Hoy hace casi dos años desde que no publico, dos años desde que casi me matan y mi vida cambió. Ocurrió aquello en lo que nadie piensa que te pueda pasar ni a ti ni a nadie conocido… y a mí, desgraciadamente, me sucedió. El pasado 10 de diciembre de 2024 me atropellaron en un paso de peatones sin semáforo. Todos mis familiares, amigos y compañeros de Artículo14 dejaron de saber de mí al mediodía y es que no pude decir nada porque al poco de venir la ambulancia, los médicos me indujeron el coma.
Todo esto sucedió en Villaverde, en Madrid, cuando volvía a casa de sacar a mi perro, Kurro. Y todavía hoy, pese a que es uno de los pasos de peatones más cercanos a mi casa, me sigue dando miedo cuando lo veo; además, sigue sin tener resalto ni semáforo. Cosa que ocurre en toda la zona porque vayas para adelante, para atrás o para las calles de al lado donde hay más de cuarenta pasos de peatones ninguno de ellos tiene ni un semáforo. Cosa que a día de hoy sigo sin entender. Además, aunque lo pedí ya el año pasado, tampoco lo pusieron. Y la velocidad también es un problema. Son calles en las que todavía hoy es común ver a coches pasar a una velocidad de 70-80 kilómetros por hora cuando es una zona residencial en la que tendrían que ir a 20-30 km/h. Y precisamente fue este el problema que ocurrió en mi caso empujándome once metros en la carretera tras chocar contra el parabrisas de su coche.
Cuando todo esto ocurrió, unos vecinos que pasaban por la zona lo vieron y pudieron coger a mi perro. Observaron la chapa que llevaba en su arnés, llamaron a mi pareja y le contaron lo que había pasado y cómo estaba yo. Y a Kurro afortunadamente no le sucedió nada. Motivo por el que hoy también estoy feliz porque no me hubiera perdonado que hubieran matado a mi perro mientras cruzábamos correctamente. Hoy, por motivos como ese, aún puedo sonreír, reírme e intentar ser feliz por estar viva, por no haber muerto o haberme quedado sin hablar o sin andar como el Hospital 12 de Octubre pensaba que podía pasar. Pero no ha sido fácil. Estos dos años no han sido sencillos. Y es que tanto psicológicamente como físicamente aún quedan muchas cosas que no sé ni si se llegarán a solucionar.
Durante este tiempo hubo mucha prueba médica, operaciones, resonancias, radiografías… y de la mayoría de ellas sacan secuelas, fallos y puntos negativos de lo que me quedará de por vida… De mis rodillas desde el principio no he estado bien y de mis palabras, tampoco. Pero vamos por partes. He tenido cinco operaciones en la cabeza y en una de ellas me tuvieron que extirpar una parte del cerebro y esto ocasionó que cuando desperté del coma no hablaba. Me costó meses poner a funcionar el otro lado del cerebro que, por lo general, no solemos utilizar, y así conseguir tener una conversación entera. Y en cuanto a las rodillas, al principio no andaba, y esto mejoró con otras dos operaciones. Esto fue un momento complicado y duro para todas las personas que me rodean… Por esto, recuerdan los dos primeros meses como un auténtico calvario, pero hoy celebran que esté viva y pueda seguir disfrutando de mi vida.
Psicológicamente también me afecta haber perdido muchos recuerdos de años anteriores y me acuerdo de poco de todo lo que pasó el año pasado. Sé que el dormir en el hospital sola no era fácil pero no quedaba otra. Recuerdo cómo me despertaba con mi madre ya allí por la mañana y me daba de desayunar, mi padre que venía al mediodía con una comida y cena rica que había cocinado antes para llevarme y mi pareja que iba a visitarme todas las tardes y se quedaba conmigo hasta que yo me dormía y entonces se marchaba. También recuerdo las visitas cada poco tiempo de mis abuelos, mi hermano, tíos, primos, amigos, suegros y compañeros de Artículo14. Durante ese tiempo mis padres se despidieron de Asturias y se mudaron a Madrid para estar conmigo día a día. Y luego esta situación quizás se complicó cuando me dieron el alta en el Hospital 12 de Octubre para pasar al hospital privado Los Madroños, en Brunete, donde hacía rehabilitación todos los días. Momento en el que recibía a menos gente por la lejanía del hospital de Madrid capital, pero era un hospital en el que realizaba actividades que me vinieron mejor para seguir aprendiendo a hablar y a moverme con los dolores que tenía. Y fue aquí donde me operaron de la rodilla.
Pero me siento afortunada porque he mejorado mucho en ambos campos, pues ya puedo mantener una buena conversación y ya no necesito que me lleven en silla de ruedas. Y aunque he mejorado en estas facetas, es cierto que a día de hoy no se parecen a lo que eran en el pasado. Pues por ejemplo no aguanto mucho tiempo seguido de pie y a veces ni hablo ni escribo adecuadamente. Mezclo palabras y expreso lo contrario a lo que quería decir. Pero esta es mi manera de vivir o quizás, sobrevivir. Y hoy, orgullosa pero con miedo a que no me salga todo como antes, entro por la puerta de Artículo14, doy gracias a todos mis familiares, amigos y compañeros por haber estado preocupados y presentes en mi recuperación, y pienso que pronto volveré a publicar. ¡Nos leemos!

