Intrahistoria de la negociación

Una reunión exprés entre Sánchez y Díaz antes del Consejo de Ministros desbloqueó el ‘decreto Maricarmen’

La ministra de Vivienda y los ministros Urtasun y Bustinduy conversaron en paralelo. El único parón en la negociación se produjo entre la 1 de la madrugada y las 7 de la mañana del martes

Pedro Sánchez y Yolanda Díaz, durante un pleno en el Congreso.
Pedro Sánchez y Yolanda Díaz, durante un pleno en el Congreso.
EFE/ Borja Sánchez-Trillo

“Ha sido duro. Ha ido bien porque termina bien”. Un veterano dirigente de Sumar respira aliviado después de que los dos partidos del Gobierno de coalición lograran este martes un acuerdo para aprobar dos reales decretos con medidas de vivienda, que este mismo viernes se enfrentarán al correspondiente debate de convalidación en el Congreso de los Diputados.

La negociación, como ha podido saber Artículo14, transcurrió casi sin pausa en las 24 horas previas, con un parón entre la 1 de la madrugada y las 7 de la mañana del martes. Esto es, a apenas dos horas del arranque previsto para el Consejo de Ministros, que aún habría de retrasarse otra hora por las dificultades para alcanzar un pacto. “Ha sido hasta el último momento”; “No ha sido fingido”, aseguran.

De hecho, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, mantuvieron un breve despacho en privado para contribuir a desbloquear este acuerdo. Se vieron inmediatamente después del Consejo de Seguridad Nacional, antes del Consejo de Ministros.

En paralelo departió también la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, con los titulares de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, y Cultura, Ernest Urtasun, quienes han representado a Sumar en estas negociaciones. Sin esas conversaciones, creen que no habrían llegado a buen puerto. Fue entonces cuando acordaron trocear las medidas en dos reales decretos -uno con las recetas que previsiblemente podría avalar Junts per Catalunya, otro con la prórroga automática de los alquileres-, en contra de los deseos iniciales de Sumar.

En este punto, hay distintas versiones sobre lo ocurrido cuando el reloj marcaba las 10.30 horas: según La Moncloa, “cuando se ha cerrado la puerta del Consejo de Ministros, estaban [dentro] los ministros de Sumar”.

Conceden que algunos ministros pueden haber necesitado salir a hacer llamadas o a conversar, pero no que retrasaran otros 15 minutos la marcha de esta reunión. No ha habido “bloqueo” o “plante” de Sumar -sí lo hubo en marzo-, sino que han negociado hasta el último momento, “en la puerta”. “Como siempre que tienes que ceder” y apuras hasta el final tus posiciones negociadoras, apostillan.

La cesión de asumir dos decretos separados

Por segunda vez este año, Sumar ha tenido que tragar con la aprobación de dos reales decretos, en vez de dar luz verde a un único texto, ante el riesgo esgrimido por los socialistas de que Junts acabe haciéndolo saltar por los aires. “Las medidas de vivienda son demasiado importantes como para ir al Congreso sin tener claro que salían adelante”, justifican en Moncloa.

Las diferencias entre ambas partes y la tensión eran evidentes, por más que desde el ala socialista del Gobierno insistieran en reducirlas a un esfuerzo de Sumar “por reivindicarse” y por marcar posiciones propias, algo “normal” en pleno “año electoral”. En total, nueve ministros, cuatro del PSOE y los cinco del socio minoritario, así lo evidenciaron con comparecencias paralelas que se solaparon.

En Moncloa existe la tradición no escrita de que, si coincide con un discurso del presidente en otro lugar, la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros no comienza hasta que el líder del Ejecutivo ha terminado. No existía norma alguna sobre cómo actuar cuando una cuarta parte del Gobierno podía contraprogramar a otros cuatro ministros, ni existía un precedente.

Finalmente, la rueda de prensa de todos los ministros de Sumar, convocada a las 13.45, se solapó con la que acogía La Moncloa, que empezó prácticamente a la misma hora. La ministra Rodríguez no pudo responder a todas las preguntas de los medios sobre el decreto, cuya redacción no era definitiva entonces.

