Así afecta el frío a la dermatitis atópica

Esta dolencia afecta especialmente a los niños

Dermatitis atópica
Dermatitis atópica

La dermatitis atópica es una reacción en la piel que es muy similar a una alergia, pero esta causa una inflamación prolongada de la piel, según MedlinePlus, el servicio de información en línea provisto por la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos.

Según el mismo sitio, existen muchos factores que hacen que empeoren los síntomas de la dermatitis como ciertos alimentos o materiales de prendas. Así como los cambios bruscos en la temperatura.

Las bajas temperaturas y el ambiente seco de los hogares con calefacción favorecen la deshidratación de la piel y pueden agravar los brotes de dermatitis atópica, especialmente en los niños, explica la doctora María Calvo Pulido, Jefa de Servicio de Dermatología del Hospital Universitario Ruber Juan Bravo.

María Calvo

Cuál es la causa la dermatitis

Aunque el origen tiene base genética y hereditaria, lo que implica una alteración de base en la barrera cutánea y por tanto en la manera en la que la piel puede realizar dicha función en estos pacientes, existen factores que pueden agravar o desencadenar los brotes.

Entre ellos se encuentran las infecciones virales, el estrés, la exposición al cloro y determinadas circunstancias ambientales. Aunque algunos de estos desencadenantes pueden evitarse o controlarse, otros dependen de las condiciones climatológicas, como la temperatura y la humedad.

Por este motivo, los cambios estacionales pueden influir de manera significativa en la evolución de la enfermedad. El invierno es una época especialmente complicada para muchos pacientes, ya que las condiciones ambientales favorecen la pérdida de hidratación de la piel y pueden intensificar las molestias.

La reacción ante el frío

En invierno se puede ver el empeoramiento de la dermatitis atópica, según señala la doctora Calvo Pulido. “Durante los meses de invierno aumentan mucho las consultas de dermatología pediátrica, por empeoramiento de los casos de dermatitis atópica”, asevera.

Una de las principales razones es que las bajas temperaturas reducen la producción de grasa protectora de la piel. Esta disminución debilita su barrera natural, favorece la deshidratación y aumenta la probabilidad de que aparezcan eccemas.

Además, el ambiente se torna más seco en los interiores. Aunque en invierno las lluvias pueden elevar la humedad relativa del aire exterior, pasamos más tiempo en casa y en otros lugares cerrados, donde la calefacción reduce la humedad ambiental.

Cómo prevenir los brotes

La medida fundamental para prevenir los brotes es mantener una hidratación adecuada de la piel. La aplicación diaria de cremas hidratantes ayuda a conservar su barrera protectora y a reducir la sequedad, uno de los principales factores que favorecen el empeoramiento de la dermatitis atópica.

Evitar usar detergentes agresivos, es preferible optar por limpiadores suaves sin jabón o aceites limpiadores que respeten la barrera lipídica de la piel y ayuden a aliviar la sensación de picor. Prescindir de suavizantes y perfumes intensos y elegir prendas de tejidos naturales como algodón.

Humidificar el ambiente cuando sea necesario puede ayudar a contrarrestar la sequedad que provoca la calefacción.

Proteger la piel en la piscina. El uso de cremas barrera puede ayudar a reducir el contacto directo con el agua clorada.

Cuándo consultar un experto

Si, a pesar de mantener una hidratación adecuada, aparecen de forma repentina zonas secas, enrojecidas y con mucho picor, es recomendable consultar con un dermatólogo, especialmente si se trata de un niño. En estos casos, puede ser necesario establecer un tratamiento específico para controlar la inflamación y aliviar los síntomas. “Los brotes de dermatitis atópica provocan en los niños irritabilidad, mal descanso, falta de concentración y pérdida de autoestima, por lo que considero necesario realizar un tratamiento adecuado de los mismos”, concluye la experta.

TAGS DE ESTA NOTICIA