La Iglesia católica escribió en la noche de ayer, miércoles, una de las páginas más hermosas de la historia de Barcelona de la mano del Papa León XIV, que bendijo la recién acabada Torre de Jesús de la Sagrada Familia dando pie a un deslumbrante espectáculo de luz y fuego para maravilla de quienes lo presenciaron. Todo ello en el centenario de la muerte de Antoni Gaudí, cuya silueta se proyectó en el oscuro cielo de Barcelona mediante drones. “Primero el amor, luego la técnica”, pudo leerse en las alturas evocando la conocida frase del ‘arquitecto de Dios’.
Bastante antes de que Gaudí compareciera en el firmamento de Barcelona, León XIV se encargó de protagonizar un homenaje menos fastuoso y más íntimo del genio que concibió la Sagrada Familia y sus 18 torres (faltan cuatro por realizar). El Papa acudió de primeras a la cripta de la basílica donde se encuentra su sepulcro y ahí se arrodilló para dirigirle una oración.

Cabría preguntarse si León XIV alternó en su oración el catalán y el castellano porque esa ha sido su práctica a lo largo de los dos intensos días que ha pasado en Barcelona. El Papa ha realizado paradas en la Catedral, en el estadio olímpico de Montjuic, en el Palacio Episcopal, en el centro penal de Can Brians, en la Abadía de Montserrat, en la iglesia de Sant Agustí —que visitó en 1982, cuando la encontró cerrada— y, finalmente, en la Sagrada Familia, culmen de un viaje histórico.
El bilingüismo de León XIV volvió a ser costumbre en la Sagrada Familia durante el acto litúrgico de la bendición de la Torre de Jesús, puesto que dirigió tanto el inicio como el final de su intervención en catalán: “Con corazón agradecido, demos alabanza a Dios, inaugurando la nueva torre de esta basílica en el centenario de la muerte del venerable Antoni Gaudí, ‘el arquitecto de Dios’, dedicada a nuestro Señor Jesucristo y coronada por la cruz, misterio de misericordia y de salvación”.
“Dar testimonio de la alegría”
Antes de que todas las miradas se dirigieran al espectáculo de luz en la torre de Jesús, el Papa dio un mensaje a los fieles para que a partir de ahora contemplen la cruz que corona la basílica gaudiniana y “alcancen los frutos de la salvación y den testimonio de la alegría que, desde este árbol de la vida, ha llegado Jesucristo al mundo entero”.
Concluida la liturgia, el Papa acudió al exterior de la basílica para contemplar el espectáculo de luz para celebrar los 172,5 metros de altura de la Torre de Jesucristo que convierten a la Sagrada Familia de Barcelona en la iglesia más alta del mundo.
Un momento histórico para la Basílica de la Sagrada Família. Así hemos vivido la misa solemne presidida por el Papa León XIV y la posterior bendición e inauguración de la torre de Jesucristo.
¡Gracias a todas las personas que nos habéis acompañado! 🙌 pic.twitter.com/nnxO1VMsXt— La Sagrada Família (@sagradafamilia) June 10, 2026
Desde ahí presenció la imponente iluminación del templo expiatorio y, en concreto, el encendido de la cruz de la Torre de Jesús —revestida de vidrio y de 15.000 piezas de cerámica blanca esmaltada (un material concebido para brillar durante el día con la luz del sol y, por la noche, mediante haces de luz proyectados de las demás torres)— y la explosión de fuegos artificiales. La luz en la noche sublimó como nunca la experiencia de contemplar la gran obra de Gaudí en el centenario de su muerte.

