Tras el ataque “limitado y defensivo” lanzado por el Ejército de Estados Unidos sobre objetivos iraníes cercanos al Estrecho de Ormuz este lunes, Donald Trump declaró el martes que un acuerdo definitivo con Teherán “podría ocurrir” muy pronto, dado que el régimen de los ayatolás “quiere un acuerdo lo antes posible”.
En medios norteamericanos, el debate sobre la afectación que tendrán las elecciones de medio mandato sobre la estrategia del presidente estadounidense en Oriente Medio giraba en torno a la posible renovación de la guerra contra Irán. El estancamiento del conflicto, que ha derivado en una “guerra fría” -con la consecuente subida de los precios del petróleo- ha perjudicado los intereses del líder republicano en los meses previos a la campaña electoral.

De hecho, en los días previos a la votación Trump intentó disminuir los efectos que ha tenido la guerra para los intereses de su país. La cercanía de las midterms de este martes con las recientes elecciones en Israel elevaron las alertas ante el presunto interés de Benjamin Netanyahu y el presidente de EE UU de lanzar una nueva campaña militar contra Irán. Voces belicistas en la Casa Blanca, como el senador Ted Cruz, insistieron en que Trump “quiere resolver la amenaza que supone el régimen iraní”.
¿Qué pasará tras las elecciones?
John Bolton, ex asesor de seguridad nacional, declaró al canal Deutsche Welle que una victoria demócrata en el Congreso supondría la toma de control sobre los presupuestos que permiten financiar la guerra contra Irán. “El Congreso puede redirigir esos presupuestos o imponer sanciones al uso de recursos financieros”, apuntó Bolton. No obstante, señaló que el presidente puede vetar la legislación aprobada por el Congreso, lo cual requeriría una mayoría de dos tercios en ambas cámaras para superar el veto.

Desde el Golfo Pérsico, los países árabes aliados de Washington temen que si Trump renueva los ataques sobre Irán, serán quienes paguen el precio más alto, como ya ocurrió en la última guerra iniciada el 28 de febrero. Además, temen que el régimen iraní, reforzado por su estrategia de guerra resiliente, podría impactar objetivos militares estadounidenses, infraestructuras civiles o instalaciones petroleras con mayor intensidad.
Según el New York Times, militares estadounidenses e israelíes han elaborado una lista ampliada de objetivos para atacar, que incluye infraestructura energética y otros puntos vitales para la economía iraní. Irán ha advertido que responderá con contundencia, tomando como blanco infraestructuras críticas y cables de comunicación submarinos en la región. Países del Golfo Pérsico todavía trabajan para reparar infraestructuras y sistemas de radares dañados en la última guerra, así como en el refuerzo de sus defensas antiaéreas.

Los últimos días han estado marcados por una intensa actividad diplomática y llamamientos a la desescalada por parte de los aliados árabes más cercanos al presidente Trump. Entre ellos, Arabia Saudí, que la semana pasada envió a su ministro de Defensa a Irán para insistir en la vía pacífica. Por su parte, Qatar ha encabezado los esfuerzos para lograr un acuerdo entre diplomáticos iraníes y estadounidenses.
El pronóstico de Bolton es que Trump solo decidirá si lanzar el ataque sobre Irán tras el recuento electoral. “No puedo predecir qué hará el presidente de Estados Unidos, ni siquiera él conoce su decisión final en este momento”, agregó el ex asesor de seguridad nacional. Si bien Trump insiste en que la ofensiva militar se lanzó para evitar que el régimen iraní obtenga armamento nuclear, expertos insisten en que solo un cambio de régimen en Teherán es la única solución de garantía para evitar un Irán nuclear.
Irán da consejos ante un ataque nuclear
Mientras tanto, la televisión estatal iraní difundió instrucciones de defensa civil que explican cómo debe reaccionar la población ante una explosión nuclear y la lluvia radiactiva, tras difundirse rumores sobre una posible opción nuclear por parte de Estados Unidos contra Irán. Esta tesis se basa en afirmaciones del polémico comentarista norteamericano Tucker Carlson, quien sostiene que Donald Trump está siendo presionado para que considere el uso de un arma nuclear contra el complejo nuclear iraní de Pickax, una instalación profundamente enterrada cerca de Natanz.

Si bien Trump insistió en que evitaría un gran ataque ante de las Midterms, todos los escenarios están abiertos. Donald Blome, subsecretario de Estado de Estados Unidos para Asuntos del Cercano Oriente, señaló que los canales diplomáticos entre Estados Unidos e Irán siguen activos, pero que Estados Unidos estaba “preparado para tomar otro rumbo”.
Antes de que Estados Unidos e Israel iniciaran la guerra a finales de febrero, alrededor del 20 % del petróleo mundial transitaba por el Estrecho de Ormuz. Desde entonces, Irán ha reducido drásticamente sus exportaciones de energía a través de este punto estratégico, utilizándolo como medida de presión. El régimen iraní estimaba que una derrota republicana aumentaría la presión sobre Trump para poner fin a la guerra. Sin embargo, Trump seguirá siendo quien tome las decisiones clave en materia de política exterior, y es poco probable que la presión del Congreso desempeñe un papel determinante.