En el núcleo de poder del Gobierno volvieron a restar importancia a este hecho, como también hicieron en las filas del socio minoritario. Explicaron que, dado el esfuerzo que ha conllevado cerrar esta negociación en menos de una semana -desde el desahucio de Maricarmen Abascal-, querían comparecer para explicarse. En Moncloa, abundan, nadie se opuso a esta decisión.

A su vez, en el ala socialista replicaron que no es habitual que dos ministros de la coalición salgan conjuntamente a “competir” por vender la misma medida. Evitaron hacer sangre. Y aseguraron que no habrá trabas a que uno de los ministros de Sumar -como Bustinduy- pueda defender en la Cámara Baja uno de los dos reales decretos este viernes.

Otro -o ambos- recaerá en manos de la ministra del ramo. “En la Mesa del Consejo de Ministros se constata que cada día de este Gobierno vale la pena. En el Congreso seguimos ganando más del 80% de las votaciones”, venden.

Junts, PNV y Podemos no aclaran el sentido de su voto

Por más que en el Gobierno se muestren optimistas sobre el primer decreto –“Creemos que cuenta con los apoyos para salir adelante”-, ni Junts, ni el PNV ni Podemos han aclarado qué votarán el viernes. Los morados han reclamado al Ejecutivo que unifique las medidas en un solo texto, y aguardan a conocer la letra pequeña del decreto para dar más pistas sobre sus intenciones. En Moncloa tampoco han aclarado cuándo se publicarán en el Boletín Oficial del Estado (BOE) , si bien lo habitual es que ocurra un día después del Consejo de Ministros.

El primer decreto establece la protección frente a los desahucios ampliada hasta 2030; la regulación de alquiler de temporada y habitaciones; la prohibición de comprar viviendas a los fondos buitre hasta el 2028, y la nueva prórroga de dos años de los contratos en vigor que finalizan antes del 31 de diciembre de 2028, que ahora intentan aprobar por tercera ocasión. Esta norma contiene también varias medidas fiscales para contentar a los independentistas catalanes, que también aguardan a conocer el texto definitivo para pronunciarse.

En el primero hay medidas como las que afectan a los contratos de temporada y por habitaciones que Junts ya ha rechazado anteriormente, si bien en Moncloa no ven “inconveniente” que se incluyeran en esta norma. Esto es, esperan que los de Carles Puigdemont sopesen pros y contras y accedan a avalarla -o no obstaculizarla, al menos-. “Creo que tienen difícil no apoyar el primero”, evalúan fuentes de Sumar en el Ejecutivo. “Tenemos dos días para negociar”, enfatiza otro dirigente del espacio de Díaz.

“El Gobierno ha cumplido”

El segundo decreto, por su parte, es el que contiene una medida clave para el Sindicato de Inquilinos, impulsor de la acampada en la Puerta del Sol que arrancó el sábado, así como de otras protestas. Se trata de la prórroga automática de los contratos, que hasta ahora no había sido reivindicada por ninguno de los socios del Ejecutivo. Y que, en opinión de Moncloa, puede salir adelante por el “contexto social” generado por el desahucio de Maricarmen. “No vemos ningún motivo para que decaiga el segundo decreto”, apostillan.

“No se puede decir que el Gobierno vaya a fracasar si no sale. El Gobierno ha cumplido”, enfatiza una fuente socialista en el Consejo de Ministros.

Para el socio minoritario, sin embargo, este razonamiento no basta. En un momento de retroceso en las encuestas, con una crisis de liderazgo aún por zanjar, Sumar intenta recuperar la bandera de la vivienda y tendría difícil justificar un batacazo de esta calibre.

Las diferencias son evidentes también entre los partidos de esta alianza: Izquierda Unida, una de las formaciones integradas en estas siglas, ha marcado posiciones menos triunfalistas que las de Díaz, que ha reivindicado “el mayor avance de vivienda de la última década” con la aprobación de estas normas.

Poco después, en la comparecencia paralela a la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, el titular de Derechos Sociales rebajó esta posición sensiblemente: “No hemos conseguido todo lo que nos proponíamos, pero supone un primer paso”, reconoció.

Con la vista puesta en la acampada de Sol, Sumar maniobra para intentar que la votación del viernes no se salde con el titular de que han malgastado otra bala. Mientras la Asamblea de Sol reclama una huelga general y aboga por mantener la movilización, saben que no pueden errar el tiro.

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