España afronta un fin de semana marcado por el calor extremo, las noches difíciles para descansar y un aumento generalizado del peligro de incendios. La Agencia Estatal de Meteorología ha advertido de un episodio de temperaturas muy altas y persistentes que irá ganando intensidad desde este viernes y que alcanzará su momento más adverso entre el domingo y el lunes.
La configuración atmosférica favorecerá que una masa de aire cálido y muy seco permanezca durante varios días sobre la Península. Las máximas superarán los 35 grados en amplias zonas y podrán alcanzar localmente los 42 grados en los valles del Tajo, Guadiana y Guadalquivir. Si el episodio mantiene la extensión, la intensidad y la duración previstas, podría terminar siendo catalogado oficialmente como una nueva ola de calor.
Ocho comunidades comienzan el fin de semana bajo aviso por culpa de la nueva ola de calor
AEMET mantiene este viernes avisos por altas temperaturas en ocho comunidades autónomas. Andalucía, Extremadura y Galicia presentan zonas bajo aviso naranja, correspondiente a un “peligro importante”, mientras Aragón, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Cataluña y la Comunidad de Madrid permanecen en nivel amarillo.
El aviso naranja no implica que el calor vaya a afectar de la misma forma a toda la población, pero sí señala unas condiciones meteorológicas capaces de generar consecuencias relevantes. El riesgo aumenta especialmente durante las horas centrales del día, cuando la exposición prolongada al sol y la actividad física pueden provocar deshidratación, agotamiento o golpes de calor.
Las personas mayores, los niños pequeños, quienes padecen enfermedades cardiovasculares o respiratorias y los trabajadores expuestos al exterior serán los grupos más vulnerables. A ello se sumará la elevada temperatura nocturna, que impedirá al organismo recuperarse después de varias horas de estrés térmico.
La posible ola de calor alcanzará su pico entre el domingo y el lunes
⚠️ NOTA INFORMATIVA | Temperaturas muy altas y persistentes en la Península y Baleares.
➡️ El episodio podría convertirse en una ola de calor. En cualquier caso, las temperaturas nocturnas y diurnas serán muy altas durante varios días.
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— AEMET (@AEMET_Esp) July 2, 2026
Durante este viernes y el sábado se producirá un ascenso progresivo de las temperaturas, especialmente acusado en algunos puntos del norte. En el oeste de Galicia podrán alcanzarse entre 36 y 39 grados, mientras el cuadrante suroccidental se moverá alrededor de los 38 o 40 grados.
El sábado, los valles del Guadalquivir y del Guadiana podrán superar los 41 grados. También se esperan valores elevados en la meseta sur, el valle del Ebro, las depresiones del nordeste y determinadas zonas de Canarias.
El domingo será previsiblemente la jornada en la que el episodio se extienda con mayor claridad. Las máximas de entre 36 y 38 grados aparecerán en buena parte de la Península y en el interior de Baleares. Los termómetros podrán situarse entre 38 y 40 grados en los valles del Miño y del Ebro, las depresiones del nordeste y buena parte del suroeste.
Los registros más extremos se concentrarán en los grandes valles del centro y el sur. En puntos del Tajo, Guadiana y Guadalquivir podrían alcanzarse los 42 grados, sin descartar valores puntualmente superiores si la nubosidad y el polvo en suspensión no frenan el calentamiento.
Por qué todavía no puede confirmarse oficialmente
Un episodio de temperaturas muy altas no se convierte automáticamente en una ola de calor. AEMET utiliza una metodología basada en tres factores: la intensidad de las temperaturas, la extensión del territorio afectado y la duración del fenómeno.
Para recibir esa denominación deben superarse durante al menos tres días consecutivos determinados umbrales, calculados a partir de las temperaturas máximas registradas históricamente en cada zona. Por esa razón, los meteorólogos necesitan observar la evolución real del episodio antes de clasificarlo de manera definitiva.
La causa principal será la combinación de una dorsal anticiclónica con una DANA situada al oeste de la Península. Esta disposición atmosférica favorece la llegada de aire cálido y, al mismo tiempo, genera movimientos descendentes que lo comprimen, recalientan y resecan cerca de la superficie.
El cielo despejado, la fuerte insolación y los vientos débiles permitirán que el calor se acumule jornada tras jornada. No será necesario que todo el aire abrasador proceda directamente del norte de África: la propia Península podrá intensificar el calentamiento bajo unas condiciones muy estables.
Noches tórridas y un peligro de incendios muy elevado

Las temperaturas mínimas también serán anormalmente altas. Numerosas localidades del sur, el litoral mediterráneo y Baleares podrían registrar noches tropicales, sin bajar de los 20 grados. En las zonas más cálidas, las mínimas podrían permanecer por encima de los 25 grados, entrando en la categoría de noches tórridas.
La ausencia de alivio nocturno incrementa el riesgo sanitario porque prolonga la exposición al calor e impide descansar adecuadamente. Durante estas jornadas será importante beber agua con frecuencia, evitar el ejercicio intenso en las horas centrales y mantener las viviendas protegidas de la radiación directa.
El peligro de incendios forestales aumentará hasta niveles muy altos o extremos en buena parte del país. La vegetación seca, el calor persistente y la baja humedad crearán unas condiciones especialmente favorables para la propagación rápida de cualquier fuego.
También podrán formarse tormentas aisladas en áreas montañosas. Algunas dejarán escasas precipitaciones, pero irán acompañadas de rayos y fuertes rachas de viento, una combinación capaz de iniciar incendios y complicar las labores de extinción.
El descenso térmico llegará de forma desigual
El lunes todavía se mantendrán temperaturas muy elevadas en gran parte del territorio. En los valles interiores del Cantábrico podrán registrarse entre 34 y 36 grados, con posibilidad de alcanzar los 40 en su sector oriental.
La evolución de la DANA introduce cierta incertidumbre, aunque el escenario más probable apunta a un descenso térmico desde el oeste durante el lunes. El alivio se extendería el martes hacia el Cantábrico, mientras el calor podría continuar sin grandes cambios en el sur, el este y el valle del Ebro.
A partir del miércoles, las temperaturas comenzarían a bajar de manera más generalizada. Hasta entonces, España tendrá que atravesar varios días de calor persistente, noches sofocantes y máximas que podrán superar los 40 grados. La posible ola de calor no solo pondrá a prueba los termómetros, sino también la salud pública y la capacidad de prevenir incendios.

