Angelina apenas había cumplido su primer año de vida. Nació en agosto de 2025 y su madre, Inna Mariukhna, llevaba años soñando con tener una hija. El pasado domingo, ambas se encontraban en un parque de Nova Vodolaha, una localidad de la región ucraniana de Járkov, cuando un dron ruso impactó en una zona frecuentada por familias y niños. La pequeña murió en su carrito. Su madre, de 28 años, resultó gravemente herida y falleció posteriormente en el hospital.
Las imágenes posteriores al bombardeo muestran a la niña todavía sujeta a su cochecito, vestida con un mono granate con pequeñas orejas de oso y unos zapatos de color melocotón. Angelina se ha convertido en uno de los rostros más desgarradores de una guerra que continúa cobrándose vidas civiles, precisamente cuando Rusia, Ucrania y Estados Unidos vuelven a plantear la posibilidad de alcanzar un acuerdo de paz.
El ataque del 19 de octubre dejó seis fallecidos, entre ellos dos menores de edad. Además de Angelina, perdió la vida Arina Koval, una niña de 11 años. Los balances difundidos por las autoridades ucranianas también contabilizaron hasta quince heridos, incluidos siete niños. El municipio declaró el 20 de octubre jornada de luto.
A horrific Russian strike in the Kharkiv region. A “shahed” struck people directly – in a park near an ordinary café. Pure atrocity. Six people were killed, including children. A little girl was killed in a stroller – her name was Angelina, she was just over a year old, born in… pic.twitter.com/dCAF1TjfGj
— Volodymyr Zelenskyy / Володимир Зеленський (@ZelenskyyUa) October 19, 2026
Una madre que dedicó su vida a los niños
Inna trabajaba como profesora de primaria en la escuela número 1 de Nova Vodolaha. Sus compañeros la recuerdan como una mujer comprometida con sus alumnos, cercana y especialmente dedicada a la infancia. Su trabajo y su vida familiar giraban alrededor de los más pequeños.
Una amiga explicó a The Telegraph que Inna impartía clases particulares, ayudaba a preparar a los niños para comenzar el colegio y también había trabajado organizando actividades infantiles. La describió como una persona alegre, espontánea y llena de energía.
Angelina nació un día antes del cumpleaños de su madre, para Inna era su mayor regalo. En agosto, durante la celebración del primer cumpleaños de la pequeña, preparó un vídeo en el que relataba cuánto había esperado su llegada.
“Había soñado con este día durante mucho tiempo”, decía Inna en aquella grabación, según recoge el periódico británico. Apenas dos meses después, madre e hija murieron en el mismo ataque.

Entre las víctimas también se encontraba Yulia Spichak, de 34 años. Había dejado a su hijo de diez años en una clase de inglés y se había detenido a tomar un café. Su hermana Alina contó a The Telegraph que una fotografía permitió reconstruir sus últimos instantes antes de la explosión.
La guerra continúa mientras se negocia la paz
La muerte de Angelina ha coincidido con un nuevo intento diplomático para detener la invasión rusa. Este miércoles, el Kremlin anunció su disposición a recuperar las conversaciones trilaterales con Ucrania y Estados Unidos alrededor del 10 de noviembre, después de una reunión entre Vladímir Putin y el enviado estadounidense Steve Witkoff.
Por su parte, Volodímir Zelenski abrió la puerta a un alto el fuego basado inicialmente en mantener las posiciones actuales de ambos ejércitos. Sin embargo, insistió en que cualquier solución deberá incluir garantías internacionales que impidan una nueva ofensiva rusa.
Mientras los dirigentes discuten las condiciones de una posible tregua, los bombardeos siguen alcanzando espacios civiles. Naciones Unidas ha advertido de que las primeras semanas de octubre estuvieron entre los periodos más mortíferos para la población ucraniana de los últimos años.

Zelenski condenó el bombardeo de Nova Vodolaha y reclamó mantener las sanciones contra Moscú mientras continúen los ataques. “Ucrania quiere la paz”, insistió, al tiempo que pidió reforzar las defensas antiaéreas.

