La crisis del crucero del hantavirus ha dejado de ser un episodio aislado en mitad del Atlántico para convertirse en un asunto sanitario, político e internacional con España en el centro. El MV Hondius, el barco afectado por un brote de hantavirus que ya ha dejado tres muertos, se dirige a Canarias después de varios días frente a Cabo Verde, donde las autoridades locales no autorizaron el desembarco de los pasajeros por motivos de seguridad sanitaria.
La llegada del crucero del hantavirus a Tenerife ha sido recogida por algunos de los principales medios internacionales, entre ellos The Guardian, Le Monde, The New York Times y De Telegraaf. Todos coinciden en un punto esencial: España asumirá la recepción del barco, pero lo hará en mitad de una tensión creciente con el Gobierno de Canarias, que ha expresado sus reservas ante la falta de garantías suficientes.
Según las informaciones difundidas por la prensa internacional, el MV Hondius atracará previsiblemente en el puerto de Granadilla de Abona, en Tenerife. La ministra de Sanidad, Mónica García, ha anunciado un dispositivo de evaluación sanitaria y evacuación para todos los ocupantes. Los pasajeros extranjeros serán repatriados a sus países si no presentan síntomas. Los españoles serán trasladados al hospital militar Gómez Ulla, en Madrid, para cumplir cuarentena.
La OMS rebaja la alarma, pero investiga la transmisión entre personas
Uno de los elementos que más ha llamado la atención fuera de España es la posible transmisión de persona a persona. El hantavirus suele transmitirse principalmente por contacto con roedores o por inhalación de partículas procedentes de sus heces u orina. Sin embargo, la variante conocida como ‘Andes’ puede transmitirse entre humanos en situaciones de contacto estrecho.
Esa es precisamente una de las hipótesis que maneja la Organización Mundial de la Salud. Según recogió The New York Times, Maria Van Kerkhove, responsable de preparación y prevención de epidemias y pandemias de la OMS, admitió que algunos de los casos pudieron haberse producido por transmisión entre personas. Aunque pidió prudencia y recordó que ese tipo de contagio sigue siendo poco frecuente.

La OMS también ha intentado contener la alarma pública. Van Kerkhove subrayó que “el riesgo para el público en general es bajo” y añadió que “no se trata de un virus que se propague como la influenza o como la covid”. En la misma línea, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, señaló, según Le Monde, que no considera que esta situación sea comparable al inicio de la pandemia de coronavirus.
Ese mensaje es importante porque el crucero del hantavirus reúne todos los ingredientes de una crisis de alto impacto mediático: un barco aislado, varios muertos, evacuaciones médicas, pasajeros retenidos, una variante transmisible entre humanos y un destino final en territorio español. Pero la OMS insiste en que, por ahora, el riesgo global es bajo.
Tres fallecidos y varias evacuaciones médicas desde Cabo Verde
El balance humano es el dato más grave. Las informaciones internacionales hablan de tres fallecidos vinculados al brote: una pareja neerlandesa y una mujer alemana. El número total de afectados varía ligeramente según las fuentes y el momento de actualización. The New York Times recogía siete personas vinculadas al brote, con dos casos confirmados y cinco sospechosos. De Telegraaf, por su parte, elevaba a ocho las infecciones detectadas por la OMS.
La prensa neerlandesa ha seguido el caso con especial atención porque el MV Hondius es un barco de bandera neerlandesa y porque dos de los fallecidos eran ciudadanos de Países Bajos. Según De Telegraaf, dos ocupantes del barco habrían dado positivo por la variante ‘Andes’, la forma del hantavirus que puede transmitirse entre humanos en contactos muy próximos.

También se han producido evacuaciones médicas desde Cabo Verde. Dos aviones medicalizados partieron con tres evacuados rumbo a Países Bajos. Entre ellos, según la información difundida por el medio neerlandés, había un ciudadano neerlandés de 41 años y un británico de 56 con síntomas compatibles con hantavirus, además de una mujer alemana de 65 años, familiar cercana de una pasajera fallecida.
El barco permanecía frente a la costa de Cabo Verde después de que las autoridades del país impidieran el desembarco. La directora nacional de Sanidad caboverdiana, Ângela Gomes, defendió que se trataba de una situación “aislada” y “confinada en el barco”, sin riesgo para el territorio nacional. Mientras tanto, equipos médicos subieron a bordo y recomendaron que los pasajeros permanecieran en sus camarotes.
Canarias protesta mientras España prepara el operativo
El otro gran foco de la crisis es político. El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, ha mostrado su malestar por la decisión de permitir que el crucero del hantavirus llegue a Tenerife. Según las informaciones recogidas por la prensa internacional, el Gobierno canario considera que no se han ofrecido suficientes garantías de seguridad.
La tensión llega en un momento especialmente delicado. El barco ha solicitado atracar en Tenerife, con el puerto de Granadilla como punto previsto, y el Gobierno central ya ha diseñado un plan para gestionar a los pasajeros. Los extranjeros serían repatriados a sus países y los españoles, catorce según Le Monde, serían trasladados a Madrid para pasar la cuarentena en el hospital militar Gómez Ulla.
The Guardian también recoge que, según las autoridades españolas, los pasajeros que permanecen a bordo están actualmente asintomáticos. Ese dato es clave para entender la estrategia del Ministerio de Sanidad: recibir el barco, evaluar a sus ocupantes, organizar las repatriaciones y evitar que la crisis quede bloqueada indefinidamente frente a Cabo Verde.

Pero Canarias no quiere asumir el coste político ni sanitario de una operación sin garantías completas. De ahí que la llegada del MV Hondius no sea solo una cuestión médica, sino también institucional. España se presenta ante la OMS y ante la comunidad internacional como el país dispuesto a desbloquear la situación. Canarias, en cambio, exige seguridad y claridad antes de convertirse en el punto de entrada de una crisis sanitaria internacional.
El itinerario del barco añade más complejidad. El MV Hondius salió de Ushuaia, Argentina, el 1 de abril, con unos 150 pasajeros y tripulantes, e hizo escala en zonas remotas como la Antártida, Georgia del Sur, Tristán de Acuña, Santa Elena y Ascensión. La OMS todavía investiga dónde pudo originarse el contagio inicial y si hubo contacto con fauna local durante el viaje o antes del embarque.

