Longevidad

Las españolas quieren vivir más, pero no envejecer: el miedo del 69% de las mujeres

La inquietud mayor es la posibilidad de perder autonomía y necesitar cuidados

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Queremos llegar a viejos, pero conservar la memoria, reconocer a nuestros hijos, tomar nuestras propias decisiones y seguir siendo dueños de nuestra vida. La longevidad, uno de los mayores logros de la medicina contemporánea, trae estas cosas. Cuanto más se prolonga la esperanza de vida, más preocupa la posibilidad de perder lo que nos permite disfrutarla.

El deterioro cognitivo, incluidas enfermedades como el alzhéimer, encabeza actualmente los temores de los españoles ante el envejecimiento. Así lo reconoce el 69% de los participantes en el STADA Health Report 2026, presentado esta semana en Madrid. Por detrás aparecen los problemas físicos y la necesidad de recibir cuidados (68%), seguidos del miedo a desarrollar enfermedades (65%), sufrir dolor (54%) y ser una carga para la familia (51%).

La encuesta, realizada entre febrero y marzo de este año por la consultora Human8 para la compañía farmacéutica STADA, recoge las respuestas de unas 20.000 personas de 20 países, entre ellas un millar de españoles. Su principal conclusión es que hemos dejado de identificar una vida larga con una vida deseable. La aspiración es conservar la independencia física y mental durante el mayor tiempo posible.

Un miedo con brecha de género

El 55% de los hombres reconoce inquietud ante la perspectiva de hacerse mayor; en las mujeres el porcentaje sube al 69%. Las mujeres españolas viven, de media, más años que los hombres, pero esa mayor supervivencia no siempre viene acompañada de una mejor salud. El perfil sanitario de España publicado por la Comisión Europea en 2025 revelaba que, a los 65 años, una mujer podía esperar vivir otros 23,2 años, frente a los 19,2 de un hombre. Sin embargo, los años de vida saludable restantes eran muy similares: 9,5 para ellas y 9,8 para ellos. Eso significa que una parte importante de esa longevidad adicional puede transcurrir con limitaciones o enfermedades crónicas.

Envejecer sin perder la memoria: la gran preocupación de las mujeres españolas

Uno de los resultados más llamativos del informe es que la inquietud ante el envejecimiento no alcanza su nivel máximo entre las personas de mayor edad, sino entre quienes tienen de 35 a 54 años. En esta franja, el 66% admite preocupación, frente al 57% de los mayores de 55 y el 51% de los jóvenes de entre 18 y 34 años.

La memoria, por encima del deterioro físico

Perder facultades mentales significa, en muchos casos, comprometer la capacidad para gestionar la vida cotidiana, mantener relaciones y desenvolverse sin ayuda. La demencia puede afectar progresivamente a la memoria, el lenguaje, el razonamiento y otras capacidades necesarias para conservar la autonomía. No obstante, no todas las personas desarrollarán demencia al envejecer.

Durante la presentación del informe, el investigador Manel Esteller, especialista en epigenética, expresó su preocupación por el temor de la población al deterioro cognitivo y confió en que los avances científicos permitan desarrollar medicamentos capaces de retrasar su aparición. Destacó también la importancia de las relaciones sociales y familiares en la protección de la salud cognitiva. Advirtió de que España conserva vínculos de convivencia que pueden resultar beneficiosos, aunque algunos se están debilitando debido a la soledad y el aislamiento social en una población cada vez más envejecida.

Pese a la preocupación que reflejan los datos, el informe también muestra una mayor disposición a adoptar medidas preventivas. El 83% de los españoles asegura que estaría dispuesto a reducir el consumo de azúcar y dulces; el 79%, a abandonar la comida rápida, y el 78%, a disminuir el alcohol.

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Además, el porcentaje de quienes acuden a revisiones preventivas ha aumentado del 58% en 2023 al 64% en 2026. La farmacéutica y divulgadora Marián García, conocida como Boticaria García, insistió durante la presentación en que es necesario explicar a la población que existen hábitos capaces de contribuir a reducir el riesgo de deterioro cognitivo. El ejercicio físico, el descanso adecuado, la alimentación saludable, el control de los factores de riesgo cardiovascular y la reducción del consumo de sustancias perjudiciales forman parte de las medidas preventivas recomendadas. No garantizan evitar enfermedades como el alzhéimer, cuyo desarrollo depende de múltiples factores, pero pueden contribuir a preservar la salud general y cerebral.

La creciente atención a la longevidad coincide con una percepción menos favorable de los servicios sanitarios. Según el STADA Health Report, el 62% de los españoles se declara satisfecho con el sistema sanitario, nueve puntos menos que en 2024. Las listas de espera y la escasez de profesionales aparecen como los principales problemas para el 78% de los encuestados.

El estudio revela también nuestra curiosa relación con la edad. A pesar del temor ante la posibilidad de hacerse mayor, el 83% de los españoles quiere vivir muchos años. La cuestión ya no es únicamente cuánto podemos prolongar la vida, sino en qué condiciones queremos vivirla. Una sociedad que ha conseguido retrasar la muerte se enfrenta ahora al desafío de preservar la autonomía durante los años añadidos.

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