La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha abierto la ronda de comparecencias en el Congreso por la crisis de Ceuta con un doble mensaje: disculpas a los ceutíes que se han sentido “abandonados”. También, recuerda la españolidad de Ceuta y Melilla, “no es que sean españolas, son españolísimas”, ha proclamado ante la Comisión de Defensa, donde ha avisado de que cualquier vulneración de la soberanía nacional será respondida. Robles es la primera de los ocho ministros que desfilarán por la Cámara Baja para explicar la gestión de la entrada masiva de migrantes del pasado 30 de julio.
La ministra ha expresado que su “solidaridad es total y absoluta con la angustia de los ciudadanos de Ceuta”, así como toda su “empatía”, y ha reconocido el sentimiento de desamparo que ha percibido en la ciudad: “He conocido de primera mano su sensación de angustia, de abandono, de inseguridad. Quiero pedir disculpas a todos aquellos que puedan haberse sentido o que incluso hoy sigan sintiéndose abandonados o no suficientemente acompañados”.
Robles ha asegurado que los ceutíes “no van a estar abandonados” en el futuro y ha detallado algunas de las medidas previstas para reforzar la protección de la ciudad, como las nuevas barreras físicas y balizas de señalización en la frontera, además de los trabajos en el seno de la Unión Europea para “incrementar la participación de la Unión en defensa de la ciudad autónoma y su frontera a través de Frontex“.
Ceuta y Melilla, ciudades “españolísimas”
Asimismo, ha recalcado que Ceuta y Melilla “son España e intocables” y ha insistido en que “es esencial que nadie siembre la menor duda” sobre su españolidad, una idea que ha repetido en varias ocasiones “para que no quede ninguna duda”.
“No es que sean españolas, son españolísimas, y no vamos a permitir que sus valores de convivencia y tolerancia se pongan en peligro o discusión”, ha subrayado la titular de Defensa, que ha elevado el aviso: “cualquier agresión o intento de agresión” contra las ciudades autónomas lo son contra “España entera”. La soberanía y la integridad territorial españolas, ha remachado, “son intocables”, y su defensa, junto con la seguridad de los ciudadanos, es responsabilidad del Estado, que responderá a las vulneraciones “con firmeza”, aunque siempre con arreglo a la legalidad.

