Más de 200 enfermedades pueden ser causadas por el consumo de alimentos contaminados por bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas, como metales pesados, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La contaminación de los alimentos puede ocasionarse en cualquier etapa dentro de la cadena de producción, suministro y consumo.
Según la doctora Susana Valiente, jefa de Servicio del área de Medicina Familiar del Hospital Universitari Sagrat Cor, existen varias señales que apuntan a las intoxicaciones como náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal o fiebre pueden ser señales de una intoxicación alimentaria. Aunque la mayoría de las veces se trate de una enfermedad leve es necesario reconocer los síntomas y vigilar la evolución ayuda a actuar a tiempo y a consultar a un médico.
Señales de la intoxicación
Los síntomas de una intoxicación alimentaria pueden aparecer pocas horas después de haber consumido un alimento contaminado, aunque en algunos casos tardan más tiempo en manifestarse. “Entre las señales más habituales se encuentran las náuseas, los vómitos, el dolor abdominal, los retortijones, la diarrea, la fiebre, el malestar general y el cansancio”, explica la experta.
La aparición de síntomas similares en varias personas que han compartido una misma comida también puede ser un indicio. Del mismo modo, puede resultar orientativo que el malestar comience de forma relativamente brusca después de consumir determinados alimentos.
Entre los productos que presentan un mayor riesgo se encuentran los huevos y sus derivados, las carnes poco cocinadas, los pescados y mariscos, los lácteos no pasteurizados, las salsas y aquellos platos que hayan permanecido demasiado tiempo fuera de la nevera.
¿Qué acciones tomar?
En los casos leves, la principal prioridad es evitar la deshidratación. Los vómitos y la diarrea pueden provocar una pérdida importante de líquidos, por lo que se recomienda beber pequeñas cantidades de líquido con frecuencia.
La alimentación también debe recuperarse de manera progresiva, optando inicialmente por comidas sencillas y fáciles de digerir. Durante las primeras horas conviene evitar las comidas copiosas, los alimentos grasos, el alcohol y las bebidas muy azucaradas. “Ante una sospecha de intoxicación alimentaria, lo más importante es vigilar la evolución. Si los síntomas son leves, la hidratación, el reposo y una alimentación progresiva suelen ser suficientes. Pero si el cuadro empeora o no sigue una evolución habitual, conviene consultar para valorar el tratamiento adecuado”, señala la doctora Valiente.
La especialista también recomienda no automedicarse. Los antibióticos no son necesarios en todos los casos y los medicamentos antidiarreicos tampoco deben tomarse sin indicación médica, ya que dependiendo del origen y las características del cuadro pueden no estar recomendados.
Cuando se debe ir al médico
Aunque muchas intoxicaciones alimentarias son leves y desaparecen progresivamente, existen determinadas señales de alarma que indican que es necesario solicitar una valoración médica. Entre ellas se encuentran la fiebre alta, la presencia de sangre en las heces, el dolor abdominal intenso, los vómitos persistentes y los signos de deshidratación.
También conviene consultar cuando la diarrea se prolonga durante varios días o cuando los síntomas aparecen en personas especialmente vulnerables, como niños pequeños, personas mayores, embarazadas, pacientes con enfermedades crónicas o personas con el sistema inmunitario debilitado. “Consultar a tiempo permite diferenciar una intoxicación leve de un cuadro que necesita seguimiento o tratamiento específico. Ante síntomas intensos, persistentes o señales de deshidratación, no conviene esperar, especialmente en personas vulnerables”, advierte la experta.

