en el 43 Grupo de FF.AA. Aquellos días de agosto fueron realmente complicados, en los que el humo de varios grandes incendios se acumulaba, creando barreras de cientos de kilómetros de longitud, llegando incluso a impedir nuestra operación.

Fueron días de máximo esfuerzo para todos nosotros, muy agotadores, tanto física como mentalmente. Cuando la ola de incendios remite y después recibes ciertos mensajes de apoyo de la gente que más de cerca lo ha sufrido, es muy reconfortante.

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