Óscar Puente se empleó la semana pasada en apuntar al controlador de Atocha que dio una orden “inexplicable” para un accidente “inverosímil” después de que el Gobierno difundiera que se debía a un “error humano”, poco antes de filtrar unos audios parciales y editados, mientras sostenía que no estaba culpando a nadie. Este martes ha iniciado sus declaraciones en la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros sin referirse al trabajador, quizás por las críticas recibidas, y tampoco lo ha hecho en su primera intervención en el Congreso por la tarde. Sólo a partir de las 20 horas volvió a cargar contra el empleado en la Diputación Permanente y lo hizo después de haber señalado un nuevo culpable: la liberalización, lo que han secundado sus socios.
De nuevo el ministro ha dicho que no es cuestión de atacar la liberalización, pero es lo que ha hecho. Ha admitido que es difícilmente reversible jurídicamente y tendría graves consecuencias económicas para España, pero ha repetido mañana y tarde: “No soy fan de la liberalización, nunca he sido defensor, nunca me ha gustado”, y sobre un proceso que precisamente ha realizado el Gobierno de Pedro Sánchez, ha explicado que viene dada de la UE, aunque ha subrayado que él no la ha hecho y no estaba en el Gobierno cuando se implementó.
Cree en lo público
Y ha buscado y encontrado la complicidad de sus socios en este tema, para acabar con el mantra de que cree “en lo público, en la justicia fiscal”, frente a los “señores de la motosierra”, que “además quieren incrementar el gasto en Defensa y que suponga un 5%, que me digan cómo lo van a hacer”.
“No soy fan de la liberalización”, ha insistido, pero “no es un capricho, es una de las consecuencias de pertenecer al club de la UE, lo que tiene unas cosas buenas, otras, no tanto. A mí no me gusta, me gustaría que España lo asumiera con sus medios, de manera más progresiva y cabal. Pero advierto de que no ha parado aquí, la UE amenaza con liberalizar Cercanías, si no se hace, se arriesga un Pilot, un procedimiento sancionador con consecuencias graves para las arcas públicas y la reputación”.
Un mensaje compartido con sus socios que los datos desmienten. Puente ha dicho en Moncloa que la CNMC está ahora “muy callada”, pero su informe Balance de la liberalización del transporte de viajeros por ferrocarril es elocuente: la red española de alta velocidad es de las menos utilizadas de la UE, con 58 trenes rodando por kilómetro de red, cuando en Francia son 96 y en Italia, 248, con el triple de viajeros.
Inversión en mantenimiento
Según las cuentas anuales de Adif Alta Velocidad, auditadas por la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE), en 2019, antes de la liberalización, la entidad contabilizó 336 millones de euros en reparación y conservación de infraestructuras. La liberalización se empezó a preparar en 2018, con José Luis Ábalos de ministro, y entró en vigor en 2021, con Raquel Sánchez. En 2024, último ejercicio analizado, con Puente al mando esa partida ascendió a 469,8 millones de euros.
Es decir, el gasto creció un 39,8% durante esos cinco años menos que el incremento del 46,8% registrado por el tráfico ferroviario. Sin embargo, el gasto en reparación y conservación cayó de 6,60 euros por tren-kilómetro en 2019 a 6,29 euros en 2024, una reducción del 4,7% sin contar el encarecimiento de los precios.
En suma, España invierte unos 45,5 millones de euros por cada 1.000 kilómetros de red ferroviaria, frente a una media europea cercana a los 80 millones. La diferencia también aparece en la distribución de los recursos: de cada 100 euros destinados a la alta velocidad española, unos 84 se emplean en nuevas infraestructuras y 16 en mantenimiento. En Francia, en cambio, alrededor de 34 euros de cada 100 se destinan a conservar y renovar la red.
Tras una legislatura sin Presupuestos, Puente ha asegurado que en 2025 la ejecución es mucho mayor que en 2016. Con este Gobierno los accidentes de trenes han aumentado un 142% y los descarrilamientos, un 214%, en una etapa en la que la recaudación ha alcanzado cotas históricas sin que además se deflacte el IRPF y en plena actuación de los fondos europeos Next Generation.
Ataque al personal
A todo esto, las fuentes consultadas añaden la falta de personal en el Centro de Control de Adif. Estos profesionales gestionan un tramo-longitud de trayecto fijo, no un número de trenes, pero cuando se inauguró la línea circulaban bastantes menos trenes al día que a día de hoy, advierten, y detallan que en Francia tienen bastante más personal de gestión de Circulación. Entre 3 y 5 veces más.
Rafael Escudero, portavoz del Sindicato Ferroviario, ha denunciado que desde hace meses y este mismo martes vienen detectando problemas en esta línea y en Atocha, y que en lugar de estar dos personas, había una, con 22 trenes en marcha.
Para Puente se han “escrito muchas mentiras, un situación dantesca de que no pueden ni ir al baño, y que cobran muy poco”, y ha hablado incluso de “corporativismo mal entendido”.
Como el 11-S o Germanwings
En este punto, ha llegado a comparar el accidente con un atentando terrorista o un asesinato, ya que ha citado el 11S y el accidente de Germanwings en 2015 en el que el piloto estrelló el avión para suicidarse con 150 personas a bordo, de los que ha dicho que no era previsible que ocurrieran. Para acabar sosteniendo, una hora antes de que anunciara su dimisión justo al final de su ultima intervención que cerraba la comparecencia, que se trata en todo caso de una responsabilidad compartida, no achacable a un partido.

