“En este momento, en lo que estoy pensando es en esclarecer esto y en tratar de resolverlo, no estoy pensando en mí“, respondió Óscar Puente este miércoles en Urda, (Toledo), horas después del choque entre un AVE de Renfe y un Iryo que, de momento, ya deja 68 muertos. El ministro compareció con un tono muy distinto al de casi todas sus intervenciones públicas. “Mi estado emocional es irrelevante, lo importante es el estado emocional de las familias”. Es el segundo accidente de alta velocidad en menos de diez meses en la línea Madrid-Sevilla, después del de Adamuz, y el propio Pedro Sánchez ha admitido que “no es asumible para un país como España sufrir dos accidentes ferroviarios de alta velocidad en un mismo año”.
Puente atribuyó el siniestro a una decisión “inexplicable” del centro de control de Adif, que autorizó al AVE a reanudar la marcha con un tren parado delante y una señal en rojo tras la caída del sistema de seguridad LZB, una versión que traslada el foco a una empresa pública dependiente de su propio ministerio y que, con la investigación todavía en una fase muy embrionaria, no cierra el debate político, donde ya surgen voces (fuera y dentro del Gobierno) que esperan que asuma responsabilidades políticas.

Del Ayuntamiento al Congreso
Concejal de Valladolid desde 2007 y alcalde entre 2015 y 2023, Puente cultivó desde el Ayuntamiento un estilo de confrontación directa que ya en 2018 llevó a Albert Rivera a pedir su dimisión por lo que calificó de “ataques clasistas y machistas” a una concejal de Ciudadanos, y que no abandonó cuando en 2023 perdió la alcaldía, pese a haber ganado las elecciones, por un pacto entre PP y Vox.
El salto a la política nacional llegó en septiembre de ese mismo año, cuando Sánchez, en funciones, eludió responder a Feijóo en su investidura fallida y delegó la réplica en el diputado Puente, que contestó con un discurso bronco y lleno de ironía mientras la bancada del PP gritaba “cobarde” al presidente y el líder popular calificaba de “lamentable” que no hubiera sido él quien respondiera.
El ministro de las redes
Desde que llegó a Transportes, en noviembre de 2023, convirtió su cuenta de X en el principal altavoz de la confrontación del Gobierno con la oposición y con parte de la prensa, un terreno en el que él mismo ha reconocido ser “agresivo” porque, si no, pasa “desapercibido”. Convertido en el brazo armado del Ejecutivo en redes sociales, su perfil ha sido uno de los más polémicos en los últimos tiempos, y la tragedia ferroviaria de Urda le sitúa en el punto de mira pese a las rumores que le situaban como un posible sucesor de Sánchez.
Aunque su nombre ha aparecido ligado al relevo desde hace tiempo, desde hace días Puente aleja la posibilidad y el accidente de Toledo ya ha hecho que surjan algunas voces críticas dentro del partido que le piden que, tras dar las explicaciones oportunas, dimita por responsabilidad política. Con el accidente de Urda ese relevo se complica y así lo admiten desde dentro del partido, que confirman a este periódico que, aunque hoy no toca, el futuro del ministro está en cuestión. “Ahora mismo no debería dimitir, pero en unos días sí”.

Dos accidentes en diez meses
En Adamuz murieron 46 personas y Puente, tras calificar lo ocurrido de “tremendamente extraño”, aseguró dos días después que “si hay algo cercano a la infalibilidad” es la alta velocidad española. A finales de ese mes el PP, Vox, UPN y Junts le exigieron la dimisión, él respondió en el Senado que al PP le incomoda que cumpla su labor y en el entorno de Sánchez la consigna fue un cierre de filas a favor del ministro y su gestión.
Ahora la situación es otra, porque Puente es además uno de los miembros del equipo de campaña de Moncloa, junto a Óscar López y Félix Bolaños, para unas elecciones que se celebran el 29 de noviembre, y porque el accidente de Urda ocurre sobre la misma línea sur y con el mismo ministro al frente.

