El accidente ferroviario de Urda (Toledo), que el pasado miércoles dejó 69 fallecidos, ha provocado las primeras modificaciones previstas en los procedimientos de seguridad de Renfe. La operadora ferroviaria prepara nuevas instrucciones para sus maquinistas con el objetivo de reforzar las condiciones de circulación cuando se produzca una interrupción en la transmisión de datos del sistema de seguridad LZB, cuya pérdida de funcionamiento precedió a la colisión entre un AVE y un tren Iryo.
Según informó El País, Renfe trabaja en coordinación con Adif en una nueva consigna que establecerá restricciones adicionales para la circulación de los trenes en situaciones de pérdida de transmisión del LZB. Entre las principales medidas figura la limitación de la velocidad a un máximo de 40 kilómetros por hora en determinados supuestos, así como la obligación de comprobar que el tramo de vía se encuentra despejado antes de autorizar la reanudación de la marcha.

El documento, que todavía se encuentra en fase de elaboración y podría experimentar modificaciones antes de su aprobación definitiva, será distribuido entre los más de 6.000 maquinistas de la compañía pública.
Las nuevas instrucciones buscan evitar que se reproduzcan las circunstancias de la tragedia ocurrida esta semana, cuando un AVE de Renfe recibió autorización para continuar circulando pese a que otro convoy de Iryo permanecía detenido en el mismo tramo de vía.
Nuevas restricciones para los maquinistas
La consigna en la que trabaja Renfe contempla diferentes procedimientos en función de cómo afecte la pérdida de transmisión de datos del LZB a la circulación ferroviaria. Este sistema supervisa la velocidad de los trenes y permite intervenir sobre su marcha cuando detecta determinadas situaciones de riesgo .La compañía, que opera los servicios de alta velocidad AVE y Avlo, garantizará que convoyes circulen al mínimo ritmo posible cuando si se quedan sin el amparo del LZB en la línea Madrid-Sevilla o ERTMS en el resto de corredores.
En caso de producirse un bloqueo total, denominado Meta40, los maquinistas deberán identificar su posición en la infraestructura, atender a la señalización lateral y reducir la velocidad por debajo de los límites establecidos, de 80 o 60 kilómetros por hora según las condiciones de frenado, antes de continuar bajo el sistema de respaldo correspondiente.

Según ha informado el medio digital, las restricciones serán especialmente exigentes cuando se produzca un bloqueo parcial, conocido como Meta 000, una situación similar a la que experimentó el AVE involucrado en el accidente de Urda. En este supuesto, Renfe establecerá la obligación de detener inmediatamente el tren y no reanudar la circulación hasta recibir una autorización específica del responsable de circulación de Adif mediante el procedimiento LZB3.
Esta autorización deberá implicar necesariamente la denominada marcha a la vista, un régimen de circulación que obliga al maquinista a adaptar la velocidad para poder detener el convoy ante cualquier obstáculo o incidencia que encuentre en la vía.
Comprobar que la vía está despejada antes de continuar
Otra de las novedades previstas afecta directamente a las comunicaciones entre los maquinistas y los responsables de circulación de Adif. Las nuevas instrucciones exigirán que, antes de aceptar la autorización para reanudar la marcha, el conductor solicite la confirmación de que no existe ningún otro tren ocupando el mismo cantón de bloqueo, es decir, el segmento de vía por el que debe circular.

En el accidente ocurrido en Urda, el AVE de Renfe recibió autorización para continuar su recorrido mientras un tren Iryo permanecía inmovilizado en el mismo tramo ferroviario, lo que supuso una colisión entre ambos trenes. En esta ocasión, el maquinista del AVE llegó a preguntar al centro de control de Adif en Madrid-Atocha si la autorización recibida era correcta.
Finalmente, obtuvo la confirmación para continuar mediante un procedimiento que permitía mantener la marcha normal. El convoy recorrió posteriormente unos 25 kilómetros durante 17 minutos sin recibir nuevas indicaciones de frenado, hasta que terminó colisionando con el tren Iryo, que permanecía detenido.
Con estas nuevas medidas, Renfe pretende impedir que una situación de pérdida de transmisión del LZB pueda desembocar nuevamente en una situación como la sucedida en la localidad toledana de Urda.

