Lo que comenzó como una expedición de lujo hacia la Antártida se ha convertido en una de las crisis sanitarias internacionales más delicadas de los últimos años en alta mar. El crucero MV Hondius, que zarpó de Ushuaia (Argentina) con 150 personas de 23 nacionalidades, entre ellas 14 españoles, permanece bajo vigilancia internacional tras detectarse un brote de hantavirus Andes, una variante sudamericana especialmente preocupante porque, a diferencia de la mayoría de hantavirus, puede transmitirse entre humanos en determinadas circunstancias. La Organización Mundial de la Salud (OMS) notificó inicialmente siete casos relacionados con el brote -dos confirmados, cinco sospechosos y tres fallecidos- y posteriormente confirmó un octavo contagio. Un ciudadano suizo actualmente ingresado en Zúrich.
La elevada letalidad del síndrome cardiopulmonar por hantavirus, la posibilidad -aunque limitada- de transmisión entre humanos en contactos estrechos, la ausencia de vacuna autorizada y la falta de un tratamiento antiviral específico hacen que la situación sea compleja. La OMS recuerda que el hantavirus Andes puede provocar una enfermedad respiratoria grave con tasas de mortalidad que, en algunos brotes americanos, han llegado hasta el 50%.
Cómo transcurre la vida a bordo
Dentro del MV Hondius, la vida a bordo ha cambiado radicalmente en cuestión de días. La expedición polar se ha transformado en una cuarentena marítima extremadamente controlada. Los pasajeros han recibido instrucciones de permanecer la mayor parte del tiempo en sus camarotes y reducir al mínimo cualquier contacto físico. Según testimonios recogidos por varios medios, las zonas comunes permanecen prácticamente vacías, la comida se reparte directamente en las habitaciones y los desplazamientos interiores se realizan de forma muy limitada y escalonada. La tripulación esencial continúa operando el barco -cocina, limpieza, navegación y asistencia sanitaria- bajo protocolos reforzados, mientras personal médico equipado con equipos de protección individual completos participa en las evacuaciones y en la supervisión clínica diaria. Algunos vídeos grabados desde el interior muestran un ambiente que recuerda inevitablemente a los grandes cruceros confinados durante la pandemia de COVID: mascarillas, pasillos vacíos y una creciente sensación de incertidumbre.

La OMS y los expertos consultados por Artículo 14, como el virólogo José Antonio López Guerrero, consideran que la transmisión pudo producirse entre parejas, compañeros de camarote o personas con convivencia muy cercana. Sin embargo, las autoridades no han publicado mapas de contactos, distribución de camarotes afectados ni detalles sobre ventilación, uso compartido de comedores o sectorización interna del buque. También ha generado controversia que el crucero continuara durante varios días con excursiones y cierta actividad normal incluso después de producirse la primera muerte a bordo, lo que abre interrogantes sobre cuándo la naviera sospechó realmente que podía estar ante un brote infeccioso y qué medidas adoptó en esa fase inicial.
Cribado sanitario dentro del barco
El equipo médico y epidemiológico español desplazado ayer a Cabo Verde desempeña en estos momentos un papel clave. El operativo, coordinado entre el Ministerio de Sanidad, la OMS y el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC), tiene como objetivo evaluar la situación real dentro del barco antes de su llegada a Canarias. La misión incluye un cribado sanitario completo de pasajeros y tripulación, la identificación de contactos estrechos, la reconstrucción de posibles cadenas de transmisión y la decisión sobre si existen más personas que deban ser evacuadas antes de iniciar la travesía hacia Tenerife.
Además del examen clínico, el equipo previsiblemente tomará muestras diagnósticas, como PCR y serologías, tanto a contactos de riesgo como a personas bajo vigilancia, además de posibles muestras ambientales en camarotes y zonas comunes para investigar si hubo contaminación del entorno o exposición indirecta. Las muestras más complejas no se analizarán en Cabo Verde, sino que serán enviadas bajo protocolos de alta bioseguridad a laboratorios especializados europeos coordinados por la OMS y el ECDC, previsiblemente en España y Países Bajos. Parte de los análisis ya se están realizando en pacientes evacuados a Sudáfrica, Suiza y Países Bajos.

