La experta

“Burnham tiene que avanzar en las cuestiones que mejoran la vida de la gente corriente”

La experta en Laborismo, Catherine Ellis, advierte sobre los desafíos del nuevo primer ministro británico para contener el avance de Reform y estabilizar el Gobierno

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La experta Catherine Ellis atiende a las preguntas de Artículo14

Arranca la era Andy Burnham, el nuevo primer ministro de Reino Unido y el séptimo en la última década. Para entender el alcance de este cambio en Downing Street y los retos a los que se enfrenta el mandatario británico, preguntamos a Catherine Ellis, experta en Laborismo, por Burnham, las diferencias con la gestión de Keir Starmer y los principales desafíos que marcarán esta nueva etapa del Gobierno británico.

Para Ellis, que también es profesora en la Facultad de Historia de la Universidad Metropolitana de Toronto, “podemos esperar numerosas apariciones públicas y anuncios, ya que Burnham intentará dejar su huella en el Gobierno en las próximas semanas”.

¿Qué podemos esperar de Andy Burnham como primer ministro de Reino Unido? ¿Será muy diferente de Keir Starmer?

-Para Burnham, esto es realmente un sueño hecho realidad. Lleva mucho tiempo queriendo ser primer ministro y ya se había presentado dos veces anteriormente a las elecciones a la presidencia del Partido Laborista, sin éxito.

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El nuevo primer ministro de Reino Unido, Andy Burnham, durante su discurso inaugural
Efe

Burnham se presenta como un líder diferente, que será más eficaz y decisivo que Sir Keir Starmer. En concreto, Burnham promete dar prioridad al “Norte”, lo que incluye pasar varios días a la semana en Manchester en lugar de centrarse exclusivamente en Londres. Hasta ahora, sus promesas son bastante generales. No ha tenido mucho tiempo para desarrollar su propio programa (como han señalado los críticos). Promete políticas que serán más abiertamente y con orgullo socialistas, así como volver a algunas de las raíces del Partido Laborista y abordar cuestiones difíciles como la asistencia social y el Servicio Nacional de Salud (NHS). Podemos esperar numerosas apariciones públicas y anuncios, ya que Burnham intentará dejar su huella en el Gobierno en las próximas semanas.

En 2024, Starmer fue elegido con una amplia mayoría que le habría permitido actuar con bastante audacia; sin embargo, a menudo parecía indeciso y cometió algunos errores iniciales, como recortar la ayuda para la calefacción en invierno destinada a los jubilados, y le costó recuperarse. Parece ser una persona fundamentalmente decente, pero también muy sensible a la opinión pública, especialmente ante el creciente apoyo al partido populista de derecha, Reform. Creo que quizá intentó abarcar demasiados temas y sectores del espectro político en lugar de guiarse por los valores fundamentales del Partido Laborista y del socialismo. No se mostró muy decidido, y su equipo -según él mismo admitió- tampoco estaba realmente preparado para la realidad del gobierno cuando ganaron hace dos años.

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El nuevo primer ministro británico, Andy Burnham, junto a la primera dama Marie-France van Heel, en Downing Street
Efe

También debemos recordar que, aunque el Gobierno de Starmer cuenta con una amplia mayoría en la Cámara de los Comunes, el sistema electoral británico de mayoría simple implica que el Partido Laborista consiguió esa mayoría con solo alrededor del 37% de los votos populares en 2024, por lo que la mayoría de los votantes no votó al Partido Laborista y el partido es consciente de ello. Los conservadores no son una oposición fuerte ni eficaz en este momento, pero otros partidos, incluido el Laborista, están temiendo a Reform -probablemente más de lo que deberían-.

-¿Será una transición de poder fluida?

Sí: Burnham ya contaba con una amplia experiencia como diputado entre 2000 y 2017, incluyendo cargos en el Consejo de Ministros, antes de ocupar el cargo de alcalde del Gran Mánchester desde 2017 hasta junio de este año. Es una figura muy conocida y respetada dentro del Partido Laborista. Anteriormente, varios diputados, como Wes Streeting, habían manifestado que también querían optar al liderazgo del Partido Laborista; sin embargo, tras ser reelegido diputado en junio, estos dieron su apoyo a Burnham, por lo que este se presentó sin oposición.

