El juez José Luis Calama y la Fiscalía Anticorrupción no se fían de ninguna explicación dada por José Luis Rodríguez Zapatero sobre las joyas incautadas en su despacho. Por eso, Calama ha encargado un nuevo informe a la UDEF para tratar de dilucidar el origen de las joyas. “Pretende datar las joyas algo que llevamos pidiendo desde hace meses”, aseguran las fuentes consultadas por Artículo14.
Entretanto, Zapatero sopesa volver a recurrir la última resolución del juez, que rechazaba las comisiones rogatorias a Arabia Saudí para reclamar el origen de las joyas incautadas en su despacho. Este jueves se cumple el plazo y desde su defensa no descartan presentar un nuevo recurso mientras Calama avanza en sus pesquisas de esta pieza separada.
El último informe de la joyería Yanes cifró el alijo en 1.023.320 euros y puso de manifiesto “la falta de certificaciones y la ausencia de ‘packaging’ de alta joyería”, en el lote de joyas hallado durante el registro del despacho del expresidente.
El informe enviado al juez consideró “incoherente el hecho de que piezas de este valor” no estuvieran “acompañadas de sus estuches originales para su debida conservación y protección, así como que carezcan de la documentación y acreditación de calidad e identidad que normalmente acompañan a joyas ostentosas”. “Cuando se adquieren este tipo de joyas, se hace en joyerías conocidas, con certificaciones, con estuchería y con marcas trazables que identifiquen al fabricante y a la firma comercial”, zanjó el informe pericial de Yanes.
De ahí que Calama pida a la UDEF que investigue “el autor del punzón que figura en las joyas de mas valor” y si es necesario que pida ayuda a la Interpol y la Europol.
El magistrado solicita esta diligencia después de que la joyería Yanes evaluara el alijo de joyas incautadas en el despacho de Zapatero el día de su imputación. En uno de los apartados del informe presentado por la joyería, se reseñaba que “la identidad y procedencia de las joyas de los lotes 1, 2, y 3 son poco trazables teniendo en cuenta la escasa información que desprenden sus marcas o contrastes”.
Si bien, indicaba una marca reflejada en ellas: “La marca o punzón hallado en todas las piezas de los lotes 1, 2, y 3 identifica que la procedencia de todas ellas es la misma. Sin embargo estos contrastes son insuficientes para determinar su origen”. El informe explica que “la normativa de la Comunidad Económica Europea obliga a identificar las joyas con un contraste (ley del metal), un punzón y una marca del fabricante por lo que podrían descartarse con identidad europea”.
Y añadió: “En estas piezas se advierte claramente un punzón rectangular cuyo eje central es una T mayúscula, acompañada por un 18 a su izquierda y una letra K a la derecha. Este detalle lleva a considerar que el fabricante probablemente responda a la inicial T y el 18K se refiere a la ley de su metal. Estas características inducen a descartar determinados países que son bastante exigentes con la normativa de identificación de alta joyería con sus punzones, contrastes y marcas, como son la Comunidad Económica Europea, Estados Unidos y los países árabes”.
Por ello, Yanes sospecha que las joyas podrían tener origen tailandés, indio, chino o turco con una legislación “más permisiva”.
Cabe recordar que Zapatero pidió la recusación de esta joyería. Es decir, que no fuera ella la que realizara el peritaje porque partía de una opinión ya sesgada contada en los medios de comunicación. Pero Calama rechazó de plano la propuesta.
En el documento presentado al juez, Zapatero dijo que el alijo de joyas se trataba de un “obsequio realizado como atención personal” por el Rey Abdullah Bin Abdulaziz Al-Saud, de Arabia Saudí. Se lo entregó en Madrid en la que en ese momento era su vivienda familiar, el Palacio de la Moncloa, “con motivo del viaje oficial realizado a la capital por el monarca saudí los días 18 y 19 de junio de 2007”.
La defensa de Zapatero adjuntaba las dos cartas que había enviado a la Corona en el mes de junio y agosto pidiendo que ratificara con documentación su versión, pero no hubo respuesta por parte de las autoridades saudíes. Tras meses sin contestación, y viendo que el juez Calama le apremiaba a aportar la documentación que considerara necesaria, Zapatero optó por solicitar a la Audiencia Nacional que reclamara a Arabia “por el cauce del instrumento de cooperación jurídica internacional que resulte procedente, la correspondiente confirmación oficial del regalo recibido”.
Eso propició un escrito de la Fiscalía Anticorrupción muy duro en el que rechazó las comisiones rogatorias y no se creyó ni si quiera la entrega de las misivas enviadas por el ex presidente: “Sólo un ejercicio de puro voluntarismo permite dar por válidas siquiera las fechas de tales cartas al carecer de justificación documental de la recepción de las mismas en la Embajada de Madrid”, indicó la fiscal Elena Lorente.
Y apostilló: “Zapatero viene a reconocer que Siendo presidente del Gobierno aceptó unas joyas de muy significativo valor y que no los entregó a Patrimonio del Estado, como sí hizo con otros regalos al finalizar su Presidencia”, destacó. Por eso concluyó la fiscal: “Nos hallaríamos, por tanto, ante un presunto acto de sustracción de caudal público que, sin perjuicio de las cautelas de calificación jurídica de esta fase de instrucción, se insertaría dentro del delito de malversación”.
Calama por el momento no se ha pronunciado sobre esta imputación, pero sí rechazó las comisiones rogatorias siguiendo la voluntad de Anticorrupción. Considera que el ex presidente no tiene ninguna media cautelar interpuesta que le prive de libertad de movimiento y dispone de medios directos para intentar obtener la corroboración del origen del ajuar.
Además, compartió con Anticorrupción el agravante que supone que fue precisamente bajo la presidencia de Zapatero cuando se aprobó el Código de Buen Gobierno en 2005, en el que se estableció expresamente que los obsequios institucionales de especial significación debían incorporarse al patrimonio público.
Por ello, el juez señaló que “esta circunstancia pone de manifiesto el pleno conocimiento por parte del investigado del régimen aplicable a este tipo de bienes y, por tanto, no resulta coherente con la explicación actualmente ofrecida” por el expresidente del Gobierno”, explicó allanando el camino hacia la imputación de un nuevo delito de malversación en la pieza separada que estudia el hallazgo de las joyas y que ya investiga a Zapatero por contrabando y fraude fiscal.

