Rhiannon, una madre británica, llevaba cinco años buscando un segundo hijo. Había tenido a Ada, su primera niña, sin dificultades, pero después tuvo que sufrir años de pruebas de embarazo negativas y una resignación que se fue colando lentamente en su matrimonio. A los 35 años decidió adelgazar con Mounjaro. Tres meses después, su marido, Alex, comenzó a utilizar Ozempic y sucedió lo inesperado. Rhiannon se quedó embarazada.
“¡No pensé que pudiera pasar esto!”, exclamó él al ver las dos rayas del test. La historia, que la propia protagonista ha relatado en The Times, les planteó una pregunta que también inquieta a ginecólogos y endocrinólogos: ¿pueden los medicamentos que han revolucionado el tratamiento de la obesidad mejorar la fertilidad?
Los testimonios de mujeres que conciben mientras utilizan estos fármacos han dado lugar a una expresión que circula por las redes sociales, los “bebés Ozempic”. Algunas llevaban años intentando quedarse embarazadas; otras no buscaban la maternidad y creían que sus posibilidades eran escasas.

Un ensayo pionero
En España, donde estos tratamientos han experimentado una rápida popularización, la medicina reproductiva investiga si sus beneficios metabólicos pueden aprovecharse para mejorar las posibilidades de embarazo. El Hospital Universitari Dexeus de Barcelona anunció el pasado septiembre la puesta en marcha del ensayo clínico SEQ (Effect of Semaglutide on Embryo Quality), destinado a estudiar si el tratamiento previo con semaglutida puede mejorar la calidad de los embriones y los resultados de la fecundación in vitro en mujeres con sobrepeso u obesidad.

La doctora Ainhoa Coco, especialista en Endocrinología Ginecológica y Reproducción Asistida de Dexeus Mujer, explica que la obesidad puede perjudicar distintas etapas del proceso reproductivo, desde la ovulación hasta la implantación embrionaria. La pérdida de peso y la mejora de la resistencia a la insulina podrían favorecer unas condiciones metabólicas más adecuadas para lograr el embarazo. Es la hipótesis sobre la que se apoya la investigación. Sin embargo, todavía no se sabe si estos fármacos poseen efectos reproductivos directos. El ensayo español pretende aportar esas respuestas.
La conexión entre el metabolismo y los ovarios
Tanto Ozempic como Mounjaro modifican la regulación del apetito y el metabolismo. El primero contiene semaglutida, un agonista del receptor GLP-1 y el segundo tirzepatida, que actúa sobre los receptores GLP-1 y GIP. Sus posibles beneficios reproductivos resultan especialmente interesantes en mujeres con síndrome de ovario poliquístico (SOP), una alteración frecuente que puede provocar menstruaciones irregulares, resistencia a la insulina y dificultades para ovular. Cuando mejora el metabolismo, disminuyen determinados desequilibrios hormonales y, en algunas pacientes, puede restablecerse la ovulación.
Un metaanálisis publicado en 2023, que reunió once ensayos clínicos con 840 mujeres con SOP, encontró una mayor frecuencia de embarazos espontáneos entre las participantes tratadas con agonistas del GLP-1. La probabilidad relativa de concepción natural fue aproximadamente un 72 % superior a la de los grupos de comparación.
Pero esto no significa que cualquier mujer que utilice Ozempic aumente sus posibilidades de embarazo en esa proporción. Además, buena parte de las investigaciones se realizaron con medicamentos anteriores, como liraglutida y exenatida.
¿Qué ocurre con la menstruación?
En el caso de Rhiannon, el cambio más llamativo precedió al embarazo. Desde los doce años sufría menstruaciones muy abundantes y dolorosas, que podían prolongarse dos semanas y provocarle vómitos y desmayos. Después de comenzar con Mounjaro, sus ciclos se hicieron más regulares y llevaderos. La mejoría tiene una posible explicación hormonal, pero no demuestra que estos medicamentos sirvan para tratar las reglas dolorosas, las hemorragias abundantes o la endometriosis, enfermedad que ella sospechaba que padecía.
También se investiga su efecto sobre la fertilidad masculina. Algunos estudios preliminares han encontrado mejoras en la testosterona y determinados parámetros seminales en hombres con obesidad. Todavía no se ha constatado que estos cambios aumenten las posibilidades de embarazo.
La otra cara: los riesgos durante el embarazo
Los mismos medicamentos que podrían facilitar la recuperación de la ovulación no están recomendados durante el embarazo. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) establece que la semaglutida debe suspenderse al menos dos meses antes de una gestación planificada. En el caso de la tirzepatida, el plazo es de un mes. La explicación está en su prolongada permanencia en el organismo y en la insuficiente información sobre sus efectos durante el desarrollo fetal.

Las últimas investigaciones, no obstante, aportan cierta tranquilidad. Un metaanálisis publicado en julio de 2026 en Scientific Reports, que analizó siete estudios con más de 42.000 embarazos expuestos a estos medicamentos, no encontró un incremento estadísticamente significativo del riesgo de malformaciones congénitas.
Otro estudio de Harvard, publicado en junio en Annals of Internal Medicine, obtuvo resultados similares al analizar cerca de 3.600 gestaciones. Pero los investigadores advierten de importantes limitaciones. El análisis específico de malformaciones graves tras la exposición durante el primer trimestre incluía únicamente 825 embarazos. Además, apareció una señal de posible incremento de determinadas malformaciones urinarias que necesita nuevas investigaciones.
Se estudia también el influjo de estos fármacos en los anticonceptivos orales. Mounjaro retrasa el vaciamiento gástrico y puede modificar su absorción. La agencia británica MHRA recomienda utilizar protección adicional durante cuatro semanas después de comenzar el tratamiento y de cada aumento de dosis. La ficha técnica española, en cambio, considera que las modificaciones observadas no justifican ajustar la dosis del anticonceptivo. En cualquier caso, las mujeres deben consultar con su médico para garantizar una anticoncepción eficaz.
La mujer que ofreció su testimonio a The Times suspendió Mounjaro en cuanto supo que estaba embarazada. Sus controles posteriores han sido satisfactorios y, de hecho, conserva la última pluma utilizada y los dos test positivos como recuerdos de una felicidad inesperada.
Su historia abre una esperanza cautelosa. En España, donde la Sociedad Española de Fertilidad contabiliza al año cerca de 40.000 bebés nacidos mediante técnicas de reproducción asistida, cualquier avance merece atención. Aunque la ciencia ha empezado a investigar, es pronto para pensar en las inyecciones para perder peso en una nueva promesa de maternidad. De momento, el interés se centra sobre todo en comprender mejor cómo el metabolismo condiciona nuestra capacidad reproductiva.

