Invasión rusa

Ucrania vuelve al colegio entre refugios y millones de libros destruidos por Rusia

Tres millones de niños ucranianos comienzan el curso entre refugios antiaéreos y clases a distancia, mientras los ataques rusos han destruido millones de libros, incluidos más de 1,2 millones de manuales escolares

Boryspil (Ukraine), 01/09/2026.- Local children react at the site of a Russian missile strike on a residential area in the city of Boryspil near Kyiv, Ukraine, 01 September 2026, amid the Russian invasion. At least 12 people died, and more than 17 others were injured, including five children, in an overnight Russian combined attack by drones and missiles of different types on Kyiv and the region, according to the Ukrainian State Emergency Service (SES). (Rusia, Ucrania, Kiev) EFE/EPA/SERGEY DOLZHENKO
Niños de la zona reaccionan en el lugar donde un misil ruso atacó una zona residencial en la ciudad de Boryspil, cerca de Kiev.
EFE

El curso escolar comienza este 1 de septiembre en Ucrania con una rutina que hace cuatro años habría resultado difícil de imaginar. Un colegio ya no necesita únicamente aulas, profesores y libros, también necesita un refugio. Más de 25.000 centros educativos arrancan el nuevo año académico condicionados por la amenaza de los ataques rusos y con dificultades añadidas. Parte de los libros que debían llegar a los estudiantes ha quedado reducida a cenizas durante los bombardeos de este verano.

Alrededor de tres millones de niños estudiarán durante el curso 2026-2027, entre ellos unos 240.000 alumnos que comienzan primero de primaria. Aproximadamente 2,2 millones podrán acudir presencialmente a clase, mientras entre 700.000 y 800.000 combinarán la enseñanza presencial y a distancia. Otros 200.000 menores residentes en zonas próximas al frente tendrán que seguir las clases de forma completamente remota.

La seguridad determina ahora hasta la organización del primer día. Las autoridades educativas han pedido evitar las tradicionales concentraciones multitudinarias del 1 de septiembre en las zonas amenazadas por los ataques. El 82% de los niños de escuelas y guarderías dispone actualmente de algún tipo de refugio, una proporción que el Gobierno pretende elevar al 87% después de las obras previstas para este año.

La adaptación alcanza incluso a los más pequeños. Kiev ha destinado 6.000 millones de grivnas a mejorar la seguridad de los centros educativos, de los cuales 1.000 millones servirán para construir guarderías subterráneas. Una de ellas funciona ya en la región de Járkov.

Boryspil (Ukraine), 01/09/2026.- Children's toys lay at the site of a Russian missile strike on a residential area in the city of Boryspil near Kyiv, Ukraine, 01 September 2026, amid the Russian invasion. At least 12 people died, and more than 17 others were injured, including five children, in an overnight Russian combined attack by drones and missiles of different types on Kyiv and the region, according to the Ukrainian State Emergency Service (SES). (Rusia, Ucrania, Kiev) EFE/EPA/SERGEY DOLZHENKO
Juguetes infantiles yacen en el lugar donde un misil ruso atacó una zona residencial en la ciudad de Boryspil, cerca de Kyiv, Ucrania, el 1 de septiembre de 2026, en medio de la invasión rusa.
EFE

Los libros que no llegaron a septiembre

Pero los refugios no son el único recordatorio de la guerra. Durante los meses previos al inicio de curso, los ataques rusos han golpeado repetidamente imprentas, almacenes, editoriales, librerías y bibliotecas ucranianas. Solo durante julio y agosto fueron destruidos millones de ejemplares, una pérdida que la industria editorial sitúa en torno a un tercio de la producción anual del país.

Uno de los golpes más graves ocurrió el 1 de agosto en Járkov. Dos drones alcanzaron el principal centro logístico de Ranok, una de las mayores editoriales de literatura infantil y educativa de Ucrania. El incendio arrasó unos 10.000 metros cuadrados y destruyó alrededor de ocho millones de libros. Entre ellos había cientos de miles de manuales escolares preparados para ser distribuidos antes del comienzo de las clases.

En julio, otro ataque había destruido unos 800.000 ejemplares de BookChef. En mayo de 2024, un bombardeo contra la imprenta Faktor-Druk, también en Járkov, mató a siete trabajadores. Desde el comienzo de la invasión a gran escala, además, 228 bibliotecas han sido destruidas y otras 678 han sufrido daños, según datos del Ministerio de Cultura ucraniano.

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Las familias con niños pasan días sin calefacción ni electricidad en Kyiv
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Las consecuencias han llegado directamente a las aulas. El Ministerio de Educación calcula que más de 1,2 millones de nuevos libros de texto fueron destruidos poco antes de comenzar este curso, aproximadamente el 9% del material previsto. En determinadas asignaturas llegó a perderse toda la tirada preparada para 2026-2027, según explicó Serhiy Babak, presidente de la comisión parlamentaria de Educación.

El director de Ranok, Viktor Kruhlov, sostiene que existe una intención detrás de estos ataques. “Es una estrategia deliberada para socavar la cultura y la identidad ucranianas”, afirmó después de la destrucción de su almacén.

Así, mientras Ucrania construye aulas bajo tierra para proteger a sus alumnos, también tiene que volver a imprimir los libros con los que esos niños debían empezar septiembre. La guerra entra de nuevo en los colegios, no solo cuando suenan las alarmas antiaéreas, sino también en los pupitres que comienzan el curso sin todos los libros.

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