El milagro de María y la despedida de Mari Carmen: dos compañeras, un mismo viaje a Sevilla

Las trabajadoras de Idónea Comunicación viajaban por un encargo profesional cuando se produjo el accidente de Urda. María Jiménez sobrevivió con graves lesiones; Mari Carmen García falleció. Durante la búsqueda, el padre de María pidió ayuda para la familia de su compañera

Un viaje, un mismo destino, dos desenlaces diferentes. Mientras contaba que su hija había empezado a abrir los ojos, Vicente Jiménez pedía que se siguiera buscando a Mari Carmen. Estaba a las puertas del hospital de Alcázar de San Juan, donde María, de 28 años, había ingresado con graves lesiones tras el accidente ferroviario de Urda. Podía comunicar una mejoría después de haber temido por su vida. Pero la compañera con la que había emprendido el viaje continuaba desaparecida.

“Pido ayuda y apoyo para los padres de María del Carmen García Guevara, su compañera”, dijo ante las cámaras. “Es importante para nosotros porque la familia está desesperada”.

Las dos trabajaban en la agencia Idónea Comunicación. El miércoles 28 de octubre salieron de Madrid hacia Sevilla para cumplir un encargo profesional, junto a dos fotógrafos. Mari Carmen tenía 26 años, había nacido en Inca, Mallorca, y vivía en Madrid. María fue rescatada del vagón ocho y trasladada al Hospital Universitario Mancha Centro. Desde entonces, sus familias y compañeros quedaron pendientes de dos noticias: cómo evolucionaba una y dónde estaba la otra.

Cartel de búsqueda de Mari Carmen García Guevara, desaparecida en el accidente de tren de Urda
Cartel de búsqueda de Mari Carmen García Guevara, desaparecida en el accidente de tren de Urda

Durante más de dos días, buscaron a Mari Carmen. Compartieron su fotografía, facilitaron los datos del viaje y trataron de averiguar si había sido evacuada a algún centro sanitario. La información inicial de que podía estar hospitalizada alimentó una posibilidad que sus padres no conseguían confirmar.

“Estamos destrozados. No la encontramos, no aparece nada, ni siquiera sus pertenencias”, explicó a Artículo14 uno de sus compañeros de trabajo durante aquellas horas.

Los padres de Mari Carmen se desplazaron a la península y recorrieron hospitales. Presentaron una denuncia ante la Guardia Civil y aportaron muestras de ADN para las labores de identificación. Sus allegados mantuvieron los llamamientos mientras esperaban una respuesta. El fallecimiento de la joven se ha confirmado después de aquella búsqueda.

Un punto de esperanza

En el hospital, Vicente había recibido advertencias sobre la gravedad del estado de María. Su hija sufría fracturas en la pelvis y la cadera y necesitaba ser intervenida. “Entró muy delicada, muy delicada mi niña”, contó. Al recordar la conversación previa a la operación, explicó: “No nos dieron muchas esperanzas”.

Vicente Jiménez, dando información sobre el estado de su hija en el informativo de Castilla La Mancha
Vicente Jiménez, dando información sobre el estado de su hija en el informativo de Castilla La Mancha

La familia había sabido del accidente por las noticias. La hermana de María alertó a sus padres de que viajaba en uno de los trenes siniestrados y de que no conseguía contactar con ella. Después, un hombre llamó a Vicente para comunicarle que la habían sacado de los escombros. El padre pudo hablar brevemente con su hija durante el traslado sanitario. Según relató, estaba muy asustada.

La llamada permitió localizarla, pero todavía quedaba por conocer el alcance de sus lesiones y su respuesta a las intervenciones. María había perdido mucha sangre. Ingresó en la UCI y fue intubada. Sus padres esperaron a que los médicos pudieran estabilizarla.

El jueves llegó una primera noticia favorable. “Estamos contentos porque dicen que ha pasado buena noche”, declaró Vicente. Su alivio conservaba la preocupación de las horas anteriores: “La sacaron del vagón ocho. Es un milagro que siga viva”.

Al día siguiente, describió los primeros momentos en los que su hija volvió a mirar a la familia. “Abría los ojitos ya y nos veía, pero no podía hablar porque está con sedación todavía”. Añadió: “Está mejor, mucho mejor”. Es la última evolución pública localizada sobre María, que entonces continuaba hospitalizada y bajo atención médica.

El shock de conocer la verdad

Aquel viernes, Vicente utilizó también sus declaraciones para mostrar la imagen de Mari Carmen y pedir ayuda. La recuperación de María y la búsqueda de su compañera habían ocupado las mismas conversaciones desde el miércoles. En la agencia seguían pendientes de ambas. La hospitalización de una no había permitido obtener noticias de la otra.

La joven María Jiménez permanece hospitalizada
La joven María Jiménez permanece hospitalizada

La pérdida de Mari Carmen alcanza a los distintos lugares donde había transcurrido su vida y la de su familia. Era mallorquina, desarrollaba su carrera profesional en Madrid y mantenía vínculos familiares con Rute, en Córdoba. Sus padres procedían de esa localidad, donde también viven otros allegados. El Ayuntamiento se puso a disposición de la familia durante la búsqueda y el alcalde, David Ruiz, trasladó su apoyo.

En las primeras horas, su nombre circuló acompañado de una fotografía y de una petición de información. Sus compañeros insistían en que no sabían nada de ella. Hoy, aquellos mensajes forman parte de la espera que precedió a la confirmación de su muerte.

María afronta la recuperación de las graves lesiones sufridas en el viaje que compartían. Su padre dejó expresado, antes de conocer el desenlace de la búsqueda, cuánto les importaba que Mari Carmen pudiera volver también con los suyos: “Pido ayuda y apoyo para los padres”. Lo dijo desde el hospital, mientras su hija empezaba a abrir los ojos.

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