Los 14 españoles que viajan a bordo del crucero del hantavirus ya tienen destino previsto cuando el MV Hondius llegue a España. El plan del Gobierno pasa por desembarcar el buque en el puerto de Granadilla de Abona, en el sur de Tenerife, realizar allí una primera evaluación sanitaria y trasladar después a los ciudadanos españoles en avión militar hasta la base de Torrejón de Ardoz. Desde allí serán llevados al Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, en Madrid, donde permanecerán en observación y cuarentena durante el tiempo que determinen los protocolos clínicos.
La decisión se produce después de que el brote de hantavirus detectado en el crucero dejara tres fallecidos y varios casos activos. Según explicó la ministra de Sanidad, Mónica García, los casos con síntomas fueron evacuados desde Cabo Verde y derivados a Países Bajos, mientras que el resto de pasajeros y tripulantes permanecen asintomáticos. Entre ellos están los 14 españoles, que no tendrán contacto con la población local durante el operativo previsto en Canarias.
Del puerto de Tenerife al Gómez Ulla
El itinerario previsto para los españoles del crucero del hantavirus será muy controlado. Primero, el MV Hondius llegará a Canarias. Después, las autoridades sanitarias realizarán una valoración de los pasajeros. Los extranjeros serán repatriados a sus países de origen y los españoles serán trasladados a Madrid, donde Sanidad y Defensa centralizarán su seguimiento.
La ministra Mónica García defendió la elección del Gómez Ulla por sus recursos especializados. El hospital militar madrileño cuenta con unidades preparadas para situaciones de aislamiento de alto nivel, conocidas como UATAN o Unidades de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel. Su función no es simplemente “guardar cuarentenas”, sino disponer de un entorno seguro si una persona expuesta desarrolla síntomas compatibles con una infección de riesgo.

Esa distinción es importante. Los 14 españoles no llegan, según la información disponible, como pacientes enfermos, sino como personas expuestas y asintomáticas. La cuarentena servirá para controlar su evolución y actuar de inmediato si apareciera algún síntoma. En ese caso, las unidades de aislamiento permitirían una atención rápida, segura y separada del resto del hospital.
Qué es una UATAN y por qué se creó
Las UATAN nacieron como respuesta a la necesidad de contar en España con espacios hospitalarios preparados para enfermedades infecciosas de alto riesgo. Su desarrollo se impulsó tras crisis sanitarias como la del ébola de 2014, cuando quedó claro que los hospitales necesitaban circuitos, habitaciones, equipos y personal especialmente entrenado para atender casos muy concretos sin poner en riesgo al entorno sanitario.
La Unidad de Aislamiento de Alto Nivel del Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla dispone de siete camas de hospitalización y de un laboratorio BSL-3. Según la información del propio centro, está preparada para atender pacientes con sospecha o confirmación de enfermedades infecciosas de alto riesgo y forma parte de la red de hospitales de los ministerios de Sanidad y Defensa para este tipo de situaciones.
Estas instalaciones están pensadas para minimizar el riesgo de contagio al personal sanitario y a la población. Por eso incorporan protocolos muy estrictos, personal especializado y capacidad de activación durante las 24 horas del día. No se trata de una planta hospitalaria convencional, sino de un recurso diseñado para escenarios excepcionales.
Una planta con aislamiento, presión negativa y control estricto
La UATAN del Gómez Ulla se encuentra en una zona especialmente controlada del hospital. Según la información recogida por El Español, los accesos están restringidos, con medidas de seguridad, cámaras y puertas sometidas a control. La llegada de pacientes puede realizarse por circuitos internos específicos, evitando recorridos comunes por el centro.
Las habitaciones están equipadas con sistemas propios de aislamiento avanzado. Entre sus características destacan la presión negativa, que ayuda a impedir que el aire potencialmente contaminado salga de la habitación; sistemas de desinfección; circuitos separados; y equipamiento similar al de un box de cuidados intensivos.
La idea es sencilla: si una persona desarrolla una infección activa, el hospital debe poder tratarla sin exponer al resto de pacientes ni a los trabajadores.
