La democracia se ejecuta en decisiones individuales. En una jornada electoral marcada por la incertidumbre sobre el futuro político de Estados Unidos, los votantes llegan a las urnas con preocupaciones muy concretas y la responsabilidad de participar en un sistema que consideran fundamental, incluso cuando ningún candidato representa sus ideas.
En Los Ángeles, donde la movilización electoral convive con la diversidad de una de las mayores áreas metropolitanas del país, el mensaje de algunos votantes apunta a una misma dirección: quedarse en casa no es una opción. Para Risa Bramon, acudir a las urnas es una obligación ciudadana que está por encima de las simpatías políticas. “Si quieres tener voz, tienes que votar. Aunque no estés completamente de acuerdo con un candidato, no votar también es votar. Es tu responsabilidad como ciudadano participar, incluso cuando la elección no sea perfecta. Es un sistema que funciona”, explica a Artículo14.
Bramon recuerda que millones de estadounidenses renunciaron a ejercer su derecho al voto en las elecciones de 2024. Su llamamiento es resolutivo. “Educarse, votar, tener voz y participar en la democracia”, resume.

La facilidad del proceso también forma parte de la experiencia electoral. Gracie Garcia, una joven votante que decidió adelantar su participación, destaca precisamente la sencillez del procedimiento y el entusiasmo de quienes trabajan en los centros electorales. “Voté anticipadamente y fue fácil y directo. Había mucha comodidad y entusiasmo entre los voluntarios”, cuenta. Para ella, la importancia de la jornada está ligada a una idea de cambio: “Es importante cambiar las cosas”.
El voto anticipado ha registrado una participación elevada en numerosos Estados y ha vuelto a situar en primer plano a los electores jóvenes, latinos y afroamericanos. Más de 57 millones de estadounidenses habían depositado ya su papeleta antes del cierre de la campaña, según los datos disponibles el lunes. La cifra refleja una movilización considerable, aunque no permite anticipar por sí sola el resultado.

La preocupación por la presidencia de Donald Trump aparece también en los testimonios recogidos fuera de California. Gavin Gamboa, votante de Michigan, asegura que el presidente estuvo muy presente en su decisión. “Sus políticas son un desastre. Estoy pagando más impuestos, más por mi seguro médico, más por la gasolina y más por la comida”, afirma Gamboa. Su conclusión es también una petición a los representantes políticos: “Necesitamos más miembros del Congreso que se enfrenten a Trump”.
Ese malestar económico y político atraviesa una campaña muy disputada con estados claves en empate técnico según las encuestas. Los republicanos afrontan el riesgo de un voto de castigo mientras que los demócratas aspiran a recuperar terreno en el Congreso. La magnitud de su avance determinará si pueden conquistar la Cámara de Representantes y, tal vez, el Senado.
En Los Ángeles, las razones para votar pueden ser distintas al de un votante de Michigan o de Alaska, pero las voces de estos electores coinciden en que la democracia exige algo más que expresar descontento. Exige acudir a las urnas en unas elecciones de medio tiempo que son un plebiscito para Donald Trump.