El objetivo central de esta misión es determinar si el brote sigue activo dentro del crucero o si la transmisión ya se ha detenido, algo que la OMS todavía no ha aclarado públicamente. Precisamente esa incertidumbre es la que explica la importancia crítica del operativo sanitario antes del desembarco en Canarias.
Juan Francisco Monteagudo, médico especialista en medicina preventiva consultado por Artículo 14, insiste especialmente en la hipótesis de transmisión entre humanos si los casos se concentran entre contactos estrechos, parejas o compañeros de camarote. Según explica, “el virus puede evolucionar desde una fase inicial similar a una gripe hacia una fase cardiopulmonar grave, caracterizada por fuga de líquido hacia los pulmones y fallo cardiorrespiratorio”.

También defiende medidas muy estrictas para la gestión del crucero. “Desembarco controlado, triaje de pasajeros, evacuación hospitalaria de casos, aislamiento respiratorio, cuarentena de contactos durante varias semanas y desinfección integral del barco, incluida la búsqueda de posibles roedores”.
A nivel operativo, el Ministerio de Sanidad asegura que los tres casos sintomáticos que permanecían en el barco ya han sido evacuados desde Cabo Verde hacia Países Bajos. Entre ellos se encuentra el médico del buque. Según la naviera, dos de estos pacientes permanecen graves. En el interior del crucero quedarían ahora únicamente pasajeros y tripulantes asintomáticos.
El plan español contempla que el MV Hondius atraque en el puerto de Granadilla de Abona, en Tenerife. Allí no se producirá un desembarco convencional, sino una operación sanitaria altamente controlada, con evaluación médica, circuitos separados y repatriación organizada sin contacto con la población local. Los pasajeros extranjeros asintomáticos serán enviados a sus respectivos países, donde cada gobierno decidirá las medidas de cuarentena o seguimiento que considere necesarias.
La evacuación del pasaje se iniciará, previsiblemente, el próximo lunes, 11 de mayo. Los 14 españoles serán examinados en Canarias y posteriormente trasladados en avión militar a Madrid, primero a la base aérea de Torrejón y después al Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, donde permanecerán en cuarentena bajo supervisión sanitaria. La duración exacta dependerá de cuándo se establezca el llamado “día cero” de exposición, ya que el periodo de incubación del virus puede prolongarse hasta unas seis semanas o 45 días.
Para la evacuación de los pasajeros procedentes de países UE, se ofrecerá a cada Estado miembro que lleve a cabo la repatriación de sus nacionales. Si fuera necesario, por imposibilidad de algún Estado, la Comisión Europea se hará cargo del traslado del pasaje originario de países UE. Para la evacuación de los pasajeros procedentes de terceros países, hoy se mantendrá una reunión específica con el Ministerio del Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación para coordinar las acciones previstas. Mientras, todo el pasaje permanecerá en el crucero hasta la llegada de sus aviones.
Lagunas informativas
Las autoridades no han aclarado qué seguimiento tendrán los pasajeros que desembarcaron antes de que se declarara oficialmente el brote. Del mismo modo, sigue sin concretarse la duración exacta de la cuarentena para cada grupo de contactos.
La gestión de la crisis ha derivado además en un conflicto político y sanitario. El Gobierno central sostiene que Canarias es el punto más seguro para organizar la repatriación por capacidad logística, coordinación europea y condiciones sanitarias. Sanidad asegura que la respuesta se coordina junto a la OMS, el ECDC, la Comisión Europea, Países Bajos, Sudáfrica, Cabo Verde y las autoridades canarias.
El Gobierno de Canarias, encabezado por Fernando Clavijo, critica en cambio la falta de información, transparencia y lealtad institucional. Su principal argumento es que no se entiende por qué el barco debe navegar varios días hasta Canarias si la repatriación podría haberse organizado directamente desde Cabo Verde. Ahí se sitúa el núcleo del conflicto: mientras Madrid, la OMS y los organismos europeos priorizan una evacuación centralizada y controlada, Canarias denuncia opacidad y falta de garantías previas.
La conclusión sanitaria general es que el riesgo para la población sigue considerándose bajo. Sin embargo, el caso del MV Hondius continúa siendo extremadamente sensible por ser un virus de alta letalidad, un entorno cerrado tipo crucero y una gestión internacional marcada todavía por importantes incertidumbres epidemiológicas y políticas.
