Con una gran pancarta con el lema “Esperanza de nuevo”, el nuevo líder del Partido Laborista británico Andy Burnham proclamó este martes su primera conferencia como dirigente del partido, tras la renuncia de Keir Starmer del cargo de primer ministro y dirigente del partido el pasado junio. Entre lágrimas recordando el fallecimiento de su padre, Burnham puso en el centro de su discurso la reforma estructural del sistema de seguridad social.
Tras las especulaciones sobre cómo financiaría su nuevo plan, Burnham declaró que el “triple candado , que garantiza el aumento anual de la pensión pública, se ajustaría a partir de 2030. Es un mecanismo que vincula su aumento al mayor de tres indicadores: inflación, crecimiento salarial o un mínimo del 2,5%. La propuesta puede convertirse en uno de los puntos más controvertidos de su programa. “Acepto que podría pagar un precio político”, reconoció el premier.

Si bien Burnham asumió el cargo de primer ministro el pasado 20 de julio tras la salida de Starmer, la comparecencia en el congreso de Liverpool fue concebida como una declaración de principios y de su programa de gobierno. El eje de su comparecencia estuvo marcado en la recuperación del papel del estado, revertir la privatización, la centralización y la reversión del Brexit, la votación que certificó la salida del Reino Unido de la Unión Europea.
Mayor intervención pública
Ante las bases laboristas, el primer ministro prometió “romper con el rumbo de los últimos 40 años” y construir un nuevo modelo basado en una mayor intervención pública. El discurso supone la primera gran prueba política de Burnham desde su llegada a Downing Street. El antiguo alcalde del Gran Mánchester fue elegido líder del Partido Laborista el 16 de julio y se convirtió en primer ministro cuatro días después, el 20 de julio, tras recibir del rey Carlos III el encargo de formar Gobierno.
Para Burnham, el discurso de este martes supuso un test interno en el partido, que dejó de respaldar a Starmer y forzó así su salida. Pese a la victoria electoral en 2024, el Partido Laborista sufrió un fuerte desgaste político, y Burnham trató de presentarse como el dirigente capaz de recuperar la conexión con sus votantes decepcionados.
El nuevo líder laborista apostó por un giro a la izquierda para buscar la remontada. En su diagnóstico, apuntó a la crisis por el creciente coste de la vida, la falta de vivienda asequible, el deterioro de los servicios públicos y la recesión en pulmones industriales de todo el país. Lo achacó a la “mala deriva” iniciada en los años 80 del siglo pasado, cuando la ex premier Margaret Thatcher lideró un proceso de privatización de la economía.
La cuestión de la vivienda
Como en España, la cuestión de la vivienda se está tornando central en Reino Unido. Burnham defendió que una casa no debe tratarse únicamente como un activo financiero sometido a las reglas del mercado, sino como “un bien esencial” para la vida de la población. Su Gobierno pretende reforzar el control gubernamental sobre el parque inmobiliario, impulsar la construcción de viviendas públicas y facilitar el acceso a préstamos en condiciones ventajosas. También urgió a controlar viviendas vacías para “devolverlas al mercado”.
Otra de las prioridades de Burnham es la creación de un sistema nacional de atención a la dependencia. El modelo se basaría en una cobertura universal financiada colectivamente, aunque el Gobierno aún debe concretar su coste y su fórmula de financiación. También prometió reformas profundas del sistema eléctrico, suministro del agua o reformas del sistema electoral.

Por otra parte, Burnham afirmó que el Brexit ha causado al Reino Unido más perjuicios que beneficios y anunció que su Gobierno presentará en los próximos meses varias opciones para redefinir la relación con el bloque comunitario. No planteó, sin embargo, un regreso inmediato a la UE ni al mercado único, sino un proceso orientado a buscar una fórmula con mayor respaldo político y social
El Partido Laborista llegó al congreso de Liverpool en una posición compleja. Por un lado, el relevo de Starmer y la llegada de Burnham han reactivado el entusiasmo de las bases y han permitido al partido recuperar el liderazgo en los sondeos. Por otro, el déficit en las cuentas públicas, la crisis de la vivienda o del sistema de salud o las pensiones sigue empujando a votantes de clases trabajadoras al partido de ultraderecha Reform UK de Nigel Farage.

