EE UU

Kamala Harris utiliza las ‘midterms’ para medir sus fuerzas de cara a 2028

La exvicepresidenta reactiva su presencia en la campaña demócrata sin despejar si volverá a aspirar a la Casa Blanca

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La exvicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris

Kamala Harris vuelve a hacer campaña. Este miércoles, 21 de octubre, la ex vicepresidenta estuvo en Las Vegas participando en un encuentro con miembros del sindicato Culinary Workers Local 226 y apoyar a Aaron Ford, candidato demócrata a gobernador de Nevada. La cita, prevista para el mediodía en la sede del sindicato, forma parte de la ofensiva electoral de Harris que viajará por varios Estados durante las dos últimas semanas de campaña antes de las elecciones legislativas del 3 de noviembre. El encuentro sindical no está abierto al público, pero la organización ha anunciado que ofrecerá una retransmisión en Facebook.

Nevada es una parada significativa. Además de ser un Estado disputado entre demócratas y republicanos, ocupa un lugar destacado en el calendario de las próximas primarias presidenciales demócratas. Harris no anuncia su candidatura pero sus movimientos se interpretan como un aperitivo antes de poner en marcha el motor del 2028. Cada aparición de Harris le permite recuperar contacto con los votantes, reforzar relaciones con los dirigentes del partido y comprobar hasta dónde llega su capacidad de convocatoria después de la dolorosa derrota frente a Donald Trump en noviembre de 2024.

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Kamala Harris durante un acto de campaña en Las Vegas en 2024

La ex vicepresidenta ha insistido en que su prioridad inmediata son las elecciones de medio mandato. “El 28 no importa si no hacemos bien el 26”, ha resumido al explicar por qué los demócratas deben concentrarse en las urnas de noviembre antes de discutir quién debería encabezar la candidatura presidencial. En una entrevista con el actor Keke Palmer en el podcast Baby, This Is Keke Palmer, Harris aseguró que no ha decidido si se presentará de nuevo y prometió comunicarlo cuando tome una decisión.

Tanta ambigüedad le permite mantener abiertas sus opciones sin asumir todavía las obligaciones de una aspirante oficial. También evita que el debate sobre su futuro eclipse el objetivo inmediato de los demócratas. Ahora mismo se trata de recuperar terreno en el Congreso y disputar los cargos estatales que están en juego. Su oficina ha programado actos en Nevada, Misisipi, Nuevo Hampshire, Wisconsin y Georgia, además de una participación virtual relacionada con la campaña en Florida. El recorrido combina Estados competitivos con otros que tendrán importancia en la selección del candidato presidencial demócrata de 2028.

Harris se convirtió en 2020 en la primera mujer, la primera persona negra y la primera persona de ascendencia surasiática en ocupar la vicepresidencia. Cuatro años después, sustituyó a Joe Biden como candidata presidencial demócrata cuando éste renunció a buscar la reelección. La decisión fue tardía y ella tuvo apenas unos meses para construir una campaña nacional que terminó con su derrota frente a Trump.

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La exvicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris , y su marido, Doug Emhoff

Esa experiencia constituye al mismo tiempo su principal activo y su mayor dificultad. Harris conserva un reconocimiento nacional que pocos políticos pueden igualar, pero tendrá que convencer a los votantes demócratas de que una nueva candidatura ofrecería algo distinto de lo que presentó en 2024. En el partido hay dirigentes que consideran que ha llegado el momento de pasar página. Otros, entre ellos figuras influyentes del entorno demócrata, sostienen que no debería descartarse antes de que decida si quiere competir.

La exvicepresidenta también tiene una relación particular con el electorado negro, en particular con las mujeres negras que contribuyeron a consolidar su posición dentro del partido. En una conversación con Palmer, reconoció que algunos demócratas dan por hecho que los votantes negros acudirán a las urnas sin prestar suficiente atención a sus necesidades y demandas. La observación apunta al desafío de los demócratas de mantener una coalición electoral diversa sin tratar a sus distintos grupos como apoyos garantizados.