-¿Qué supone este cambio para el Partido Laborista?

-Será diferente tener un líder del norte de Inglaterra cuyo atractivo se base en gran medida en restar protagonismo a Londres y al sur de Inglaterra. Burnham también promete adoptar una perspectiva más marcadamente socialista. Se le considera un alcalde de éxito del Gran Mánchester (su enfoque se conoce como “manchesterismo”). Fue un cargo exigente, por lo que las expectativas sobre él como primer ministro son muy altas. Sin embargo, la transición podría resultar muy difícil, ya que dirigir una ciudad es muy diferente a dirigir una nación -de hecho, cuatro naciones: Gales, Escocia, Irlanda del Norte e Inglaterra-.

-¿Cuál será el mayor reto de Burnham? ¿Mantener a raya a la oposición (que sin duda pedirá elecciones) o mantener a raya a sus propias filas?

-Este lunes, Burnham se ha convertido en el quinto primer ministro de Gran Bretaña en cuatro años. Debe actuar con rapidez para aportar estabilidad y restablecer la confianza de los votantes en el Gobierno laborista y, en general, en el Gobierno, sobre todo ante el creciente apoyo a alternativas populistas como el Partido de la Reforma de Nigel Farage.

Burnham
Andy Burnham y Marie-France van Heel entran en el número 10 de Downing Street
Efe

Gran Bretaña sigue adaptándose a las consecuencias del Brexit, la política se está polarizando en temas como la inmigración y hay cuestiones importantes, como el coste y la situación del Servicio Nacional de Salud (NHS) y las prestaciones sociales. También es necesario abordar con urgencia el coste de la vida y la creciente desigualdad económica y social. Burnham afirma que abordará estos grandes problemas de frente: ya lo veremos. Muchos de los problemas actuales son herencia de los enormes recortes del Gobierno conservador tras las elecciones de 2010, a lo que se suman las consecuencias del Brexit: no es fácil resolverlos.

También hay debates sobre el gasto en defensa de Gran Bretaña (frente al gasto en asistencia social, vivienda y sanidad, que son muy necesarios), y Burnham tendrá que averiguar cómo establecer una relación de trabajo eficaz con el presidente Donald Trump. El desempleo juvenil es asimismo un problema acuciante en muchas zonas de Gran Bretaña, especialmente en el norte. Burnham tiene que avanzar en las cuestiones que mejoran la vida de la gente corriente.

Donald Trump escucha al entonces primer ministro británico, Keir Starmer
EFE/EPA/NEIL HALL / POOL

Burnham también necesita urgentemente convencer a los británicos de que el Partido Laborista tiene el control en cuestiones en las que el Partido de la Reforma tiene influencia, especialmente la inmigración, la escasez de viviendas y el aumento del coste de la vida. La pobreza y el cinismo hacia el Gobierno suelen alimentar el populismo de derechas.

La oposición está pidiendo nuevas elecciones, pero Burnham no tiene ninguna obligación de convocar comicios y no espero que lo haga: la amplia mayoría del Partido Laborista le permite liderar con confianza y sería una tontería por su parte desperdiciar esa oportunidad, sobre todo ahora que cuenta con un gran apoyo de los diputados laboristas que estaban desilusionados con Keir Starmer. Por ahora, el partido de Burnham le respalda. El Partido Laborista y el Partido de la Reforma están empatados en las encuestas en este momento, por lo que Burnham debe centrarse en introducir cambios que la gente de a pie pueda percibir y en recuperar al electorado para el Partido Laborista.

Además, aunque es previsible que los partidos de la oposición pidan nuevas elecciones, los conservadores no convocaron nuevas elecciones cuando se produjeron múltiples cambios en la dirección del partido (especialmente entre 2019 y 2024: Boris Johnson, Liz Truss, Rishi Sunak). Las peticiones de nuevas elecciones resultan un tanto hipócritas.