El accidente de los dos trenes de alta velocidad en Urda, Toledo, ha roto por completo la campaña electoral a un mes de las elecciones generales y ha obligado a replantear la estrategia inicial a las formaciones políticas. Al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, la tragedia le sorprendió en Barcelona donde iba a realizar una intervención a medios de comunicación junto al alcalde de Badalona, Xavier García Albiol, en la zona cero de los disturbios callejeros que se habían producido días atrás en la Ciudad Condal.
Ante la gravedad de las informaciones que se iban conociendo, Feijóo anuló toda su agenda, regresó a Madrid y mantuvo comunicación con el presidente de la Junta de Castilla-La Mancha, el socialista Emiliano García-Page, su homólogo durante años cuando presidía la Xunta de Galicia. Su número dos, Miguel Tellado, ordenó a los dirigentes autonómicos mantener un perfil sobrio y respetuoso y no hacer declaraciones que fuesen más allá del acompañamiento a las víctimas y la solidaridad con ellas ante la tragedia.

La misma tarde del día del siniestro, Feijóo realizó una declaración en la sede nacional de Génova 13. Una intervención solemne y con una puesta en escena institucional. Tono moderado -pero contundente- exigiendo una investigación inmediata y exhaustiva. “Ha proyectado una imagen presidencial ante el caos que nos gobierna”, apunta un líder territorial popular.
Precampaña, giro de 180º
Así, la precampaña electoral ha dado un giro de 180 grados. Hasta este momento, el PP había optado por dar protagonismo a perfiles más duros como Cayetana Álvarez de Toledo e, incluso, habían revolucionado su estilo de comunicación en redes sociales apostando por un estilo más canalla y agresivo para competir con VOX en la pugna por el voto joven y de la derecha más dura.

La realidad es que la tragedia de Urda ha sacado a relucir el perfil más institucional de Feijóo. El líder del PP no es el mejor en el zasca. No es el mejor en la respuesta corta. Ni en el estilo soez que se ha normalizado ya en la política española. Feijóo saca su mejor versión cuando se lleva el debate al terreno de la gestión, argumentan los dirigentes consultados. “Ha gestionado cuatro mayorías absolutas en Galicia. La gestión es donde se siente cómodo”, indica su equipo.

En ese sentido, el líder popular mantuvo una reunión el viernes con un grupo de expertos en materia de infraestructuras. Una puesta en escena potente con tres palabras escritas en blanco sobre un fondo negro: gestión, rigor y experiencia. Una estética sin distracciones que busca captar al votante moderado. Sin siglas. Sólo letras claras sobre fondo oscuro y un crespón negro al lado en señal de luto.
En su discurso, tras dicho encuentro, Feijóo prometió “una revisión técnica de la red y una auditoria completa de la gestión y del gasto ferroviario” si llega a La Moncloa. Además, aseguró que el PP ejecutaría “un plan de emergencia” dando “prioridad presupuestaria” a la seguridad, al mantenimiento y la conservación. “El problema es de gestión, se ha gestionado mal de forma continuada y el Gobierno ha abandonado la cultura de la seguridad”, sentenció el presidente popular.
Abascal mantiene los mítines durante el luto
Por su parte, el líder de VOX, Santiago Abascal, tomó la decisión de no suspender los mítines de precampaña y siguió con su tour en las provincias de Valladolid y Ávila mientras defendía mantener la agenda electoral: “No estamos de fiesta, estamos trabajando (…) estamos de duelo, como el resto de los españoles”, explicó el presidente de VOX. “Nuestro deber es denunciar la gestión criminal del Gobierno, no vamos a dejar que el luto nos amordace”, defienden en la cúpula.
Abascal apareció vestido de luto -riguroso traje negro- en su mitin en Valladolid, la tierra natal de Óscar Puente. Allí, bautizó al ministro como “Óscar Muerte” y endureció sus críticas al Ejecutivo: “No es un error humano ni técnico, es un crimen”, sentenció.

En este punto, Feijóo ha sido preguntado por el hecho de que VOX no haya cancelado sus mítines y su respuesta demuestra cierta lealtad al que está destinado a ser su socio también a nivel nacional: “Cada uno es libre de afrontar el dolor como considere y es libre de afrontar su responsabilidad política como considere”, respondió Feijóo. Sin ningún tipo de reproche.
Feijóo y Abascal, reparto de papeles
En síntesis, dos formas distintas de actuar ante el duelo, pero una ofensiva política que apunta al mismo objetivo: desalojar a Sánchez de La Moncloa en menos de un mes. En el partido de Abascal creen que la postura que está manteniendo Feijóo puede hacer que se vuelva a mover votantes entre bloques, atrayendo a moderados o indecisos y socialistas desencantados. La cúpula de Abascal siempre ha defendido que el PP debía buscar el centroderecha y dejarse de intentar competir con ellos en posiciones más duras. Estaban siendo muy críticos, en privado, con la subida de tono significativa que el PP había realizado en redes sociales.

Por su parte, VOX había diseñado una campaña baja en “decibelios” para atraer al votante de más de 55 años y seguir convenciendo al sector femenino. El accidente ha hecho que Abascal tenga que volver a subir el tono y aumentar el ataque contra el Gobierno. En la dirección de VOX creen que la tragedia les ha vuelto a colocar a cada uno en su espacio dentro del ring.
Ambos partidos van a tener que recalcular toda la estrategia. Mensaje, portavoces e, incluso, lugares donde arrancar o cerrar la campaña electoral. De hecho, Feijóo mañana -día festivo- reúne a su Comité Ejecutivo Nacional y a sus barones autonómicos para rehacer la hoja de ruta de cara al 29N.

