La lupa de la Directora

Huelga general contra Puente

Urge que los partidos que sostiene el Gobierno y los sindicatos, en defensa de los trabajadores del sector ferroviario, fuercen el cese del ministro

Óscar Puente ha incurrido en dos gravísimos errores al afrontar la tragedia de Urda. Señalar como responsable a un operario apenas cinco horas después de suceder los hechos y cuando apenas se tenía noción de la tremenda dimensión de catástrofe. Y presentarse al día siguiente en una rueda de prensa inverosímil con una actitud de intragable victimismo, deplorando su particular ‘calvario’ cuando aún había medio centenar de víctimas sin identificar y cientos de familiares con sus vidas destrozadas esperando la confirmación de la fatal noticia.

Debió el ministro actuar con la dignidad que se exige en estos casos excepcionales al miembro de un Gobierno democrático. Como responsable último del ministerio afectado, no cabía otra actitud que pedir perdón, presentar su dimisión, transmitir su sincero pésame a los damnificados, ofrecerles su ayuda e irse para no volver. Si a esta ausencia de sensibilidad, de humanidad, se suma su actitud habitualmente agresiva, destemplada y prepotente, en línea con su comportamiento en redes, se completa un cuadro difícilmente digerible, incluso para muchos simpatizantes de su partido.

MADRID (ESPAÑA), 30/10/2026.- El ministro de Transportes, Óscar Puente antes de la rueda de prensa celebrada este viernes en Madrid para informar sobre el accidente ferroviario de Urda (Toledo) en el que han muerto 69 personas. EFE/JJ Guillén
Óscar Puente antes de la rueda de prensa celebrada este viernes en Madrid.
EFE/JJ Guillén

Puente va a seguir, según él mismo confirmó en su comparecencia. “Mi forma de ser es dar la cara”. Pues se equivoca. Lo exigible en estos casos es asumir las responsabilidades políticas y renunciar. Es lo que han reclamado desde muchas voces de la izquierda, como Ada Colau y el Frente Amplio, algunos de cuyos miembros forman parte del Ejecutivo, que reclaman su salida “lo antes posible”.

En el propio PSOE se considera muy grave la actual situación a un mes escaso de unas elecciones generales. Algunas voces socialistas hablan de que “esto es nuestro 11-M, Urda es nuestro Atocha”. No ven posibilidad de recomponer el desastre, “igual que les pasó entonces a Aznar y Acebes”.

MADRID (ESPAÑA), 30/10/2026.- El ministro de Transportes, Óscar Puente durante una rueda de prensa celebrada este viernes en Madrid para informar sobre el accidente ferroviario de Urda (Toledo) en el que han muerto 69 personas. EFE/JJ Guillén
Puente durante una rueda de prensa celebrada este viernes en Madrid.
EFE/JJ Guillén

Sánchez necesita a Puente como pararrayos ante la cascada de reproches, críticas y ataques que va a recibir el Gobierno durante estas cuatro semanas de campaña que quedan por delante. Su intento de presentar un perfil entre frívolo y juguetón, con canciones, bailes, bromas y mucho buen rollo, incluso con besos a su imputada esposa en los mítines, ha saltado por los aires. Los trenes de Urda han derribado esta estrategia de buenismo simpático, de un candidato sonriente y jovial frente a la derecha facha y cascarrabias que quiere llevar a España cincuenta años atrás.

Otro de los frentes que se le pueden volver en contra al candidato del PSOE es el sindical. Su campaña otorgaba notable importancia a la huelga general del 11-N convocada por los sindicatos “contra la oposición”, según declaró María Jesús Montero, en un notable desliz que ya quedó consagrado como calificación sin precedentes de una movilización de estas características.

El gremio ferroviario ha reaccionado con firmeza contra la actitud de Puente de señalar a un operario como principal culpable del accidente en un empeño de buscar un chivo expiatorio. “No vamos a aceptar que se busquen culpables entre las personas trabajadoras para desviar la atención”, dice la nota del Sector Federal del gremio. Reclaman también que se esclarezca el origen de la filtración de los audios de las conversaciones entre el centro de control de Adif y los dos maquinistas de los trenes implicados, en un grosero empeño de sacudirse todo tipo de culpas y posibles consecuencias penales. La UGT se ha sumado a estas denuncias, que ya van camino del juzgado. Lo razonable sería que la huelga general abandonara su perfil de andanada callejera contra el PP y VOX, que es lo que ahora mismo está planteado, y se convirtiera en un acto de apoyo masivo y unánime a los empleados perseguidos y, desde luego, contra a la rechazable actitud de Óscar Puente. A Pepe Álvarez (UGT) y a Unai Gordo (CCOO) les resultará muy difícil salir a la calle a gritar contra Feijóo y Abascal sin mover un dedo en defensa y apoyo de los trabajadores a quienes se pretende endilgar todas las culpas.

