Óscar Puente aguardó hasta el último minuto para desvelar la incógnita; su sorpresiva dimisión tras el gravísimo accidente ferroviario de Urda (Toledo). Fuentes de Moncloa confirmaron en la noche del martes las palabras del todavía ministro de Transportes, a su salida de la Diputación Permanente del Congreso de los Diputados.
Esto es, que avisó a Pedro Sánchez, que lo ha sostenido hasta ahora, escasos minutos antes de desvelar sus intenciones, a través de un mensaje telefónico. Y después de comparecer durante casi cuatro horas ante los grupos parlamentarios -también sus socios de coalición y sus aliados- que exigían su inmediata salida.
El ministro expuso sus argumentos, pero se vio prácticamente solo. Afirma que había tomado la decisión el miércoles, minutos después del siniestro. Su entorno siempre rechazó este escenario.
“Un ministro de Transportes de un país como España no puede continuar en su cargo con dos accidentes de esta gravedad en menos de un año”, justificó. Por “responsabilidad política, coherencia y empatía”.
Horas antes, en Moncloa rechazaban de plano su salida del Ejecutivo, después de seis días soportando la presión de sus socios de Gobierno y de sus aliados parlamentarios. “El ministro no va a dimitir, al ministro no lo vamos a cesar”; “No va a ocurrir”. Él mismo había asegurado lo propio en sus tres comparecencias anteriores.
Había logrado ganar tiempo. Hasta el martes. Incluso algunos integrantes del Consejo de Ministros con carnet socialista dudaban de su continuidad ya el miércoles pasado. Y dirigentes del PSOE anticiparon a Artículo14 que su futuro sólo podría aclararse tras la comparecencia ante la Cámara Baja: “Lo veremos el martes”.

“No había salida. Ha hecho lo correcto”
Las dos alas del Gobierno, la socialista y la de Sumar, se dividen en privado entre quienes venden sin escatimar en adjetivos las virtudes de esta decisión, y quienes creen que era la única opción que podía afrontar. “No había salida. Ha hecho lo correcto”, aseguran fuentes del socio minoritario de la coalición.
En las filas del socio mayoritario, por su parte, todo son alabanzas: “Ha sido un excelente ministro, con una capacidad de explicación excelente, que hoy ha hecho un último gran servicio a nuestra organización. Lo echaremos de menos”, bendice un ministro.
Es la línea marcada por el propio Sánchez, que bendijo que haya “dado la cara”, aportado “soluciones” -las medidas aprobadas por el Consejo de Ministros durante la mañana-, “y después” haya dado “un paso al lado”.

“Por dignidad. Por voluntad propia. Por respeto a las víctimas y al proyecto progresista. Políticos como él dignifican a nuestro país y nos demuestran que no todos somos iguales. Mientras unos solo dan lecciones, otros lo dan todo”, esgrimió el presidente del Gobierno en su perfil en la red social X. Según el entorno de Puente, Sánchez le había transmitido que sería injusto que abandonase el cargo.
Fuentes del Ejecutivo le agradecieron después “su integridad y su altura de Estado”, y se comprometieron “a seguir trabajando para restablecer la confianza en nuestra alta velocidad”.
Hasta poco antes de que tirara la toalla, en público, ningún interlocutor del Gobierno o del partido quería contemplar su salida. Fuera de cámara, sin embargo, dirigentes socialistas que apostaban por permitirle aportar su diagnóstico y sus argumentos, habían anticipado este escenario.
“Accidentes de este calibre exigen responsabilidades”, sostuvo hace escasos días un veterano líder territorial. El martes, antes de que Puente desvelase sus cartas, el mismo interlocutor apuntaba en la misma dirección. “Los argumentos son muy buenos, pero esto va de estado de ánimo y de cómo perciben los ciudadanos su continuidad. Creo que ni convence ni lo aceptan. ¿Es injusto? Sí. ¿Sobran argumentos? Sí. ¿La gente lo entiende? No”, zanjó.

Puente, “afectado” ante el Consejo de Ministros
El ministro no anticipó sus intenciones a sus compañeros en el Consejo de Ministros, durante la mañana. Uno de ellos sí apreció que Puente se mostraba “afectado”. Intuyó que quería “dar la cara antes de irse”, llevando “una propuesta para tratar de reparar algo”.
El problema, afirma el interlocutor consultado, es que es “muy difícil reparar algo” en esta situación. El ministro ha anunciado su dimisión a menos de 48 horas de que Sánchez comparezca en rueda de prensa, durante la XXX Cumbre Hispanoamericana, en Madrid. Y sólo tres días antes de que el presidente y candidato socialista vuelva a protagonizar un mitin de campaña.
Sánchez tiene previsto viajar el viernes a la Comunidad Valenciana, donde a todas luces evidenciará las diferencias entre la actuación de Puente y la de Carlos Mazón, president durante la dana de hace dos años. La comparación con Mazón ha sido habitual en estos seis días tras el accidente, y tanto el PSOE como sus aliados han enfatizado que el ministro sí “ha dado la cara”. Una forma de contraponer su modelo al del PP, y de intentar aprovechar un ángulo de una crisis que les ha superado. Hasta el punto de obligarles a modificar su estrategia de campaña.