Su calendario de campaña incluye el respaldo a candidatos que podrían hacer historia. En Nevada, Ford aspira a convertirse en el primer gobernador negro del Estado. El jueves, Harris viajará a Misisipi para apoyar a Scott Colom, candidato demócrata al Senado que podría ser el primer senador negro del Estado desde el periodo posterior a la Guerra Civil. En Nuevo Hampshire participará en actos con el candidato al Senado Chris Pappas y abordará la atención reproductiva y el derecho al aborto, una cuestión que ha defendido desde la vicepresidencia.

La entonces candidata a presidenta Kamala Harris en reciente acto de campaña

Algunos candidatos demócratas que compiten en territorios difíciles han preferido mantener distancia con Harris, por temor a que su asociación con la Administración Biden y la derrota presidencial perjudique sus posibilidades. Para otros, su presencia aporta experiencia y acceso a redes de recaudación de fondos. Su actividad electoral servirá, por tanto, para medir su popularidad personal y cuánto espacio conserva dentro de un partido que todavía no ha encontrado una figura capaz de reunir todas sus sensibilidades.

El tablero californiano

Harris no es la única figura de California que utiliza las elecciones de medio mandato para preparar el futuro. Gavin Newsom, gobernador del Estado, y Ro Khanna, congresista por un distrito de Silicon Valley, también han intensificado sus desplazamientos y su apoyo a candidatos demócratas. Ninguno ha anunciado una candidatura presidencial, pero los tres están construyendo perfiles nacionales y ensayando distintas respuestas al trumpismo. El San Francisco Chronicle ha descrito esta competición como una pugna anticipada entre los principales aspirantes californianos para 2028.

Newsom ha viajado a Carolina del Sur y Nuevo Hampshire para respaldar a candidatos demócratas. Los desplazamientos le permiten ayudar a su partido en Estados competitivos y establecer relaciones en lugares que serán importantes en las próximas primarias presidenciales. También ha recaudado fondos para las elecciones legislativas y ha convertido su enfrentamiento con Trump en uno de los ejes de su proyección nacional.

California
El gobernador de California, Gavin Newsom

Su perfil combina una defensa de las políticas económicas favorables a la actividad empresarial con un discurso sobre el coste de la vida y las dificultades de las familias. Esa posición lo distingue de Khanna, que busca atraer a los votantes progresistas con propuestas de mayor alcance redistributivo. Newsom ha afirmado que no se presentaría a la presidencia si Harris decide hacerlo, una declaración que refleja tanto la proximidad entre sus bases electorales como la dificultad de competir por una parte del mismo electorado.

Khanna, por su parte, ha buscado una alianza con Bernie Sanders y ha defendido una propuesta de impuesto sobre el patrimonio de los multimillonarios en California. Su crítica a Newsom se centra en la relación del gobernador con los grandes intereses empresariales y tecnológicos. “Gavin y yo representamos exactamente los polos opuestos de hacia dónde creemos que debe dirigirse el Partido Demócrata”, ha afirmado. El congresista intenta convertir la desigualdad económica en el centro de una discusión que, a su juicio, no puede limitarse a la oposición a Trump.

Los tres comparten el objetivo de ayudar a los demócratas a obtener buenos resultados en noviembre. Pero sus campañas también les permiten tantear apoyos, y construir redes de donantes antes de que comience la competición presidencial. Harris parte con ventaja por que mantiene una base electoral consolidada; Newsom dispone de la experiencia de gobierno y una estrategia de confrontación con Trump; Khanna aspira a representar una alternativa más progresista.

La cuestión para Harris es si puede transformar el recuerdo de su trayectoria en una nueva oportunidad política. Su presencia en Nevada demuestra que no se ha retirado de la escena nacional. Antes de decidir si vuelve a pedir el voto para ella, quiere contribuir a que los demócratas ganen el 3 de noviembre. En esa campaña, que oficialmente mira al Congreso y a los gobiernos estatales, también se está escribiendo el primer capítulo de la próxima carrera por la Casa Blanca.