URDA (TOLEDO), 29/10/2026.- Varias personas de las fuerzas de seguridad la UME y los bomberos trabajan este jueves en la cabecera del convoy del tren Ave de Renfe que colisionó con un tren Iryo ayer en Urda (Toledo). EFE/ J.J.Guillen
Varias personas de las fuerzas de seguridad la UME y los bomberos trabajan el 29 de octubre.
EFE/ J.J.Guillen

Un empeño grotesco porque los informes y la documentación que circula profusamente estos días subraya evidencias irrefutables como la ausencia de una adecuada política de mantenimiento de infraestructuras, una imprescindible modernización del tendido ferroviario, un abandono paulatino de vías y convoyes y, quizás ahora lo más grave, una desidia insoportable a la hora de actualizar los sistemas de seguridad y vigilancia de la línea de Alta Velocidad de Andalucía, doblemente golpeada en menos de diez meses. Los avisos y denuncias han llovido insistentemente sobre Transportes sin que nadie decidiera actuar. Sólo promesas y vaguedades. Un ministerio en el que ofició como titular José Luis Ábalos, ahora en prisión, y que ha sido protagonista de todo tipo de oscuros episodios de adjudicaciones ilegales, mordidas sin fin y asaltos al erario público no es precisamente el ejemplo de cómo debe operar una Administración. Estamos hablando de vidas humanas, por si alguien todavía no ha caído en la cuenta.

Las promesas de “reconstruir la confianza en el sistema de la Alta Velocidad”, lanzadas al aire por Sánchez, horas después del drama, suenan ofensivas. Casi con categoría de insulto. Ocho años ha tenido este Gobierno para remediar, siquiera en algo, una situación insostenible, un escenario que anunciaba tragedias. Ni siquiera fue capaz de acercarse a los familiares golpeados por el drama cuando se acercó a Urda. Una foto, dos palabras y vuelta a Madrid. Como en Adamuz. El síndrome de Paiporta.

TOLEDO, 29/10/2026.- El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, abraza al titular de Transportes, Óscar Puente, a su llegada a la reunión del Centro de Coordinación Operativa Integrado (CECOPI) este jueves en Toledo, en el primer día de luto oficial de los tres decretados por el Gobierno por el trágico accidente ferroviario de Urda. EFE/ Ismael Herrero
Fernando Grande-Marlaska, abraza al titular de Transportes, Óscar Puente, a su llegada a la reunión del Centro de Coordinación Operativa Integrado.
EFE/ Ismael Herrero

Quizás ahora el presidente del Gobierno pretenda subrayar su apoyo a los servicios públicos frente a una derecha que sólo anuncia recortes del Estado de Bienestar y sacrificios a los desfavorecidos. Demasiado tarde para esta cantinela, que suena a papel mojado. El actual equipo que dirige la Moncloa no puede seguir al frente. Hacen falta otro tipo de dirigentes, que trabajen por la prosperidad de las personas, que piensen en el bienestar de la gente, en el avance en las políticas de desarrollo de la nación. Que no viva bajo el chantaje de los partidos que pretenden dinamitar la Constitución.

Hay políticos socialistas que podrían llevar adelante esta labor, ese cambio necesario en la izquierda, como García Page, un político que respeta el diálogo y que defiende políticas de pactos y negociación, que piensen en el bien común y no tan sólo en su continuidad en el sillón. Cada voz discrepante de la izquierda ha sido apartada y silenciada. Nombres de todos conocidos que militan en esa estirpe ejemplar de la que formaba parte Fátima Bañez, ministra con Mariano Rajoy, ejemplo de tolerancia, conocimiento y entrega que perdió la vida en ese maldito accidente que jamás debió ocurrir. Una categoría política de la que no forman parte ni Puente ni quien lo mantiene en el cargo.

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