Sánchez tendrá que hacer “cuarentena” electoral por el viaje del Papa

Si el presidente optase por adelantar las generales ante los escándalos de corrupción debería dar un margen por "respeto" a la diplomacia vaticana. El viaje se planificó con el “compromiso” de que no habría elecciones

CIUDAD DEL VATICANO, 27/05/2026.- El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, durante su primera audiencia con el papa León XIV en el Vaticano. EFE/Simone Risoluti SOLO USO EDITORIAL/SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA (CRÉDITO OBLIGATORIO)
Pedro Sánchez, durante su primera audiencia con el papa León XIV en el Vaticano.
EFE/Simone Risoluti

En la diplomacia vaticana existe la norma no escrita de que la Santa Sede no aprueba viajes del Papa en año electoral. Cuando Moncloa cerró entre septiembre y noviembre la visita de León XIV a nuestro país en la agenda de Pedro Sánchez no estaba previsto el adelanto electoral. El mensaje era claro: no habrá comicios hasta 2027. Nada tenía que temer el Vaticano.

Ni en La Moncloa ni en Roma imaginaron entonces que en la víspera de la llegada del Pontífice hubiera en marcha hasta nueve causas judiciales que afectan desde al ex presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero; a los ex secretarios de Organización del PSOE José Luis Ábalos y Santos Cerdán; a la mujer del presidente, Begoña Gómez, y al hermano de éste, David Sánchez. En paralelo también se investiga si el PSOE pagó de forma irregular a la fontanera Leire Díez y si el partido que ostenta el poder se ha financiado irregularmente.

Con los socios del Gobierno y la oposición exigiendo un adelanto electoral, el clima político no es el más propicio para la solemnidad que requiere que León XIV sea el primer Papa que pronunciará un discurso en el Congreso de los Diputados el próximo lunes 8 de junio.

El adelanto de Zapatero

Salvo sorpresa, nada tiene que temer el Vaticano porque el presidente sigue manteniendo su intención de agotar la legislatura y llegar a julio de 2027. Aunque si las investigaciones por corrupción aprietan puede ocurrir como en el año 2011, cuando Zapatero se vio obligado a adelantar las elecciones ante la gravedad de la crisis económica y el riesgo de que España fuese rescatada.

Zapatero anunció la convocatoria electoral un mes antes de que Benedicto XVI aterrizase en España con motivo de la conmemoración de la XXVI Jornada Mundial de la Juventud del 18 al 21 de agosto.

Los comicios, que ganó por mayoría absoluta Mariano Rajoy, se celebraron el 20 de noviembre justo tres meses después de la despedida de Benedicto XVI en el aeródromo de Cuatro Vientos.

Un clima preelectoral

Igual que en este momento, el ambiente de aquella visita papal estuvo marcado por un clima preelectoral. En el Vaticano preocupa la crispación política actual y saben que se examinará cada palabra de León XIV con la lupa ideológica. Asimismo, asumen que Sánchez cumplirá el compromiso y en caso de convocar a las urnas habría una especie de “cuarentena” tras la marcha del Papa.

Moncloa espera que la connotación histórica de la estancia de León XIV le de una tregua y rebaje la presión sobre el presidente. Paradójicamente, un Ejecutivo en constante choque con la Conferencia Episcopal por los abusos de la Iglesia, el Valle de los Caídos o el pago del IBI ha visto en el Papa una oportunidad para remontar la popularidad de Sánchez.

En su afán de sacar rédito del viaje del Pontífice, Sánchez ha estado presionando en los últimos meses para que el Papa acudiera a La Moncloa el 8 de junio y recibirle allí. En una larga reunión con el máximo responsable de la delegación vaticana encargada de coordinar la visita papal se le insistió en este punto de manera reiterada, según ha podido confirmar Artículo14. Sin embargo, la Santa Sede rechazó esta propuesta y finalmente el encuentro entre el presidente y León XIV será en la nunciatura apostólica de Madrid.

Donde sí acudirá el Papa será al Palacio Real. En las visitas apostólicas, lo habitual es un encuentro con el jefe del Estado en la sede institucional: el Palacio Real, en tanto que es el interlocutor protocolario principal con el Papa como su homólogo de la Ciudad del Vaticano. El anfitrión es el Rey y no el presidente del Gobierno.

La visita de Juan Pablo II en 1982

Este no ha sido el único punto de debate en la agenda del Papa en España. En un primer borrador se barajó que visitase El Escorial como en su día hizo Benedicto XVI, ya que, además, León XIV tiene un vínculo especial con los monjes del monasterio, que son agustinos como él. Se descartó por la cercanía con el Valle de los Caídos. El Vaticano quiere esquivar cualquier polémica política.

En el caso de España, la Santa Sede no ha tenido especial suerte a la hora de mantener distancia con la agenda política en sus viajes.

La primera visita de Juan Pablo II en 1982 coincidió plenamente con la campaña electoral y con la celebración de las elecciones generales al retrasarse el viaje por un atentado que sufrió el Pontífice.

Las históricas elecciones generales en las que el PSOE de Felipe González obtuvo su primera mayoría absoluta se celebraron el 28 de octubre de 1982, es decir, solo tres días antes de que el Papa aterrizara en Madrid. Debido a los plazos institucionales de traspaso de poderes, Juan Pablo II fue recibido oficialmente por el gobierno saliente de la UCD (encabezado por Leopoldo Calvo-Sotelo), pero a su vez mantuvo encuentros con el gran triunfador de los comicios y futuro presidente, González.

León XIV será recibido por todos los ex presidentes, salvo por Zapatero, que, tal y como adelantó este medio, no acudirá al Palacio Real tras su imputación. El expresidente declarará ante el juez tras la marcha del Papa cuando también el Supremo dará a conocer la condena a Ábalos y Koldo. Dos nuevos varapalos para el presidente que quiere cumplir con no convocar elecciones en el año de visita del Papa.

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