Guardias Civiles que reivindican su advertencia desde hace semanas de la avalancha de inmigrantes que llegarían a la playa ceutí del Tarajal, el CNI que también coloca la responsabilidad sobre Interior al afirmar haber alertado al ministerio de la llegada masiva, un ministro Grande-Marlaska que levanta las manos en su defensa de no haber recibido ninguna documentación, y una ministra Margarita Robles que ni confirma ni desmiente el informe del Centro de Inteligencia, que depende de su ministerio.
Mientras este salto de pelota de un tejado a otro tiene lugar, un caso aún no resuelto une a los ministros enfrentados: el espionaje de sus móviles a través del spyware Pegasus, desarrollado por la empresa israelí NSO GROUP y que se infiltra en los terminales para sustraer información de forma remota. Y no sólo de los móviles de los ministro, también del presidente Sánchez.

Las investigaciones periodísticas apuntaron al Reino de Marruecos como el artífice del espionaje a personas interesante para el DGST (Dirección General de Vigilancia del Territorio) en España y en Francia, entre 2018 y 2019.
Un caso que continúa sin resolución judicial. Francia aportó en 2024 datos técnicos que permitieron reabrir la causa en la Audiencia Nacional, al detectar patrones de infección similares a los registrados en suelo francés. No obstante, en enero de 2026 el juez José Luis Calama decretó el segundo sobreseimiento provisional, ante la imposibilidad de ejecutar las comisiones rogatorias internacionales. Israel no ha colaborado con la investigación, por lo que la autoría del espionaje permanece sin determinarse oficialmente. Una sombra que planea sobre ambos ministros y que provoca las siguientes conclusiones por parte de diplomáticos: “Sánchez gobierna chantajeado por Marruecos, que tiene la información pirateada de su móvil y la de los de Robles y Marlaska. Un rehén”.
Si bien la Justicia no ha esclarecido los hechos, sí ponen sobre la mesa las cesiones que España ha hecho desde que Sánchez llegara a la presidencia del Gobierno.

Las negociaciones entre España y Marruecos
El 18 de marzo de 2022, Sánchez comunicó por escrito su respaldo a la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara bajo soberanía de Rabat, abandonando la posición de neutralidad que España mantenía desde hacía más de cuatro décadas en el marco de la ONU. Esta decisión provocó la ruptura de relaciones diplomáticas por parte de Argelia. En 2024, fuentes diplomáticas confirmaron que España había desbloqueado el traspaso a Marruecos de la gestión del espacio aéreo del Sáhara Occidental, gestionado hasta ahora desde Canarias, como condición marroquí para reabrir las aduanas comerciales de Ceuta y Melilla. A comienzos de 2025, Marruecos ya había avanzado en la construcción de una torre de control propia en Smara para asumir ese espacio aéreo. O el tema de las aduanas: cerradas desde 2018, su reapertura ha sido objeto de sucesivas negociaciones y aplazamientos, condicionada por Rabat a las cesiones anteriores. Cuando finalmente se activaron parcialmente, Marruecos boicoteó la entrada de los camiones pactados, alegando incumplimientos españoles. Entre algunos casos.

El Pegasus causó un enfrentamiento entre Robles, Marlaska y Bolaños
El caso Pegasus generó un pulso entre Robles y el entonces secretario General de Presidencia, Félix Bolaños, que ganó este último, ya que pese a las insistencias de la entonces directora del CNI en sus declaraciones judiciales, Paz Esteban, respecto a que el control de los terminales correspondía a la secretaría de Presidencia, ésta tuvo que abandonar su cargo. La ministra de Defensa nombró a Esperanza Casteleiro como sucesora, en una eficaz maniobra para colocar a alguien de su absoluta confianza.
Desde que Robles asumiera la cartera de Defensa en 2018, peleó porque el CNI dejara de depender de Presidencia ya que, a su juicio, evitaría que se hiciera una lectura más política de la Institución. Objetivo que consiguió, lo que obligó tras siete años, a crear una estructuración nueva dentro de CIFAS, el propio centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas. Marlaska también entró en el juego, ya que salió a la palestra con la afirmación de que su ministerio no había comprado el programa ni tenido acceso a dichas informaciones, lo que no sentó bien a la ministra de Defensa.

Los últimos hechos que no han gustado en Marruecos
En julio de 2026, la Comisión de Justicia del Congreso aprobó una proposición de ley que otorgará la nacionalidad española a entre 70.000 y 80.000 saharauis nacidos en el Sáhara cuando era provincia española, y a sus hijos, medida que generó malestar en Rabat. A este hecho, se une el viaje del presidente Sánchez a Argelia tras la victoria de España sobre Argentina en el Mundial de fútbol, enemigo geoestratégico de Marruecos. Rabat y Argel han suspendido relaciones diplomáticas, por el reconocimiento de la autodeterminación del Sáhara occidental y apoyo al Frente Polisario.
Robles se desmarca de la versión del Gobierno
En este contexto, la reacción del Gobierno, a través de Sánchez y Marlaska, tras la entrada masiva de inmigrantes la pasada semana, no ha ido en consonancia con la de la ministra Robles. Mientras el Ejecutivo ha cerrado filas con Marruecos y remarcado la eficiente colaboración entre España y el Reino Alauí, achacado la entrada a un efecto llamada a través de las redes con la responsabilidad final puesta en las mafias. Por su parte, la ministra Robles ha ido más allá y ha exigido a Marruecos que “investigue hasta el final”, además de sacar a relucir una cuestión de fondo que este medio ya trató en conversación con diplomáticos: la reivindicación marroquí de la soberanía sobre las comunidades autónomas. “Ceuta y Melilla no se tocan”, ha afirmado la ministra, quien no ha aclarado si informó a Interior de la avalancha de marroquíes tras las preguntas de los periodistas este lunes. Fuentes del ministerio, consultadas posteriormente, se han remitido a las declaraciones de la ministra.

